sábado, 12 de dezembro de 2009

La grande performance

Bueno, y para empezar a recuperar el tiempo perdido por causa de virosis, presentaciones, ensayos y reuniones de todo tipo, visitas al médico y al departamento técnico de la tienda de computadores, aquí vá la primera crónica de las dos que les estoy debiendo. Hoy día, mañana y hasta el jueves de la próxima semana todavía voy a estar bastante ocupada porque en vez de salir de vacaciones (pero pueden continuar con caritas de envidia porque salgo el próximo viernes) como yo pensaba, voy a tener que presentar una pieza para recaudar dinero y pagar unas cuentas de la fundación porque la plata no alcanzó este año -cosas de la oposición, dicen ellos- y sobramos solamente nosotros para dar cuenta de esta misión. En todo caso, en vez de esto ser alguna espécie de castigo extra, en realidad, más está pareciendo un tremendo regalo de navidad porque, finalmente, estoy haciendo lo que más me gusta: teatro adulto. Estoy bien cansada (ando por ahí durmiendo en pié) con la glicemia disparada y una anemia medio seria, pero estoy completa y absurdamente feliz por esta oportunidad justo al final de lo que pensaba -y todavía pienso- ser el peor año que ya viví en la fundación. Todo parece estar recomponiendose, volviendo a sus ejes, retomando el rumbo lógico... Sólo espero que la cosa continúe así el año que viene y que todo este esfuerzo valga la pena. En todo caso, de cualquier forma tendré mi grupo de teatro de nuevo, lo que va a compensar cualquier disgusto que pueda aparecer... Entonces, como pueden percibir, mi año nuevo ya comenzó, y de la mejor forma posible!...
Y aquí vá la primera crónica, que fué publicada en el diário esta semana.

Observo a mi alrededor y me doy cuenta -supongo que como artista que soy- de que todo es una gran, interminable y perfecta performance. Escenarios, personajes e historias transcurren sin cesar; algunos son protagonistas, otros co-ayudantes, iluminadores, escenógrafos, maquilladores. Algunas veces somos público, otras actores; otras pocas nos aventuramos a escribir guiones, a crear textos y a vivir personajes e ilusiones que ni siempre acaban en aplausos o elogios, ni nos vuelven ricos o famosos. A veces nos perdemos entre los escenarios, las máscaras y el maquillaje, nos engañamos -y tratamos de engañar a los demás- con palabras y marcaciones que no sentimos, nos olvidamos del diálogo. Nos dejamos seducir por la luz de los reflectores, por el ruido ensordecedor de los aplausos, nos envolvemos en una historia que no es la nuestra.
Casi siempre nos olvidamos de que el actor necesita ser dirigido por alguien más sabio, tiene que aprender, tiene que adquirir técnica, desenvoltura, dominio, equilibrio, tiene que desarrollar su creatividad, su humanidad, tiene que trabajar su talento con ahínco y perseverancia, pues un diamante sin lapidar es tan sólo una piedra y un actor que solamente memoriza y repite palabras y gestos no pasa de un papagayo. La tierra es un teatro de infinitos escenarios por los cuales vamos pasando, como los personajes de un guión, en los cuales interactuamos, crecemos y tenemos la oportunidad de agregar preciosos detalles a la trama. Encontramos en esta historia incontables ayudantes, protagonistas, héroes y bandidos, princesas en peligro, ladrones buenos y reinas malas, nos encontramos con santos y traidores, con sabios e idiotas, somos envueltos por el amor y por el odio, por la codicia, por la compasión, por las mentiras que nos confunden y obscurecen nuestro camino, y por la verdad que todo revela y todo liberta, mismo delante de los mayores desafíos.
Observo a mi alrededor y me siento parte viva y real de esta pieza fantástica que es la existencia, con todos sus altos y bajos, sus incontables finales y recomienzos, sus mil caras y voces, los encuentros y desencuentros, los fracasos y las victorias, la gloria y la miseria, y una inmensa onda de gratitud me arrastra hacia el seno infinito y cálido de Dios que, a pesar de ser el creador y el director, siempre nos brinda la posibilidad de escoger nuestro papel y de improvisar.

