Bueno, esta semana puedo anunciar con challa y serpentina, banda y fuegos artificiales que, finalmente, posté la segunda parte del cuento "Silvestre", entonces ya pueden visitar el blog y saber cómo sigue la historia de este monje y su encuentro con Francisco. Como ya hace bastante tiempo que publiqué la primera parte, les aconsejaría que la releyeran para que no se pierdan... Las cosas están más calmadas ahora -menos mal, porque les juro que no hay ni una parte del cuerpo que no me duela- entonces dispongo de un poco de tiempo para dedicarme a las otras cosas que me gustan, como escribir, tenderme en la hamaca para meditar, ver televisión y jugar con mi dos perritas loquitas. Todavía tengo mucho trabajo, pero como todo el stress del estreno del musical ya pasó, parece que las cosas caminan más sosegadamente. Sé que voy a tener algunas dificultades para conciliar mis horarios, pero créo que voy a conseguir continuar posteando los textos en los dos blogs porque, como ya dije, si no le doy continuación al trabajo, ustedes van a terminar cansandose y no van a visitarlos más, cosa que no tengo la menor intención de que suceda. Entonces, aquí vá la crónica de esta semana, y no se olviden de visitar el otro blog para que sepan cómo sigue la historia. Hasta estoy pensando que voy a poder postear otra parte hoy en la tarde!...
Es el espíritu lo que nos sostiene? Es alguna fuerza divina lo que mantiene nuestro corazón palpitando -ya que no está ligado a ningún enchufe- y nuestro cuerpo funcionando? Es un soplo mágico lo que nos enseña a percibir, a escuchar, a hablar, lo que pone nuestro cerebro en acción y nos ayuda a madurar y a escoger nuestros caminos? Qué factores influyen en nuestras opciones profesionales, sentimentales, morales? De dónde vienen nuestras intenciones, nuestras decisiones, nuestros ideales, nuestra fé y la garra para luchar por ellos? Quién nos dice lo que es cierto y lo que es errado, lo que hiere y lo que cura, lo que aniquila y lo que revive?... Es tan sólo una cuestión de educación, es consecuencia del ejemplo de la familia, es una submisión a patrones socialmente aceptables?...
No suelo parar mucho tiempo para cuestionarme sobre estas cosas y tratar de encontrar alguna respuesta, pero a veces ellas permanecen rondando mi mente como polillas atraídas por la luz del poste, y no puedo evitar sentirme desconcertada y maravillada delante de ellas, de su alcance y profundidad. Pues, de dónde viene lo que somos? Cómo escogemos volvernos quienes somos? Y será que siempre conseguimos esta hazaña? Será que todos llegamos a ser quien deseábamos? Será que no estamos más que viviendo la continuación de una historia sin fin a través de reencarnaciones en busca de la perfección, del perdón, de la transformación e del equilíbrio?... Cuando me miro al espejo, me oigo hablar, o percibo mi cuerpo moviendose, las manos gesticulando, el tronco inclinandose, tengo la nítida sensación de que, en realidad, hay dos personas actuando al mismo tiempo: aquella que observa y aquella que se mueve. Ambas son una sola, sin embargo, se dividen para que yo pueda tener una visión más amplia y profunda de mí misma e pueda comprender lo que me motiva y las consecuencias de mis acciones. Es fascinante y un poco asustador a veces y, usualmente, me lleva a las próximas interrogaciones: Será que todos pueden tener esta experiencia? O será que es una característica únicamente mía y así, cada uno tendría también la suya?... Pero por que poseeríamos esta peculiaridad? Forma parte de lo que es necesario para que nos volvamos lo que escogimos ser? Qué o quién está guiando nuestros pasos? Qué fuerza misteriosa dirige nuestras opciones, abre nuestras puertas y construye nuestros puentes y navíos? Es el destino? Es NUESTRO destino, aquel que escogimos antes de nacer?... Entonces es así que la fidelidad divina funciona? Es de esta forma que ella trata de mantenernos leales a nuestros propósitos primeros, esos todavía sin mancha ni desvíos, sim errores ni dudas? Es esta la manera más perfecta de respeto, poder y al mismo tiempo submisión de Dios con sus criaturas? Las cría, las libera, les permite escoger y, después, hace todo lo posible para guiarlas hasta la realización de esta opción, de esta vocación que ellas mismas asumieron? Sostiene cuerpo, mente, espíritu, fé, valor, persistencia. Dá la voz, los medios, los caminos, los encuentros. Desvenda secretos, procesos, leyes; ilumina, acoge, consuela, empuja, desbrava para nosotros la selva de la existencia y os protege de sus trampas a traves de todas sus manifestaciones... Somos, por esto, en verdad, unos con El en todo instante y, tal vez, séa esta la respuesta para todas las preguntas que revolotéan a mi alrededor. Estamos vivos y actuamos simplemente porque nuestro Padre está vivo y actuando en nosotros.
sábado, 25 de setembro de 2010
segunda-feira, 20 de setembro de 2010
La experiencia del amor
Medio atrasada y sobreviviendo bastante bien a los imprevistos del pre-estreno (por que será que algunas personas escogen justamente los momentos más cruciales para tener ataques de estrella, conflictos sicológicos o éticos, para ponerse exageradamente sensibles o críticos con respecto a sus colegas? Hasta parece un ritual de pasaje obligatorio antes de todo estreno que se precie!) aquí estoy con la crónica de la semana pasada, de la cual pasé buena parte tratando de resolver estos problemitas internos, sin mucho éxito... Bueno, por lo menos todas las cartas fueron colocadas sobre la mesa y las posiciones de todos quedaron definidas y bien claras. No tenemos más actitudes dubidosas, malos entendidos, situaciones de stress inútiles y gratuitas o caras feas por los rincones. No fué nada agradable, mas por lo menos ahora sabemos a qué atenernos y cuáles actitudes tenemos que tomar para solucionar las cosas para que el espectáculo continúe siendo presentado sin mayores sobresaltos y disgustos. Lo que queda de antipático después de todo este lío es la decepción, el resentimiento y la pérdida, que van a demorarse un poco para sanar; sin embargo, como nadie es insubstituible -incluyendome a mí misma- la cosa es seguir adelante y esquivar de la mejor forma posible las sorpresas que el destino nos reserva todavía, siempre con espíritu positivo y la creatividad funcionando a mil por hora, no es verdad? No serán algunas dificultades -perfectamente solucionables- o algunas personas -que pueden ser substituídas- que van a estorbar el desenvolvimiento de esta historia. Me entristece el hecho de percibir que algunos no entendieron muchas cosas y actuaron de forma egoísta y pretensiosa, melindrandose por errores que ellos mismos cometen a cada instante, pero que no le perdonan a los otros; personas estupendas, con un potencial gigantesco, mas con algunos conflictos ítimos que van a tener que resolver antes de que ellos afecten sus vidas en asuntos mucho más serios que un musical... Voy a echarlos de menos, no sólo artísticamente, sino también como parte de este grupo excepcional con el que estoy trabajando este año, y porque habíamos hecho un montón de planes juntos, pero... Nunca me gustó amarrar a nadie a la pata de la cama para que se quedara conmigo, mismo que fuera alguien especial.
Entonces, es dando un profundo suspiro de resignación y luto por esta pérdida que me siento aquí a digitar esta crónica.
Puede parecer una blasfemia, un tipo de paradoxo ou inclusive una apostasía decir esto, pero estoy convencida de que, mismo que ningún profeta, santo, ángel o iluminado hubiera jamás existido, y que Jesús y sus hechos no pasaran de una historia para manipular algún tipo determinado de comportamiento en la sociedad, nada cambiaría nuestro destino, nuestras ansias, la calidad de nuestro espíritu o nuestras ganas de amar y de hacer el bien. Mismo que no hubiese paraíso ni resurrección, o ningún tipo de recompensa, créo que la experiencia del amor sería nuestro norte, nuestro objetivo, el motor de todo lo que hacemos. Con certeza escogeríamos el amor como el motivo que haría que nuestra existencia valiese la pena y él continuaría siendo la razón de las grandes transformaciones en nuestra existencia. La semilla del amor ya está plantada en nosotros -de alguna forma misteriosa e inmutable- y lo único que tenemos que hacer es cultivarla, multiplicarla y esparcirla a nuestro alrededor. No se espera otra cosa de nosotros, ya que el amor es la grande fuerza creadora -no importa el nombre que le demos, cuál séa su apariencia ni como séa la historia de su aparición en nuestra existencia- y por eso nos atráe irresistiblemente, pues sabemos que su acción es capaz de despertar nuestros deséos más sinceros, de volvernos extraordinariamente fuertes y determinados, de hacernos pacientes, humildes y solidarios, y es con este tipo de actitud que la historia acontece, que avanzamos y maduramos como raza, que nos volvemos mejores y construimos sociedades duraderas, justas, que dejamos para los que vendrán lecciones valiosas, legados sobre los cuales podrán continuar edificando un mundo verdadero y de cimientos seguros.
