De nuevo, este será mi último final de semana libre durante algún tiempo, porque a partir de la semana que viene me espera otro maratón de presentaciones, ensayos y redacción de textos, eso fuera los horarios de aulas, claro... Menos mal que - como todo indica y según la promesa de mi jefe- este fin de mes van a realizar el maldito teste selectivo para poder contratar profesores y practicantes que puedan hacer que las cosas funcionen más fácilmente en la Fundación, porque con tan poca gente, estamos todos sobrecargados, estresados y corriendo sério riesgo de cometer algún error que perjudique el desarrollo de los proyectos. Entonces, créo que ahora la cosa es tener un poquito más de paciencia, ánimo e inspiración y esperar hasta fin de mes, porque la caballería vendrá a salvarnos!!
Y aprovechando la tranqulidad que reina hoy en la mañana en casa (ya hice todo lo que necesitaba para poder sentarme aquí sin ningún sentimiento de culpa) y respirando hondo, aquí vá la crónica de esta semana. A propósito, anduve percibiendo que a veces soy medio filosófica demás para escribir y temo que algunas personas se queden con un punto de interrogación al leér los textos. A lo mejor debería escribir cosas más concretas, pero ustedes saben cómo es: la Inspiración es la dueña de mis palabras y cuando se le mete algo en la cabeza, no hay nada que la haga cambiar de idéa!... Entonces, vamos para nuestra cuota de filosofía de la semana.
Hablo de creación, un acto indivisible con la existencia, con nuestra humanidad, con la madurez, la sabiduría y a comunicación... El ser humano es un creador nato -a pesar de inconsciente de este hecho la mayor parte del tiempo- heredero de todos los medios para hacerlo, de todos los materiales y oportunidades. Creamos el tiempo entero, por cualquier motivo, con lo que tenemos a mano. Vivimos dando a luz, modelando, transformando, inventando mundos, situaciones y personajes que nos ayudan a crecer, a entender, a compartir y facilitar nuestra caminada. Creamos para nosotros mismos, para los otros, para el bien y para el mal, mas creamos... Y con el paso del tiempo y la experiencia en mi trabajo, estoy empezando a darme cuenta de que, en realidad, cada movimiento que realizamos contiene en sí mismo el ciclo, la energía y el poder de este proceso. La primera semilla toma forma, inicialmente, en nuestro espíritu, en nuestra voluntad, en el poder, en la posibilidad, en la expectativa. Se vuelve una decisión clara y en seguida una acción concreta, inmediata, con consecuencias, protagonistas, escenário, voz y gestos: el movimiento de la mente pasa al plano real. El alfa de la creación es la propia opción por crear, es de aquí que realmente partimos para cualquier empresa. En medio del acto de constante creación universal se encuentra el ser humano también creando -en este caso, su microcosmos- para así poder integrarse al movimiento, a la dinámica del macrocosmos en el cual está incluido. Quieramos o no, el hombre es una criatura profundamente ligada a la tierra, que necesita estar cerca del suelo que lo sostiene y le proporciona un espacio y un tiempo, participando activamente a lo largo de toda su caminada. Y como la tierra es la generadora, la creadora por excelencia, el hombre tiene que equipararse a ella para que ambos puedan sacar provecho da la cción de cada uno. La revelación de la existencia y sus orígenes yace en el ámago de ambos y para llegar a ella tienen que unirse, compartir y crear un mismo camino con un mismo fin. Esto puede significar una zambullida radical en el vacío y la desestructuración, pues ambos tendrán que sacrificar algo para que la unión se realice, pero en verdad, nada sería más natural que hombre y creación se fundiesen en una única expresión. Durante algunos instantes sería como el caos que precede a la creación lógica y ordenada, mas pasado este tiempo de aflicción y duda, de obscuridad y silencio, un nuevo mundo nos sería revelado y podríamos, dentro de su infinita diversidad, encontrar nuestro exacto lugar en la historia.