Si hubo o no encarnaciones del amor entre nosotros, esto no tiene importancia porque, en realidad, todos somos encarnaciones suyas y por eso, porque tenemos su chispa viva dentro de nosotros, en verdad no necesitaríamos un rostro, una doctrina ni milagros para creér en lo que él es capaz de realizar y seguirlo de todas las formas, por todos los caminos, a través de todas sus expresiones. Es algo innato, instintivo en nosotros, más fuerte que cualquier otra de nuestras inclinaciones, lógico, inevitable, incontestable. El amor está realmente en mí, en lo que de más verdadero y hermoso poséo, y su llama se debate, desde mi primer aliento, para estallar y volar al encuentro de su fuego creador. Mi origen y mi destino es el amor, y esto no es una metáfora, es algo completamente real y presente. Es mi motivo, mi guía, mi alimento. Es la percepción, el gesto, la palabra, la mirada, el pensamiento, la intención primera. Todo es generado y dirigido por el amor, mismo que no nos demos cuenta de ello o que no sepamos interpretar sus movimientos; sin embargo, así mismo es él quien siempre prevalece sobre todas las atrocidades y equívocos que podemos llegar a cometer por causa de nuestra ignorancia y fragilidad, de nuestra impaciencia y vanidad... Créo que nuestra vida puede ser definida por esta espécie de juego en el cual el amor trata de todas las maneras posibles de vencer nuestras debilidades -empezando por perdonarlas- para que podamos alcanzar la felicidad y las realización, mostrandonos que, a pesar de humanos, efímeros y destinados a errar, podemos vencer los desafíos y volvernos personas mejores.
En realidad, no necesitaríamos seguir a alguien determinado, practicar rituales o adherir a movimientos, sectas, religiones o hermandades (lo que no deja de ser útil, pues sirve para que seamos más fuertes y dedicados en nuestro propósito de vivenciar el amor, pues todos los envueltos tienen un mismo objetivo, y esto torna las acciones y pensamientos mucho más poderosos y persistentes, ya que existe un apoyo tácito y constante de todos para que se tenga éxito en la empresa) Bastaría creér y asumir sincera y completamente el amor que ya traemos en nosotros. No es una persona ni una doctrina lo que realiza el milagro, sino el propio amor en acción a través de nosotros... El es "el camino, la verdad y la vida", como dijo alguien...
Es del amor que vinimos, trayendo con nosotros sus semillas, y estamos aquí para plantarlas, cultivarlas y verlas crecer y dar frutos. Jesús, Alá, Budah, Francisco, Gabriel, Teresita... son todos nombres, rostros, voces, mentes y corazones que de alguna forma consiguieron ir más allá, probando que esto es posible, que existe una puerta y un camino que todos podemos abrir y recorrer, desde que permitamos que el amor tome cuenta de nosotros. Entonces, el mérito de sus vidas no es fruto solamente de la pura voluntad, sino del amor que impregnaba todas sus acciones y del hecho de que fueron dóciles lo suficiente como para permitir que éste los guiara. Pues el amor no es una personificación, sino una acción.
Entonces, es dando un profundo suspiro de resignación y luto por esta pérdida que me siento aquí a digitar esta crónica.
Puede parecer una blasfemia, un tipo de paradoxo ou inclusive una apostasía decir esto, pero estoy convencida de que, mismo que ningún profeta, santo, ángel o iluminado hubiera jamás existido, y que Jesús y sus hechos no pasaran de una historia para manipular algún tipo determinado de comportamiento en la sociedad, nada cambiaría nuestro destino, nuestras ansias, la calidad de nuestro espíritu o nuestras ganas de amar y de hacer el bien. Mismo que no hubiese paraíso ni resurrección, o ningún tipo de recompensa, créo que la experiencia del amor sería nuestro norte, nuestro objetivo, el motor de todo lo que hacemos. Con certeza escogeríamos el amor como el motivo que haría que nuestra existencia valiese la pena y él continuaría siendo la razón de las grandes transformaciones en nuestra existencia. La semilla del amor ya está plantada en nosotros -de alguna forma misteriosa e inmutable- y lo único que tenemos que hacer es cultivarla, multiplicarla y esparcirla a nuestro alrededor. No se espera otra cosa de nosotros, ya que el amor es la grande fuerza creadora -no importa el nombre que le demos, cuál séa su apariencia ni como séa la historia de su aparición en nuestra existencia- y por eso nos atráe irresistiblemente, pues sabemos que su acción es capaz de despertar nuestros deséos más sinceros, de volvernos extraordinariamente fuertes y determinados, de hacernos pacientes, humildes y solidarios, y es con este tipo de actitud que la historia acontece, que avanzamos y maduramos como raza, que nos volvemos mejores y construimos sociedades duraderas, justas, que dejamos para los que vendrán lecciones valiosas, legados sobre los cuales podrán continuar edificando un mundo verdadero y de cimientos seguros.
Si hubo o no encarnaciones del amor entre nosotros, esto no tiene importancia porque, en realidad, todos somos encarnaciones suyas y por eso, porque tenemos su chispa viva dentro de nosotros, en verdad no necesitaríamos un rostro, una doctrina ni milagros para creér en lo que él es capaz de realizar y seguirlo de todas las formas, por todos los caminos, a través de todas sus expresiones. Es algo innato, instintivo en nosotros, más fuerte que cualquier otra de nuestras inclinaciones, lógico, inevitable, incontestable. El amor está realmente en mí, en lo que de más verdadero y hermoso poséo, y su llama se debate, desde mi primer aliento, para estallar y volar al encuentro de su fuego creador. Mi origen y mi destino es el amor, y esto no es una metáfora, es algo completamente real y presente. Es mi motivo, mi guía, mi alimento. Es la percepción, el gesto, la palabra, la mirada, el pensamiento, la intención primera. Todo es generado y dirigido por el amor, mismo que no nos demos cuenta de ello o que no sepamos interpretar sus movimientos; sin embargo, así mismo es él quien siempre prevalece sobre todas las atrocidades y equívocos que podemos llegar a cometer por causa de nuestra ignorancia y fragilidad, de nuestra impaciencia y vanidad... Créo que nuestra vida puede ser definida por esta espécie de juego en el cual el amor trata de todas las maneras posibles de vencer nuestras debilidades -empezando por perdonarlas- para que podamos alcanzar la felicidad y las realización, mostrandonos que, a pesar de humanos, efímeros y destinados a errar, podemos vencer los desafíos y volvernos personas mejores.
En realidad, no necesitaríamos seguir a alguien determinado, practicar rituales o adherir a movimientos, sectas, religiones o hermandades (lo que no deja de ser útil, pues sirve para que seamos más fuertes y dedicados en nuestro propósito de vivenciar el amor, pues todos los envueltos tienen un mismo objetivo, y esto torna las acciones y pensamientos mucho más poderosos y persistentes, ya que existe un apoyo tácito y constante de todos para que se tenga éxito en la empresa) Bastaría creér y asumir sincera y completamente el amor que ya traemos en nosotros. No es una persona ni una doctrina lo que realiza el milagro, sino el propio amor en acción a través de nosotros... El es "el camino, la verdad y la vida", como dijo alguien...
Es del amor que vinimos, trayendo con nosotros sus semillas, y estamos aquí para plantarlas, cultivarlas y verlas crecer y dar frutos. Jesús, Alá, Budah, Francisco, Gabriel, Teresita... son todos nombres, rostros, voces, mentes y corazones que de alguna forma consiguieron ir más allá, probando que esto es posible, que existe una puerta y un camino que todos podemos abrir y recorrer, desde que permitamos que el amor tome cuenta de nosotros. Entonces, el mérito de sus vidas no es fruto solamente de la pura voluntad, sino del amor que impregnaba todas sus acciones y del hecho de que fueron dóciles lo suficiente como para permitir que éste los guiara. Pues el amor no es una personificación, sino una acción.
terça-feira, 7 de setembro de 2010
Dos ciclistas
Bueno, conseguí un tiempito para sentarme aqui a escribir hoy en la mañana porque es feriado, entonces no vamos a trabajar. Pero esto no significa que no vamos a ensayar, eso está totalmente fuera de cuestión. A final de cuentas el estreno es este viernes!... Entonces, mismo con la empleada en São Paulo en el casamiento del hermano -se supone que vendría hoy, pero tengo certeza de que no consiguió pasaje, a pesar de que yo le aconsejé a comprar el de vuelta antes de salir- la casa para limpiar y el almuerzo para preparar, todavía me sobran un par de horas y quiero aprovecharlas para cumplir con este deber sagrado: postear la crónica en el blog. La semana pasada no lo conseguí porque tuvimos que resolver un montón de problemas -de esos chicos pero antipáticos- sobre el espectáculo, ver las ropas y darle un sermón a los contra-reglas que más conversan y pierden la hora de mover los escenários o jalar las cuerdas de lo que ayudan. Pobres, es que no están acostumbrados a ese tipo de rutina llena de marcaciones, músicas y otras sutilezas por el estilo, entonces estamos tratando de ser pacientes con ellos. A final de cuentas, su trabajo siempre se redujo a cortar, aserruchar, pintar, clavar, raspar y trasladar cajas y fierros, nunca tuvieron que lidiar con aparecer en el escenario para agradecer, vestir figurines, quedarse callados en las bambalinas y ese tipo de cosa. Pero como estamos en la semana del estreno, las cosas están poniendose medio tensas, porque no puede haber ni un tipo de error en la presentación, lo que significa que se espera de todos nosotros nada menos que la perfección. Las expectativas son gigantescas, así como las perspectivas, entonces tenemos que ser exigentes y no aceptar disculpas para faltas de disciplina... Bueno, como a mí me encantan los desafíos, no me incomoda para nada y estoy segura de que a mis alumnos tampoco. Sé que van a dar lo mejor de sí y que el resultado será magnífico, lo que puede traernos a todos cosas muy positivas en el futuro.
Bueno, y sin más demoras, aquí vá la crónica de la semana:
Apresurada, fuí a atravesar la calle, con la cabeza llena de problemas que resolver, llamadas que hacer, reuniones a las cuales comparecer, listas, relatorios, fechas y horarios, y casi fuí atropellada por un muchacho en una bicicleta azul. Frenó abruptamente, haciendo chirriar los neumáticos y, mirandome con una expresión en la que se mezclaban la reprobación y el descaro, exclamó en un tono insolente, alto lo bastante como para que los transeúntes que pasaban pudieran escuchar:
-Hey, tía, mire por donde anda! La calle no es suya, sabía?.
Yo me quedé paralizada durante algunos segundos, mirándolo como un ratón preso en una trampa, sintiendome impotente delante de su agresiva superioridad, que él exageraba frente a los otros, que contemplaban la escena con curiosidad y un destello de conmiseración. Yo tenía la sensación de que ninguno de ellos arriesgaría el cuello para defenderme o siquiera darle una mirada severa al muchacho que, sabiéndolo, se sentía el rey del mundo, el propio Al Capone de bermudas, condoritos y tatuaje de calavera en la pantorrilla. Su cara era tan tosca, su expresión tan amenazante y su tono tan imponente y descarado, que todos preferían ignorar el incidente a intervenir y llamarle la atención porque, en realidad, debería haber parado, pues yo estaba en la faja de peatones. Pero su talante era igual a tantos otros, que aparecían en el noticiero después de un tirotéo, un asalto, un secuestro, un acierto de cuentas entre cuadrillas, que nadie tuvo el coraje de acercarse para apoyarme. Ni yo misma osé abrir la boca para reclamar o cobrar un poco de educación, pues me sentí impotente y sola ante su baladronada y sus ademanes intimidantes... No tenía más que quince o dieciseis años, cuerpo esbelto y musculoso, forrado de tatuajes y cicatrices, rostro de facciones angulosas, boca gruesa, una ceja raspada en un dibujo, piercing en la lengua, el lábio y el párpado. Vestía bermuda, condorito y camiseta descolorida, unas mechas de cabello castaño apareciendo debajo de su gorra, los ojos obscuros y fríos, con el brillo feroz de quien es obligado a defender todos los días su territorio con una única mirada. La bicicleta que montaba era demasiado pequeña para él, mal conseguía sentarse en el sillín, y el azul cromado estaba casi cubierto por adhesivos y flecos de plástico. A cada movimiento suyo podía escuchar el barullo irritante de las cuentas subiendo y bajando por el aro de las ruedas... Amedrentada, desvié los ojos de él y traté de retomar mi camino, pero él puso la bicicleta delante de mí, riendo burlonamente, y agregó en un tono ronco y agresivo:
-Disculpe, madame, pero estoy medio atrasado, con permiso.- y subiendo de un salto en los pedales, salió a toda velocidade por la calle, riendose a carcajadas.
Yo me quedé para ahí, igual a un perro que llevó una patada, mirando su silueta que disminuía velozmente, el corazón desbocado, la boca seca, temblando de rabia y miedo, pero sin conseguir reaccionar, sintiendome idiota, ultrajada, abandonada... Pero qué estaba sucediendo con esta juventud? Todos ellos se habían vuelto locos? Habían apagado de sus vidas las buenas maneras, las palabras inteligiblels, la compasión? Nadie les había enseñado respeto, consideración? No sabían lo que era una sonrisa?... Tragandome la revuelta y el miedo, dí un paso hacia la otra vereda, cuando divisé, viniendo del otro extremo de la calle, otro ciclista, y paré instantáneamente. El se aproximó, pedaleando a toda velocidad. Era asustadoramente parecido con el anterior: bermuda jeans, camiseta, zapatillas, cabeza raspada en un dibujo tribal, piercing en la ceja, guantes de cuero negro... Eu estremecí y empecé a retroceder... Sin embargo, para mi sorpresa, cuando llegó más cerca, el muchacho disminuyó la velocidad, mirandome con una chispa de simpatía y la sombra de una sonrisa distendiendo su faz morena, y acabó parando como a medio metro de mí. Hizo un gesto con la mano para que yo pasara y, mientras yo obedecía, totalmente desconcertada por semejante cortesía, él dió una mirada hacia la iglesia que se erguia al fondo y, cerrando los ojos, se persignó con profundo respeto. Hasta me pareció que habia murmurado una rápida plegaria y, viendo que ya me encontraba al otro lado, me sonrió fugazmente, montó en su bicicleta nuevamente y se alejó atrás del otro ciclista, zigzagueando entre los buses y los coches.
Me quedé observandolo durante alguns minutos, tomada por un alud de sentimientos que chocaban entre sí. Porque hacía mucho tiempo que no llevaba una sorpresa así... Pues quién diría? El muchacho de cabeza raspada y piercing en la ceja, tatuaje de sirena en el brazo y pulsera de metal con clavos, se persignó respetuosamente, murmuró una oración mínima pero profunda, como un chico bien educado, anticuado, ingenuo, crédulo, hasta devoto, quién sabe -de aquellos que ya no existen más, por lo menos no con ese aspecto de rebelde- y aún tuvo la caballerosidad de cederme el paso a la hora del rush haciendo ese gracioso gesto con su brazo fino y nervudo... Mientras retomaba mi camino, pensé, admirada: "Cómo pueden dos personas tan parecidas, que talvez viven por la misma ideología, desenvuelven los mismos comportamientos y lenguajes, actuar de maneras tan diferentes?"... Me pregunté qué habría sido lo que provocó esa diferencia en sus actitudes. En qué punto del camino y por cuál capricho del destino escogieron, uno asumir su lado obcuro y peligroso, y el otro continuar cultivando la bondad y la fé? Eran tan parecidos que podrían pasar por hermanos, con certeza provenían de poblaciones de la periferia, pobres y abandonadas, asoladas por cuadrillas y violencia, y no se hacían ilusiones respecto a sus futuros; y a pesar de esto, uno de ellos había conseguido, de alguna forma, mantener los valores, la fé, em comportamiento cierto para poder convivir en paz con el resto del mundo. La esperanza y unas gotas de inocencia y optimismo todavía brillaban en su mirada, se adivinaban en sus gestos. Ya en el otro muchacho pude observar un abismo, un túnel sin salida, una puente que había sido quemada; algo sin vuelta, sin futuro. Ni en sí mismo ele creia, a pesar de su pose y sus baladronadas, que daban la impresión de que era el dueño del mundo y podía hacer lo que quisiese en él y con las personas que vivían allí.
Llegué a mi trabajo todavía pensativa, preocupada, y me senté en mi oficina en silencio, meditando, reevaluando aquella máxima que dice que lo que vale es la primera impresión. pues aquel incidente la había derribado nuevamente. Porque no era la primera vez que comprobaba esto y, percibir que podemos, a veces, ser fácilmente engañados por una cara fea, una ropa zurrada o un lenguaje deficiente, siempre reencendía mi esperanza de que todavía tenemos salvación, de que podíamos creér los unos en los otros sin importar lo que pareciésemos a primera vista... Pena que estemos tan ligados a la imagen, al status, al poder -y este error crece cada día más- y nos séa tan difícil ver el verdadero ser humano que está delante de nosotros. No estoy excenta de este pecado y lo cometo una infinidad de veces, pero hay días en que, como en aquella mañana, la verdad surge de repente frente a mí como para recordarme de no juzgar ni condenar sin conocer, para convidarme a dar una oportunidad. No que esto va a hacer desaparecer la maldad o a las personas negativas, mas por lo menos, nuestras conciencias quedarán tranquilas si le concedemos, ni que séa por algunos minutos, otra oportunidad a aquel que Dios coloca en nuestro camino.
Bueno, y sin más demoras, aquí vá la crónica de la semana:
Apresurada, fuí a atravesar la calle, con la cabeza llena de problemas que resolver, llamadas que hacer, reuniones a las cuales comparecer, listas, relatorios, fechas y horarios, y casi fuí atropellada por un muchacho en una bicicleta azul. Frenó abruptamente, haciendo chirriar los neumáticos y, mirandome con una expresión en la que se mezclaban la reprobación y el descaro, exclamó en un tono insolente, alto lo bastante como para que los transeúntes que pasaban pudieran escuchar:
-Hey, tía, mire por donde anda! La calle no es suya, sabía?.