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sábado, 14 de maio de 2011
segunda-feira, 23 de agosto de 2010
Consecuencias
Bueno, a pesar de que estamos en la frenética recta final de nuestro espectáculo "El corazón del café", está sobrandome un tiempecito para continuar con mis actividades literarias, gracias a Dios. Bueno, pienso que también es una cuestión de organización, disciplina y perseverancia para que todo mi tiempo y mis energías no séan absorvidos por los ensayos y presentaciones, a pesar de que ellos están ocupando, por el momento, buena parte de mi semana. A partir de hoy, y hasta el estreno los días 10, 11 y 12 de septiembre, vamos a empezar a ensayar todos los días, menos los sábados, que dejamos para descansar (por favor!!!) y nos alejar de la tensión y exigencia del espectáculo y así recuperarnos y volver al trabajo renovados y muy bien dispuestos el domingo en la tarde. Si no, vamos a empezar a volvernos locos y a tener ataques nerviosos... Es que el proyecto se reveló algo tan grande y con unas expectativas futuras tan ambiciosas, que hay personas en el elenco que simplemente no se dieron cuenta todavía del peso que esto tiene. No entendieron que no se trata de uno de nuestros espectáculos de fin de año, que es presentado una sola vez -dos cuando mucho- para los padres, madres, tíos, pololos, amigos, perros y papagayos y que es olvidado al día siguiente. Este espectáculo está programado para ser presentado muchas veces y para un público exigente, sin vínculos familiares, compuesto por turistas, empresarios, periodistas, etc., que están pagando 30 reales por una entrada y que, por lo tanto, esperan ver algo profesional... No estoy preocupada con mi grupo, que está dando un show en cada ensayo, pero no puedo negar que estoy nerviosa, ansiosa, llena de expectativas por el resultado, que puede ser algo realmente sensacional. La presión es enorme, sobre todo ahora, pero estoy convencida de que conseguiremos tener éxito completo.
La cosa ahora es que yo me organice bien con mis comidas y horarios, porque el reloj vá a parar de existir de aqui a poco, entonces no puedo dejar que mi glicemia dispare por cuenta de este caos. El espactáculo comenzará a las 21h, y como dura dos horas, incluyendo el intervalo, al final vamos a salir realmente tarde del teatro, porque con certeza vamos a tener que atender a las personas que van a querer hablar con nosotros después de la presentación... Bueno, vá a ser duro y vamos a tener que prepararnos física y emocionalmente, pero estoy cierta de que vamos a conseguirlo.
E sin más demoras, aquí vá la crónica de la semana pasada:
Escucho la canción: "Viento que dá en la vela, vela que lleva el barco, barco que lleva gente, gente que lleva pescado, pescado que dá dinero...", y pienso: todo empieza con el viento. El es la acción primera que desencadena toda una historia hecha de consecuencias. Si no fuera por su acción, nada de lo que sigue sucedería... Y no puedo evitar empezar a reflexionar sobre las acciones que realizamos y sus consecuencias inmediatas o futuras. Será que tenemos realmente conciencia de ellas en el momento en que actuamos, hablamos, pensamos, interferimos, cambiamos alguna cosa o a alguien? Nosotros no somos como el viento, que no sabe de dónde viene, que sopla y se aleja, dejando atrás de sí el alimento para el hombre. Viento insensible, que interfiere y actúa sin que nadie se lo pida y continúa su camino indiferente, sin mirar hacia atrás, sin que le séa cobrada ninguna responsabilidad. A final de cuentas, por qué mirar si no hizo otra cosa sino actuar según su naturaleza? El está aquí para soplar y el hombre que le saque el provecho que quiera a su acción... El hombre no hace viento, sólo aprovecha su presencia. Por otro lado, el viento no fabrica barcos ni echa las redes. Cada un hace su parte y de esto surgen resultados, acontecimientos, una nueva expresión que es resumen de la acción del viento y del hombre. Pero será que esto se aplica a nuestro comportamiento?... Existe una acción determinada para cada momento y nosotros tenemos conciencia de ello; la pregunta es si, a pesar de esta conciencia, sabemos actuar correctamente en cada situación, porque a nosotros sí nos será cobrada la responsabilidad, la sensibilidad, el objetivo, el resultado, ya que no estamos aqui simplemente para existir, como el viento. Nuestro propósito es mucho mayor, más complejo, y envuelve a toda la raza humana y su caminada. Cuántas historias, hechas de las consecuencias de nuestras acciones, desencadenamos a lo largo de nuestras vidas? Será que conseguimos, por lo menos por algunos instantes, percibir estos "efectos colaterales"? Será que conseguimos preever los resultados no inmediatos de nuestras acciones? Y cambiaríamos alguna cosa si fuéramos capaces de hacerlo?... Entonces, qué es lo que realmente importa?: predecir las consecuencias o actuar solamente en el presente de la mejor manera posible? Nuestro movimiento debe formar parte del movimiento de la creación, estar en armonía con él, porque así seguirá la lógica de sus leyes y cualquier consecuencia será igualmente lógica, tanto si es positiva como negativa.