Yo me quedé paralizada durante algunos segundos, mirándolo como un ratón preso en una trampa, sintiendome impotente delante de su agresiva superioridad, que él exageraba frente a los otros, que contemplaban la escena con curiosidad y un destello de conmiseración. Yo tenía la sensación de que ninguno de ellos arriesgaría el cuello para defenderme o siquiera darle una mirada severa al muchacho que, sabiéndolo, se sentía el rey del mundo, el propio Al Capone de bermudas, condoritos y tatuaje de calavera en la pantorrilla. Su cara era tan tosca, su expresión tan amenazante y su tono tan imponente y descarado, que todos preferían ignorar el incidente a intervenir y llamarle la atención porque, en realidad, debería haber parado, pues yo estaba en la faja de peatones. Pero su talante era igual a tantos otros, que aparecían en el noticiero después de un tirotéo, un asalto, un secuestro, un acierto de cuentas entre cuadrillas, que nadie tuvo el coraje de acercarse para apoyarme. Ni yo misma osé abrir la boca para reclamar o cobrar un poco de educación, pues me sentí impotente y sola ante su baladronada y sus ademanes intimidantes... No tenía más que quince o dieciseis años, cuerpo esbelto y musculoso, forrado de tatuajes y cicatrices, rostro de facciones angulosas, boca gruesa, una ceja raspada en un dibujo, piercing en la lengua, el lábio y el párpado. Vestía bermuda, condorito y camiseta descolorida, unas mechas de cabello castaño apareciendo debajo de su gorra, los ojos obscuros y fríos, con el brillo feroz de quien es obligado a defender todos los días su territorio con una única mirada. La bicicleta que montaba era demasiado pequeña para él, mal conseguía sentarse en el sillín, y el azul cromado estaba casi cubierto por adhesivos y flecos de plástico. A cada movimiento suyo podía escuchar el barullo irritante de las cuentas subiendo y bajando por el aro de las ruedas... Amedrentada, desvié los ojos de él y traté de retomar mi camino, pero él puso la bicicleta delante de mí, riendo burlonamente, y agregó en un tono ronco y agresivo:
-Disculpe, madame, pero estoy medio atrasado, con permiso.- y subiendo de un salto en los pedales, salió a toda velocidade por la calle, riendose a carcajadas.
Yo me quedé para ahí, igual a un perro que llevó una patada, mirando su silueta que disminuía velozmente, el corazón desbocado, la boca seca, temblando de rabia y miedo, pero sin conseguir reaccionar, sintiendome idiota, ultrajada, abandonada... Pero qué estaba sucediendo con esta juventud? Todos ellos se habían vuelto locos? Habían apagado de sus vidas las buenas maneras, las palabras inteligiblels, la compasión? Nadie les había enseñado respeto, consideración? No sabían lo que era una sonrisa?... Tragandome la revuelta y el miedo, dí un paso hacia la otra vereda, cuando divisé, viniendo del otro extremo de la calle, otro ciclista, y paré instantáneamente. El se aproximó, pedaleando a toda velocidad. Era asustadoramente parecido con el anterior: bermuda jeans, camiseta, zapatillas, cabeza raspada en un dibujo tribal, piercing en la ceja, guantes de cuero negro... Eu estremecí y empecé a retroceder... Sin embargo, para mi sorpresa, cuando llegó más cerca, el muchacho disminuyó la velocidad, mirandome con una chispa de simpatía y la sombra de una sonrisa distendiendo su faz morena, y acabó parando como a medio metro de mí. Hizo un gesto con la mano para que yo pasara y, mientras yo obedecía, totalmente desconcertada por semejante cortesía, él dió una mirada hacia la iglesia que se erguia al fondo y, cerrando los ojos, se persignó con profundo respeto. Hasta me pareció que habia murmurado una rápida plegaria y, viendo que ya me encontraba al otro lado, me sonrió fugazmente, montó en su bicicleta nuevamente y se alejó atrás del otro ciclista, zigzagueando entre los buses y los coches.
Me quedé observandolo durante alguns minutos, tomada por un alud de sentimientos que chocaban entre sí. Porque hacía mucho tiempo que no llevaba una sorpresa así... Pues quién diría? El muchacho de cabeza raspada y piercing en la ceja, tatuaje de sirena en el brazo y pulsera de metal con clavos, se persignó respetuosamente, murmuró una oración mínima pero profunda, como un chico bien educado, anticuado, ingenuo, crédulo, hasta devoto, quién sabe -de aquellos que ya no existen más, por lo menos no con ese aspecto de rebelde- y aún tuvo la caballerosidad de cederme el paso a la hora del rush haciendo ese gracioso gesto con su brazo fino y nervudo... Mientras retomaba mi camino, pensé, admirada: "Cómo pueden dos personas tan parecidas, que talvez viven por la misma ideología, desenvuelven los mismos comportamientos y lenguajes, actuar de maneras tan diferentes?"... Me pregunté qué habría sido lo que provocó esa diferencia en sus actitudes. En qué punto del camino y por cuál capricho del destino escogieron, uno asumir su lado obcuro y peligroso, y el otro continuar cultivando la bondad y la fé? Eran tan parecidos que podrían pasar por hermanos, con certeza provenían de poblaciones de la periferia, pobres y abandonadas, asoladas por cuadrillas y violencia, y no se hacían ilusiones respecto a sus futuros; y a pesar de esto, uno de ellos había conseguido, de alguna forma, mantener los valores, la fé, em comportamiento cierto para poder convivir en paz con el resto del mundo. La esperanza y unas gotas de inocencia y optimismo todavía brillaban en su mirada, se adivinaban en sus gestos. Ya en el otro muchacho pude observar un abismo, un túnel sin salida, una puente que había sido quemada; algo sin vuelta, sin futuro. Ni en sí mismo ele creia, a pesar de su pose y sus baladronadas, que daban la impresión de que era el dueño del mundo y podía hacer lo que quisiese en él y con las personas que vivían allí.
Llegué a mi trabajo todavía pensativa, preocupada, y me senté en mi oficina en silencio, meditando, reevaluando aquella máxima que dice que lo que vale es la primera impresión. pues aquel incidente la había derribado nuevamente. Porque no era la primera vez que comprobaba esto y, percibir que podemos, a veces, ser fácilmente engañados por una cara fea, una ropa zurrada o un lenguaje deficiente, siempre reencendía mi esperanza de que todavía tenemos salvación, de que podíamos creér los unos en los otros sin importar lo que pareciésemos a primera vista... Pena que estemos tan ligados a la imagen, al status, al poder -y este error crece cada día más- y nos séa tan difícil ver el verdadero ser humano que está delante de nosotros. No estoy excenta de este pecado y lo cometo una infinidad de veces, pero hay días en que, como en aquella mañana, la verdad surge de repente frente a mí como para recordarme de no juzgar ni condenar sin conocer, para convidarme a dar una oportunidad. No que esto va a hacer desaparecer la maldad o a las personas negativas, mas por lo menos, nuestras conciencias quedarán tranquilas si le concedemos, ni que séa por algunos minutos, otra oportunidad a aquel que Dios coloca en nuestro camino.
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segunda-feira, 23 de agosto de 2010
Consecuencias
Bueno, a pesar de que estamos en la frenética recta final de nuestro espectáculo "El corazón del café", está sobrandome un tiempecito para continuar con mis actividades literarias, gracias a Dios. Bueno, pienso que también es una cuestión de organización, disciplina y perseverancia para que todo mi tiempo y mis energías no séan absorvidos por los ensayos y presentaciones, a pesar de que ellos están ocupando, por el momento, buena parte de mi semana. A partir de hoy, y hasta el estreno los días 10, 11 y 12 de septiembre, vamos a empezar a ensayar todos los días, menos los sábados, que dejamos para descansar (por favor!!!) y nos alejar de la tensión y exigencia del espectáculo y así recuperarnos y volver al trabajo renovados y muy bien dispuestos el domingo en la tarde. Si no, vamos a empezar a volvernos locos y a tener ataques nerviosos... Es que el proyecto se reveló algo tan grande y con unas expectativas futuras tan ambiciosas, que hay personas en el elenco que simplemente no se dieron cuenta todavía del peso que esto tiene. No entendieron que no se trata de uno de nuestros espectáculos de fin de año, que es presentado una sola vez -dos cuando mucho- para los padres, madres, tíos, pololos, amigos, perros y papagayos y que es olvidado al día siguiente. Este espectáculo está programado para ser presentado muchas veces y para un público exigente, sin vínculos familiares, compuesto por turistas, empresarios, periodistas, etc., que están pagando 30 reales por una entrada y que, por lo tanto, esperan ver algo profesional... No estoy preocupada con mi grupo, que está dando un show en cada ensayo, pero no puedo negar que estoy nerviosa, ansiosa, llena de expectativas por el resultado, que puede ser algo realmente sensacional. La presión es enorme, sobre todo ahora, pero estoy convencida de que conseguiremos tener éxito completo.
La cosa ahora es que yo me organice bien con mis comidas y horarios, porque el reloj vá a parar de existir de aqui a poco, entonces no puedo dejar que mi glicemia dispare por cuenta de este caos. El espactáculo comenzará a las 21h, y como dura dos horas, incluyendo el intervalo, al final vamos a salir realmente tarde del teatro, porque con certeza vamos a tener que atender a las personas que van a querer hablar con nosotros después de la presentación... Bueno, vá a ser duro y vamos a tener que prepararnos física y emocionalmente, pero estoy cierta de que vamos a conseguirlo.
E sin más demoras, aquí vá la crónica de la semana pasada:
Escucho la canción: "Viento que dá en la vela, vela que lleva el barco, barco que lleva gente, gente que lleva pescado, pescado que dá dinero...", y pienso: todo empieza con el viento. El es la acción primera que desencadena toda una historia hecha de consecuencias. Si no fuera por su acción, nada de lo que sigue sucedería... Y no puedo evitar empezar a reflexionar sobre las acciones que realizamos y sus consecuencias inmediatas o futuras. Será que tenemos realmente conciencia de ellas en el momento en que actuamos, hablamos, pensamos, interferimos, cambiamos alguna cosa o a alguien? Nosotros no somos como el viento, que no sabe de dónde viene, que sopla y se aleja, dejando atrás de sí el alimento para el hombre. Viento insensible, que interfiere y actúa sin que nadie se lo pida y continúa su camino indiferente, sin mirar hacia atrás, sin que le séa cobrada ninguna responsabilidad. A final de cuentas, por qué mirar si no hizo otra cosa sino actuar según su naturaleza? El está aquí para soplar y el hombre que le saque el provecho que quiera a su acción... El hombre no hace viento, sólo aprovecha su presencia. Por otro lado, el viento no fabrica barcos ni echa las redes. Cada un hace su parte y de esto surgen resultados, acontecimientos, una nueva expresión que es resumen de la acción del viento y del hombre. Pero será que esto se aplica a nuestro comportamiento?... Existe una acción determinada para cada momento y nosotros tenemos conciencia de ello; la pregunta es si, a pesar de esta conciencia, sabemos actuar correctamente en cada situación, porque a nosotros sí nos será cobrada la responsabilidad, la sensibilidad, el objetivo, el resultado, ya que no estamos aqui simplemente para existir, como el viento. Nuestro propósito es mucho mayor, más complejo, y envuelve a toda la raza humana y su caminada. Cuántas historias, hechas de las consecuencias de nuestras acciones, desencadenamos a lo largo de nuestras vidas? Será que conseguimos, por lo menos por algunos instantes, percibir estos "efectos colaterales"? Será que conseguimos preever los resultados no inmediatos de nuestras acciones? Y cambiaríamos alguna cosa si fuéramos capaces de hacerlo?... Entonces, qué es lo que realmente importa?: predecir las consecuencias o actuar solamente en el presente de la mejor manera posible? Nuestro movimiento debe formar parte del movimiento de la creación, estar en armonía con él, porque así seguirá la lógica de sus leyes y cualquier consecuencia será igualmente lógica, tanto si es positiva como negativa.
Cada momento, cada encuentro u opción tienen su propio y único afán, aquel y no otro, y si luchamos contra él y lo deformamos, desviaremos el camino cierto de la historia... Feliz o infelizmente, no fué dado este poder, mismo que no nos demos cuenta y por eso atrasemos innumerables veces nuestra propia evolución. Solamente la sabedoría puede mostrarnos cuál es la acción cierta para cada acontecimiento, aquella que hará moverse y avanzar a la rueda de la historia.
La cosa ahora es que yo me organice bien con mis comidas y horarios, porque el reloj vá a parar de existir de aqui a poco, entonces no puedo dejar que mi glicemia dispare por cuenta de este caos. El espactáculo comenzará a las 21h, y como dura dos horas, incluyendo el intervalo, al final vamos a salir realmente tarde del teatro, porque con certeza vamos a tener que atender a las personas que van a querer hablar con nosotros después de la presentación... Bueno, vá a ser duro y vamos a tener que prepararnos física y emocionalmente, pero estoy cierta de que vamos a conseguirlo.
E sin más demoras, aquí vá la crónica de la semana pasada:
Escucho la canción: "Viento que dá en la vela, vela que lleva el barco, barco que lleva gente, gente que lleva pescado, pescado que dá dinero...", y pienso: todo empieza con el viento. El es la acción primera que desencadena toda una historia hecha de consecuencias. Si no fuera por su acción, nada de lo que sigue sucedería... Y no puedo evitar empezar a reflexionar sobre las acciones que realizamos y sus consecuencias inmediatas o futuras. Será que tenemos realmente conciencia de ellas en el momento en que actuamos, hablamos, pensamos, interferimos, cambiamos alguna cosa o a alguien? Nosotros no somos como el viento, que no sabe de dónde viene, que sopla y se aleja, dejando atrás de sí el alimento para el hombre. Viento insensible, que interfiere y actúa sin que nadie se lo pida y continúa su camino indiferente, sin mirar hacia atrás, sin que le séa cobrada ninguna responsabilidad. A final de cuentas, por qué mirar si no hizo otra cosa sino actuar según su naturaleza? El está aquí para soplar y el hombre que le saque el provecho que quiera a su acción... El hombre no hace viento, sólo aprovecha su presencia. Por otro lado, el viento no fabrica barcos ni echa las redes. Cada un hace su parte y de esto surgen resultados, acontecimientos, una nueva expresión que es resumen de la acción del viento y del hombre. Pero será que esto se aplica a nuestro comportamiento?... Existe una acción determinada para cada momento y nosotros tenemos conciencia de ello; la pregunta es si, a pesar de esta conciencia, sabemos actuar correctamente en cada situación, porque a nosotros sí nos será cobrada la responsabilidad, la sensibilidad, el objetivo, el resultado, ya que no estamos aqui simplemente para existir, como el viento. Nuestro propósito es mucho mayor, más complejo, y envuelve a toda la raza humana y su caminada. Cuántas historias, hechas de las consecuencias de nuestras acciones, desencadenamos a lo largo de nuestras vidas? Será que conseguimos, por lo menos por algunos instantes, percibir estos "efectos colaterales"? Será que conseguimos preever los resultados no inmediatos de nuestras acciones? Y cambiaríamos alguna cosa si fuéramos capaces de hacerlo?... Entonces, qué es lo que realmente importa?: predecir las consecuencias o actuar solamente en el presente de la mejor manera posible? Nuestro movimiento debe formar parte del movimiento de la creación, estar en armonía con él, porque así seguirá la lógica de sus leyes y cualquier consecuencia será igualmente lógica, tanto si es positiva como negativa.
Cada momento, cada encuentro u opción tienen su propio y único afán, aquel y no otro, y si luchamos contra él y lo deformamos, desviaremos el camino cierto de la historia... Feliz o infelizmente, no fué dado este poder, mismo que no nos demos cuenta y por eso atrasemos innumerables veces nuestra propia evolución. Solamente la sabedoría puede mostrarnos cuál es la acción cierta para cada acontecimiento, aquella que hará moverse y avanzar a la rueda de la historia.
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sábado, 14 de agosto de 2010
El monstruo dentro de nosotros
Bueno, por el momento, las cosas están volviendo a la tranquilidad usual, eso claro, descontando las travesuras que mis dos nuevas huéspedes cometen de vez en cuando y que me mantienen en constante estado de alerta... Saben, cuando la casa esta DEMASIADO silenciosa? Bueno, normalmente, eso significa que tengo que largar inmediatamente lo que estoy haciendo y recorrer la casa y el pátio para cerciorarme de que ninguna de ellas está comiendose mis orquídeas, colgandose de la colcha que está secando al sol, devorandose la punta de mi bota o jugando de jala-jala con mis medias de lana.... Es bien agotador, pero esas dos son tan adorables que normalmente mi enojo no dura mucho... El problema es que ellas ya se dieron cuenta de esto.