Cada momento, cada encuentro u opción tienen su propio y único afán, aquel y no otro, y si luchamos contra él y lo deformamos, desviaremos el camino cierto de la historia... Feliz o infelizmente, no fué dado este poder, mismo que no nos demos cuenta y por eso atrasemos innumerables veces nuestra propia evolución. Solamente la sabedoría puede mostrarnos cuál es la acción cierta para cada acontecimiento, aquella que hará moverse y avanzar a la rueda de la historia.
La cosa ahora es que yo me organice bien con mis comidas y horarios, porque el reloj vá a parar de existir de aqui a poco, entonces no puedo dejar que mi glicemia dispare por cuenta de este caos. El espactáculo comenzará a las 21h, y como dura dos horas, incluyendo el intervalo, al final vamos a salir realmente tarde del teatro, porque con certeza vamos a tener que atender a las personas que van a querer hablar con nosotros después de la presentación... Bueno, vá a ser duro y vamos a tener que prepararnos física y emocionalmente, pero estoy cierta de que vamos a conseguirlo.
E sin más demoras, aquí vá la crónica de la semana pasada:
Escucho la canción: "Viento que dá en la vela, vela que lleva el barco, barco que lleva gente, gente que lleva pescado, pescado que dá dinero...", y pienso: todo empieza con el viento. El es la acción primera que desencadena toda una historia hecha de consecuencias. Si no fuera por su acción, nada de lo que sigue sucedería... Y no puedo evitar empezar a reflexionar sobre las acciones que realizamos y sus consecuencias inmediatas o futuras. Será que tenemos realmente conciencia de ellas en el momento en que actuamos, hablamos, pensamos, interferimos, cambiamos alguna cosa o a alguien? Nosotros no somos como el viento, que no sabe de dónde viene, que sopla y se aleja, dejando atrás de sí el alimento para el hombre. Viento insensible, que interfiere y actúa sin que nadie se lo pida y continúa su camino indiferente, sin mirar hacia atrás, sin que le séa cobrada ninguna responsabilidad. A final de cuentas, por qué mirar si no hizo otra cosa sino actuar según su naturaleza? El está aquí para soplar y el hombre que le saque el provecho que quiera a su acción... El hombre no hace viento, sólo aprovecha su presencia. Por otro lado, el viento no fabrica barcos ni echa las redes. Cada un hace su parte y de esto surgen resultados, acontecimientos, una nueva expresión que es resumen de la acción del viento y del hombre. Pero será que esto se aplica a nuestro comportamiento?... Existe una acción determinada para cada momento y nosotros tenemos conciencia de ello; la pregunta es si, a pesar de esta conciencia, sabemos actuar correctamente en cada situación, porque a nosotros sí nos será cobrada la responsabilidad, la sensibilidad, el objetivo, el resultado, ya que no estamos aqui simplemente para existir, como el viento. Nuestro propósito es mucho mayor, más complejo, y envuelve a toda la raza humana y su caminada. Cuántas historias, hechas de las consecuencias de nuestras acciones, desencadenamos a lo largo de nuestras vidas? Será que conseguimos, por lo menos por algunos instantes, percibir estos "efectos colaterales"? Será que conseguimos preever los resultados no inmediatos de nuestras acciones? Y cambiaríamos alguna cosa si fuéramos capaces de hacerlo?... Entonces, qué es lo que realmente importa?: predecir las consecuencias o actuar solamente en el presente de la mejor manera posible? Nuestro movimiento debe formar parte del movimiento de la creación, estar en armonía con él, porque así seguirá la lógica de sus leyes y cualquier consecuencia será igualmente lógica, tanto si es positiva como negativa.
Cada momento, cada encuentro u opción tienen su propio y único afán, aquel y no otro, y si luchamos contra él y lo deformamos, desviaremos el camino cierto de la historia... Feliz o infelizmente, no fué dado este poder, mismo que no nos demos cuenta y por eso atrasemos innumerables veces nuestra propia evolución. Solamente la sabedoría puede mostrarnos cuál es la acción cierta para cada acontecimiento, aquella que hará moverse y avanzar a la rueda de la historia.
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