Y aprovechando este repentino mar de calma (las dos están tendidas en su alfombrita, bien atrás de mí, desmayadas después de tanto correr y saltar) voy a aprovechar para postear la crónica de esta semana. Tengo que aprovechar estos momentos para poner al día mis escritos porque cuando se despierten, mi tranquilidad va a desaparecer, con certeza... Entonces, aquí va:
Amar, ser verdadero, tener compasión, perdonar, actuar sabiamente, creér... Si lo pensamos bien, estas actitudes son completamente escandalosas, pues van contra casi todo lo que es practicado en esta sociedad moderna y, al mismo tiempo, se vuelven una paradoja porque siempre nos piden que seamos amorosos, honestos, compasivos, que perdonemos y actuemos con sabiduría, que tengamos una fé tan firme y fuerte como una roca. Entonces por qué, a pesar de todos los sermones y apelos, continuamos incapaces de demostrar estos sentimientos, de volverlos parte indispensable para nuestro bien vivir, de acogerlos, de expandirlos?... Pero ahí yo paro y me pregunto: mas será que tenemos al menos una noción elemental de qué es lo que seríam estas cualidades? Será que sabemos realmente cómo traerlas a la superficie, cómo hacerlas funcionar para que las cosas empiecen a cambiar dentro y fuera de nosotros? Será que conocemos los medios, las acciones, los pensamientos y sentimientos que nos llevarían a la práctica efectiva y constante de todas ellas?... Amor, verdad, compasión, perdón, fé, sabiduría, todo esto tiene que ver con existir, con ser y estar. Tiene que ver con la realidad, con nuestra rutina diaria, con lo que nos rodea, con lo que vemos y escuchamos, con las personas que encontramos, los pensamientos y sentimientos que tenemos, con las acciones que realizamos. Entonces, no basta sólo saber que debemos practicar estas cualidades, sino que tenemos que tener consciencia de que ellas se aplican a situaciones y personas reales, que son un ejercicio diario, que forman parte de nuestra escencia, a pesar de parecer que no tienen espacio en la sociedad actual. Mismo pudiendo escandalizar a muchos que prefieren el poder y la fortuna, la ambición y la brevedad de amores fugaces y llenos de condiciones, la realidad continúa siendo que la bondad, la verdad, el perdón, la fé, la compasión y la sabiduría (o por lo menos la búsqueda de ella) son los cimientos sobre los cuales podemos construir una humanidad verdadera, transformadora, justa y duradera, ya que este legado pasado de generación para generación, será capaz de, finalmente, detener la violencia y el egoísmo que nos asolan hace tanto tiempo.
Comprender la vida y sus dones nos lleva automáticamente a deseár y expandir el bien, la unión, la solidariedad, a buscar y compartir la felicidad y la paz, a luchar por un equilibrio, por la comunicación e interacción con todo lo que nos rodea. Así, poco a poco, nos volveremos sabios, y esto nos llevará a actuar con amor y honestidad, a perdonar, a fortalecer nuestra fé, a tener compasión y a querer no sólo nuestra propia felicidad, sino la de todos. Ahora, para que esto suceda, es imprescindible romper con todas las ilusiones que el miedo, la ambición y la ignorancia que nuestra cultura venera nos imponen, volviendonos esclavos de apariencias y reglas tiránicas que nos prometen amor y un lugar al sol. Pero, sobre todo, tenemos que parar de creér que dentro de nosotros habita algún tipo de monstruo que nunca vamos a conseguir dominar y que siempre nos llevará a actuar de forma errada, tenemos que dejar de creér que no existe perdón ni consuelo para nosotros, que no merecemos ser felices, que somos unos pecadores empedernidos, que vivimos una existencia demasiado breve como para desperdiciarla preocupandonos con asuntos espirituales. Tenemos que parar de creér que nuestra escencia está hecha de materia y que cuando ésta desaparece nada más resta. Tenemos que dejar de pensar que el bien es inútil, que el mal es demasiado poderoso y que somos demasiado pequeños e insignificantes como para que cualquier cosa que realicemos en pro del amor haga alguma diferencia. Tenemos que parar de pensar en nosotros mismos como en criaturas débiles y sin opciones, sin fuerzas para luchar y transformar lo que es necesario. Tenemos que derribar el mito de nuestra inutilidad, de nuestra incapacidad, de nuestra transitoriedad y superficialidad, de nuestra impotencia delante de un destino cruel y caprichoso, de nuestra falta de identidad y unidad, pues en cuanto vivamos según sus reglas, será realmente un escándalo amar, tener fé, perdonar, tener compasión, ser verdadero y actuar sabiamente, seremos marginalizados y viviremos como marionetas sin voluntad ni sentimientos propios, presos y manipulados por las cuerdas de una mayoría ignorante y ambiciosa...
Seamos un escándalo entonces! Quiebremos reglas, derribemos mitos, abramos puertas y ventanas, recorramos otros caminos, lancémonos al abismo de la verdad, de la libertad, y llevemos a otros con nosotros, sin miedo, porque de este abismo aparente -porque es aparente- saldremos fuertes y sabios, y seremos capaces de transformar los erroes pasados y actuales en futuro para todos.
Y aprovechando este repentino mar de calma (las dos están tendidas en su alfombrita, bien atrás de mí, desmayadas después de tanto correr y saltar) voy a aprovechar para postear la crónica de esta semana. Tengo que aprovechar estos momentos para poner al día mis escritos porque cuando se despierten, mi tranquilidad va a desaparecer, con certeza... Entonces, aquí va:
Amar, ser verdadero, tener compasión, perdonar, actuar sabiamente, creér... Si lo pensamos bien, estas actitudes son completamente escandalosas, pues van contra casi todo lo que es practicado en esta sociedad moderna y, al mismo tiempo, se vuelven una paradoja porque siempre nos piden que seamos amorosos, honestos, compasivos, que perdonemos y actuemos con sabiduría, que tengamos una fé tan firme y fuerte como una roca. Entonces por qué, a pesar de todos los sermones y apelos, continuamos incapaces de demostrar estos sentimientos, de volverlos parte indispensable para nuestro bien vivir, de acogerlos, de expandirlos?... Pero ahí yo paro y me pregunto: mas será que tenemos al menos una noción elemental de qué es lo que seríam estas cualidades? Será que sabemos realmente cómo traerlas a la superficie, cómo hacerlas funcionar para que las cosas empiecen a cambiar dentro y fuera de nosotros? Será que conocemos los medios, las acciones, los pensamientos y sentimientos que nos llevarían a la práctica efectiva y constante de todas ellas?... Amor, verdad, compasión, perdón, fé, sabiduría, todo esto tiene que ver con existir, con ser y estar. Tiene que ver con la realidad, con nuestra rutina diaria, con lo que nos rodea, con lo que vemos y escuchamos, con las personas que encontramos, los pensamientos y sentimientos que tenemos, con las acciones que realizamos. Entonces, no basta sólo saber que debemos practicar estas cualidades, sino que tenemos que tener consciencia de que ellas se aplican a situaciones y personas reales, que son un ejercicio diario, que forman parte de nuestra escencia, a pesar de parecer que no tienen espacio en la sociedad actual. Mismo pudiendo escandalizar a muchos que prefieren el poder y la fortuna, la ambición y la brevedad de amores fugaces y llenos de condiciones, la realidad continúa siendo que la bondad, la verdad, el perdón, la fé, la compasión y la sabiduría (o por lo menos la búsqueda de ella) son los cimientos sobre los cuales podemos construir una humanidad verdadera, transformadora, justa y duradera, ya que este legado pasado de generación para generación, será capaz de, finalmente, detener la violencia y el egoísmo que nos asolan hace tanto tiempo.
Comprender la vida y sus dones nos lleva automáticamente a deseár y expandir el bien, la unión, la solidariedad, a buscar y compartir la felicidad y la paz, a luchar por un equilibrio, por la comunicación e interacción con todo lo que nos rodea. Así, poco a poco, nos volveremos sabios, y esto nos llevará a actuar con amor y honestidad, a perdonar, a fortalecer nuestra fé, a tener compasión y a querer no sólo nuestra propia felicidad, sino la de todos. Ahora, para que esto suceda, es imprescindible romper con todas las ilusiones que el miedo, la ambición y la ignorancia que nuestra cultura venera nos imponen, volviendonos esclavos de apariencias y reglas tiránicas que nos prometen amor y un lugar al sol. Pero, sobre todo, tenemos que parar de creér que dentro de nosotros habita algún tipo de monstruo que nunca vamos a conseguir dominar y que siempre nos llevará a actuar de forma errada, tenemos que dejar de creér que no existe perdón ni consuelo para nosotros, que no merecemos ser felices, que somos unos pecadores empedernidos, que vivimos una existencia demasiado breve como para desperdiciarla preocupandonos con asuntos espirituales. Tenemos que parar de creér que nuestra escencia está hecha de materia y que cuando ésta desaparece nada más resta. Tenemos que dejar de pensar que el bien es inútil, que el mal es demasiado poderoso y que somos demasiado pequeños e insignificantes como para que cualquier cosa que realicemos en pro del amor haga alguma diferencia. Tenemos que parar de pensar en nosotros mismos como en criaturas débiles y sin opciones, sin fuerzas para luchar y transformar lo que es necesario. Tenemos que derribar el mito de nuestra inutilidad, de nuestra incapacidad, de nuestra transitoriedad y superficialidad, de nuestra impotencia delante de un destino cruel y caprichoso, de nuestra falta de identidad y unidad, pues en cuanto vivamos según sus reglas, será realmente un escándalo amar, tener fé, perdonar, tener compasión, ser verdadero y actuar sabiamente, seremos marginalizados y viviremos como marionetas sin voluntad ni sentimientos propios, presos y manipulados por las cuerdas de una mayoría ignorante y ambiciosa...
Seamos un escándalo entonces! Quiebremos reglas, derribemos mitos, abramos puertas y ventanas, recorramos otros caminos, lancémonos al abismo de la verdad, de la libertad, y llevemos a otros con nosotros, sin miedo, porque de este abismo aparente -porque es aparente- saldremos fuertes y sabios, y seremos capaces de transformar los erroes pasados y actuales en futuro para todos.
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terça-feira, 10 de agosto de 2010
Iluminar el camino
Bueno, créo que lo más razonable y respetuoso con ustedes sería que yo parara de prometer que voy a publicar un cuento en el otro blog, porque normalmente acaba aconteciendo algún imprevisto y soy obligada a postergar la tal publicación. Ahí, ustedes van a visitarlo pensando que hay algo nuevo, y nada. Al final, van a terminar perdiendo el interés, o entonces, no van a creérme más cuando diga que voy a postear alguna história. Entonces, es mejor que haga la propaganda solamente cuando haya publicado el cuento y no antes, no créen?... Ya me demoro el doble en escribirlos -por lo tanto, las publicaciones no son tan frecuentes- y a veces están divididos en dos o tres capítulos, entonces es mejor que séa verdad cuando anuncio que hay algo nuevo en el blog, no es verdad?... Es que, créanme, tener de nuevo dos perritas llenas de energía es una cosa que dá muuuuucho trabajo! A cada cierto tiempo, uno tiene que dejar lo que está haciendo -eso incluye escribir- para ir a ver qué es lo que esas dos están inventando y prepararse sicológicamente para encontrarse con todo tipo de catástrofe ecológica por la casa, incluyendo el relleno de los cojines del sofá de la sala volando por el corredor, o la cesta indígena de paja destrozada encima de la alfombra, o entonces la pata de la mesita de centro esculpida a dientazos y los potes de yoghourt convertidos en flecos desparramados por el piso de la cocina... Es verdad que "perro es una de las mejores cosas del mundo", como reza la propaganda de Pedigree, mas también dá un tremendo trabajo, sobre todo cuando es un cachorro... Sin embargo, la alegría que estas dos están dándome, el carinho y la diversión, compensan cualquier apocalipsis doméstico... Y de cualquier manera, tener dos perras jóvenes y vigorosas tiene su lado positivo en la parte financiera, por ejemplo: no voy a necesitar un jardinero por un buen tiempo, porque desde que llegaron, ya podaron buena parte de mis plantas, escarbaron todos mis maceteros y canteros y hoy día vi -no sé por qué ni cómo- que devoraron algunos kilos de pasto del jardín del frente que, en realidad ya estaba necesitando un corte. Entonces, mientras ellas estén en la fase "me-como-todo-lo-que-encuentro" (incluyendo el zapato nuevecito y carísimo de mi hija) no voy a tener que preocuparme con el jardín. Un gasto menos, no es estupendo?...
Y ahora, vamos a lo que interesa, que sería la crónica de la semana pasada y -hoy día sí- la primera parte del cuento.
Por qué siempre tratamos de cambiar a aquellos que amamos, mismo jurando que los aceptamos así como son? Por qué no los amamos por ser precisamente así, originales y únicos, por tener esas imperfecciones, esas características, aquellos vacíos y desvios que, de alguna manera, nos completan? Por qué no conseguimos convivir serenamente con nuestras diferencias? Para qué queremos imágenes y comportamientos iguales a los nuestros? Dónde está la gracia en eso?... Es justamente en la diversidad que reside todo el encanto de la vida! A veces nos dá un poco de trabajo, es verdad, pero cuánto crecemos y aprendemos al vivenciarla!... O será que estamos poniéndonos tan flojos y y cerrados, tan preconceptuosos, que preferimos no encarar este trabajo?... No sé por qué tenemos la insana manía de querer interferir tan drásticamente en la vida de los demás, de la misma forma en que no aceptamos, con idéntica energía, la menor sugestión o crítica de parte de ellos porque, claro, nosotros somos los que tenemos la razón. Son los otros los que tienen que cambiar. Obviamente, un espejo de nosotros mismos facilita cualquier relacionamiento, evita riesgos y desacuerdos, ayuda a la manipulación y al dominio, entonces tenemos que conocer y controlar al otro tan bien cuanto a nosotros mismos. Evitar conflictos parece ser la regla vigente en estos tiempos extraños.
Pero tenemos que entender y aceptar que cualquier cambio en el otro no vendrá por nuestra imposición. Nosotros no tenemos ese derecho. Podemos aconsejar, dar ejemplos, observar de lejos y esperar, porque cualquier transformación nace de la comprensión, del equilíbrio, de una necesidad interior personal, de una visión más amplia y madura y no de nuestro propio capricho. Y ésto a veces lleva un tiempo que no siempre estamos dispuestos a esperar. Entonces, por qué no confiar en las leyes y los ciclos de la vida? Por qué no creér en la sensibilidad del otro, en su percepción, en la generosidad y docilidad de su corazón? Créo que el hecho de saber quién somos y lo que queremos a veces nos vuelve demasiado duros con aquellos que todavía no tuvieron la oportunidad de abrir las puertas ciertas para encontrar sus sueños y la fuerza para perseguirlos y alcanzarlos. Todavía nos falta la paciencia y la compasión necesarias para acogerlos y esperar que recorran sus respectivos caminos hacia la sabiduría, el equilibrio y la realización y así se aproximen al nivel en que nosotros nos encontramos.
No pretendo que nadie séa igual a mí, pues así como yo tengo peculiaridades que los otros necesitan, siendo como soy, así mismo los otros, siendo como son, poséen cosas que yo necesito. Es en esto que consiste la diversisdad. Es así que funciona. No se aprende tan sólo con las cualidades de los demás o de sí mismo, sino también -y principalmente- con los defectos, los errores y los fracasos. Nada está en nosotros o nos sucede por un simple capricho del destino, por crueldad o castigo de los dioses, sino como un desafío que tenemos que vencer para que podamos subir otro peldaño rumbo a nuestra felicidad.
Como bien dice (o canta) el maestro MIlton Nascimento: "Toda vida existe para iluminar el camino de otras vidas que uno encuentra".
Y ahora, vamos a lo que interesa, que sería la crónica de la semana pasada y -hoy día sí- la primera parte del cuento.
Por qué siempre tratamos de cambiar a aquellos que amamos, mismo jurando que los aceptamos así como son? Por qué no los amamos por ser precisamente así, originales y únicos, por tener esas imperfecciones, esas características, aquellos vacíos y desvios que, de alguna manera, nos completan? Por qué no conseguimos convivir serenamente con nuestras diferencias? Para qué queremos imágenes y comportamientos iguales a los nuestros? Dónde está la gracia en eso?... Es justamente en la diversidad que reside todo el encanto de la vida! A veces nos dá un poco de trabajo, es verdad, pero cuánto crecemos y aprendemos al vivenciarla!... O será que estamos poniéndonos tan flojos y y cerrados, tan preconceptuosos, que preferimos no encarar este trabajo?... No sé por qué tenemos la insana manía de querer interferir tan drásticamente en la vida de los demás, de la misma forma en que no aceptamos, con idéntica energía, la menor sugestión o crítica de parte de ellos porque, claro, nosotros somos los que tenemos la razón. Son los otros los que tienen que cambiar. Obviamente, un espejo de nosotros mismos facilita cualquier relacionamiento, evita riesgos y desacuerdos, ayuda a la manipulación y al dominio, entonces tenemos que conocer y controlar al otro tan bien cuanto a nosotros mismos. Evitar conflictos parece ser la regla vigente en estos tiempos extraños.
Pero tenemos que entender y aceptar que cualquier cambio en el otro no vendrá por nuestra imposición. Nosotros no tenemos ese derecho. Podemos aconsejar, dar ejemplos, observar de lejos y esperar, porque cualquier transformación nace de la comprensión, del equilíbrio, de una necesidad interior personal, de una visión más amplia y madura y no de nuestro propio capricho. Y ésto a veces lleva un tiempo que no siempre estamos dispuestos a esperar. Entonces, por qué no confiar en las leyes y los ciclos de la vida? Por qué no creér en la sensibilidad del otro, en su percepción, en la generosidad y docilidad de su corazón? Créo que el hecho de saber quién somos y lo que queremos a veces nos vuelve demasiado duros con aquellos que todavía no tuvieron la oportunidad de abrir las puertas ciertas para encontrar sus sueños y la fuerza para perseguirlos y alcanzarlos. Todavía nos falta la paciencia y la compasión necesarias para acogerlos y esperar que recorran sus respectivos caminos hacia la sabiduría, el equilibrio y la realización y así se aproximen al nivel en que nosotros nos encontramos.
No pretendo que nadie séa igual a mí, pues así como yo tengo peculiaridades que los otros necesitan, siendo como soy, así mismo los otros, siendo como son, poséen cosas que yo necesito. Es en esto que consiste la diversisdad. Es así que funciona. No se aprende tan sólo con las cualidades de los demás o de sí mismo, sino también -y principalmente- con los defectos, los errores y los fracasos. Nada está en nosotros o nos sucede por un simple capricho del destino, por crueldad o castigo de los dioses, sino como un desafío que tenemos que vencer para que podamos subir otro peldaño rumbo a nuestra felicidad.
Como bien dice (o canta) el maestro MIlton Nascimento: "Toda vida existe para iluminar el camino de otras vidas que uno encuentra".
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segunda-feira, 2 de agosto de 2010
Nuestros sueños
Ya reza el dicho: "A rey muerto, rey puesto", no importa si uno está todavía con el corazón partido por la muerte del anterior... Pues bien, después de la partida repentina de mi querida "Talita" el domingo, decidí cumplir lo que me había prometido a mí misma y, com ya les conté, telefoneé a esta Ong que recoge perros de la calle y los trata -inclusive castrandolos- hasta que séan adoptados y les pedí que me trajeran algunos para ver si me quedaba con uno... Bueno, en verdad -y a pesar del dolor que todavía me cortaba el corazón- casi me quedé con los tres que me trajeron, pero encontré que sería demasiado (inclusive porque el pobre de mi marido no tenía la menor idéa de mi iniciativa) y les dije que iba a pensar un poco... Sin embargo, como todo aquel que tiene la enfermedad de adorar a los perros está totalmente condenado, no aguanté ni una noche y al día siguiente los llamé para decirles que me iba a quedar con las dos perritas (el otro era un macho) ambas con unas historias muy tristes y traumatizantes, y hoy ya están aqui, tendidas encima de mi cama en un raro momento de sosiego (corren y juegan el día entero, igual que dos niños) como dos musas inspiradoras, así como era la "Talita". La mayor y más maltratada se llama "Lucy" y tiene una mirada maravillosa, brillante y directa, que parece atravesarme el corazón y entibiarmelo, tiene un año y todavía se asusta con cualquier movimiento brusco (me imagino lo que pasó durante todo ese tiempo en las calles) La menor se llama "Sky" (como pueden percibir, la cosa tiene que ver com aquella música de los Beatles: "Lucy in the sky with diamonds") y es totalmente diablilla e irresistible, loca por unas migajas de atención y cariño. Tiene cinco meses y sólo para de jugar, correr, ladrar y saltar cuando la vence el cansancio. Ambas son del tipo "raza desconocida", tienen el pelaje negro y café mezclado, suave y corto, más para tamaño pequeño, y son extremadamente inteligentes, como todo perro que vive en las calles. Ya aprendieron un montón de cosas (gestos y palabras) que pensé que iban a demorarse más para entender, entonces, de repente parece que ya están conmigo hace más tiempo... No digo que todavía no me emociono cuando hablo de mi "Talita", pero estas dos ya me conquistaron por completo y consiguieron alegrar mis días, sobre todo cuando vuelvo del trabajo, a eso de las nueve de la noche, y no hay nadie en casa... Ni el mejor de los maridos o hijos nos dan semejante recepción cuando nos ven llegar, tienen que admitirlo!... Realmente, la propaganda de la Pedigree es totalmente verdadera: "Perros son lo mejor del mundo"!...
Bueno, y antes de que piensen que ésta es la crónica de la semana, voy a parar de parlotear sobre mis dos cositas preciosas y postear la crónica de verdad. Entonces, aquí vá. También esta semana pretendo postear otra história en el blog pazaldunate-historias.blogspot.com, entonces den una pasadita el jueves o el viernes, ok?
"Para Elisa"... La serenata de Beethovem ecoando en el aire parado y penumbroso de la sala y las manos de mi madre, una bailarina que acabó prisionera en interminables corredores flanqueados por estantes en los cuales se alineaban libros sobre temas áridos y exactos, como paredes de concreto, corriendo ágiles por las teclas del piano. Para mí, una niñita de ocho años sentada a su lado, ellas se asemejan a dos mariposas de puntas rojas, y me quedo contemplandolas, pasmada, porque me parece absolutamente increible que de aquella espécie de vuelo desordenado pueda surgir tal melodía. Mi corazón vibra junto con cada nota y acompaña las cadencias, las subidas y bajadas, las escalas primorosas y las pausas como quien escucha una historia mágica...
La escena aparece claramente delante de mí ahora, y una punzada de dolor me apreta el pecho al pensar em mi madre. Cuánta sensibilidad y ansias sofocada entre las páginas de esos libros estériles y sin personajes! Economía, geografía, planeamiento, números, gráficos, estadísticas, alimentación, organización... Estantes obscuras y llenas de polvo que se tragaron sin piedad los sueños de mi madre, mataron su creatividad y mutilaron sus deséos... Qué tristeza recordar hoy sus manos desgranando aquella serenata en las teclas del viejo piano de la madrina, en esa sala de techo alto y paredes manchadas!... Ella, que iba todo mes a la ópera, que recordaba cada película, cada nombre, cada escena en sus mínimos detalles! Ella, que representaba para nosotros las historias que leía o veía en el cine, transformandose con pasión en cada uno de los personajes! Ella, que dibujaba ropas para actores y actrices de piezas que estaban para ser escritas!... Qué fué de todo eso? Por cuál maldad de la vida -llamada obediencia- aquello fué silenciado, sacrificado? Dónde estaría mi madre hoy, quien sería si le hubieran dado la oportunidad de seguir sus sueños? Quién es realmente, si consideramos este pedazo que está faltando? Dónde y cuándo terminó la artista y empezó la representación de la señora bien casada, bibliotecaria eficiente y dueña de casa, madre responsable? Esas "resbaladas" de carácter como cantar, danzar, reírse en voz alta, llegar siempre atrasada, dibujar, abrir comercios que siempre quebraban o ver todas las películas que podía pagar son rescoldos de aquella bailarina que quedó trancada en algún cuarto sin luz, pero que todavía murmura en su corazón?... Si no nos arrebatasen, por los más diversos motivos y las más variadas disculpas, nuestros sueños, quiénes seríamos de verdad? Dónde estaríamos? Qué habríamos hecho? Cómo sería nuestra historia hoy?... Ciertamente bien diferente.
Bueno, y antes de que piensen que ésta es la crónica de la semana, voy a parar de parlotear sobre mis dos cositas preciosas y postear la crónica de verdad. Entonces, aquí vá. También esta semana pretendo postear otra história en el blog pazaldunate-historias.blogspot.com, entonces den una pasadita el jueves o el viernes, ok?
"Para Elisa"... La serenata de Beethovem ecoando en el aire parado y penumbroso de la sala y las manos de mi madre, una bailarina que acabó prisionera en interminables corredores flanqueados por estantes en los cuales se alineaban libros sobre temas áridos y exactos, como paredes de concreto, corriendo ágiles por las teclas del piano. Para mí, una niñita de ocho años sentada a su lado, ellas se asemejan a dos mariposas de puntas rojas, y me quedo contemplandolas, pasmada, porque me parece absolutamente increible que de aquella espécie de vuelo desordenado pueda surgir tal melodía. Mi corazón vibra junto con cada nota y acompaña las cadencias, las subidas y bajadas, las escalas primorosas y las pausas como quien escucha una historia mágica...
La escena aparece claramente delante de mí ahora, y una punzada de dolor me apreta el pecho al pensar em mi madre. Cuánta sensibilidad y ansias sofocada entre las páginas de esos libros estériles y sin personajes! Economía, geografía, planeamiento, números, gráficos, estadísticas, alimentación, organización... Estantes obscuras y llenas de polvo que se tragaron sin piedad los sueños de mi madre, mataron su creatividad y mutilaron sus deséos... Qué tristeza recordar hoy sus manos desgranando aquella serenata en las teclas del viejo piano de la madrina, en esa sala de techo alto y paredes manchadas!... Ella, que iba todo mes a la ópera, que recordaba cada película, cada nombre, cada escena en sus mínimos detalles! Ella, que representaba para nosotros las historias que leía o veía en el cine, transformandose con pasión en cada uno de los personajes! Ella, que dibujaba ropas para actores y actrices de piezas que estaban para ser escritas!... Qué fué de todo eso? Por cuál maldad de la vida -llamada obediencia- aquello fué silenciado, sacrificado? Dónde estaría mi madre hoy, quien sería si le hubieran dado la oportunidad de seguir sus sueños? Quién es realmente, si consideramos este pedazo que está faltando? Dónde y cuándo terminó la artista y empezó la representación de la señora bien casada, bibliotecaria eficiente y dueña de casa, madre responsable? Esas "resbaladas" de carácter como cantar, danzar, reírse en voz alta, llegar siempre atrasada, dibujar, abrir comercios que siempre quebraban o ver todas las películas que podía pagar son rescoldos de aquella bailarina que quedó trancada en algún cuarto sin luz, pero que todavía murmura en su corazón?... Si no nos arrebatasen, por los más diversos motivos y las más variadas disculpas, nuestros sueños, quiénes seríamos de verdad? Dónde estaríamos? Qué habríamos hecho? Cómo sería nuestra historia hoy?... Ciertamente bien diferente.
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