terça-feira, 8 de dezembro de 2009

Cambios

Atrasada por fallas técnicas y humanas, pero siempre fiel e inspirada, aquí vá la crónica de la semana pasada y este viernes postearé la de esta semana, lo prometo. Créo que todo va a volver a la normalidad ahora que me mejoré de la virosis - y mi viejo samurai (léase: computador) también- y como estoy a punto de, finalmente, salir de vacaciones (ví alguna carita de envidia?) ahora voy a tener tiempo para escribir, pasear, para observar y reflexionar con calma y profundidad, para renovarme y llenarme de inspiración y paz. Las cosas malas serán olvidadas y esperaré por felices novedades el año que viene, que de desgracias éste ya llenó su cuota y hasta se rebalsó! Entonces, como el péndulo vá y vuelve, créo que está llegando la hora de que vuelva trayendome alegría, optimismo, nuevos desafíos, abriendo puertas y mostrandome nuevos caminos y posibilidades que no pretendo desaprovechar.... Porque, al final, qué sería de nuestro éxito y nuestra felicidad si no conociéramos la tristeza y las dificultades?...

Pantalón social negro, camiseta negra, zapatos cerrados negros y cartera negra... La muchacha rubia, de piel clara, ojos verdes y bastantes kilos demás atraviesa con paso veloz y firme la calle en dirección a su trabajo, una obscura tiendecita de auto-piezas casi al final de la avenida principal de la ciudad, exprimida entre un lava-carros y un pequeño bar siempre lleno de trabajadores ruidosos y sus bicicletas atravesadas en la vereda. No mira el paisaje ni a las personas, no saluda a nadie, nada parece capaz de hacerla mudar el ritmo de su caminar decidido y pesado, sin gracia... Está tan absorta en algún pensamiento grave que el mundo a su alrededor dejó de existir o, simplemente, no está interesada en aquello que la rodéa?...
Todos los días la véo pasar así, rápida, seria e indiferente, siempre vistiendo negro -que no es el uniforme de la tienda, ya lo averigué- a través del portón abierto de la academia mientras sudo y jadéo en la estera, y todos los días no puedo evitar preguntarme por qué usa sólo ropa negra, por qué parece tan seria y por qué anda tan rápido (Será que todos los días pierde la hora y tiene que correr para llegar a tiempo al trabajo?) No me es totalmente desconocida, pues forma parte del coro de la Fundación Cultural donde trabajo -allí también sólo vá con ropa negra- y ya me saludó algunas veces con una tímida sonrisa al cruzar conmigo a camino de su ensayo, pero ahora consiguió despertar mi curiosidad con su comportamiento, pues su presencia pasó a hacer parte de mi rutina diaria, lo que pare mí significa un tipo peculiar de intimidad y cumplicidad, de partija que me autoriza a tratar de descubrir alguna cosa sobre ella y su vida... No sé su nombre y, a pesar de su aspecto algo rudo, en realidad es muy tímida y habla casi siempre en un murmullo que parece pedir permiso para salir de su boca y ser escuchado. Tiene unos dientes lindos, blancos y perfectos, el color de sus cabellos es de un dorado luminoso y, cuando suelto, se desparrama bellamente sobre sus hombros como una cascada de rizos solares. Sus ojos son de un verde en el cual se mezcla un poco de azul y, a pesar de pequeños y de pestañas cortas, se iluminan toda vez que sonríe, lo que es bastante raro... Yo la observo por un largo rato, sin que ella lo perciba, y al mismo tiempo observo el escenário a su alrededor: nadie parece notarla, no hace ninguna diferencia en el cuadro, pasa como el aire, como una sombra huidiza, un bulto ignorado por todos... Será que ella se dá cuenta de este hecho o, en una respuesta inconciente, también ignora al mundo a su alrededor? O entonces, realmente no percibe nada?...
Entonces, de repente, se me ocurre imaginarla usando una blusa con estampas claras, sandalias y blue jeans, unos aritos llamativos, rouge y sombra en los ojos, tal vez una presilla colorida en los cabellos... Pareceria tan diferente, tan más leve y amigable! Realzaría el color de su piel, el pelo, los ojos claros, suavizaría sus facciones tan serias y poco graciosas... Será que nunca nadie le dijo esto? Será que cuando se mira en el espejo todas las mañanas no siente ganas de cambiar, de transformarse, de hacer parte del mundo en que vive?... Bueno, tal vez no. Tal vez ni se mire en el espejo. Pero ciertamente que todo eso sería un estupendo cambio. Sin embargo, el negro continúa prevaleciendo, junto con mi curiosidad.
Falto algunos días a la academia por causa de una gripe y cuando retorno para tomar mi lugar en la torturadora estera me encuentro con una nueva e inesperada visión. He aquí que la muchacha surge en el rectángulo del portón, como todos los días, pero en seguida percibo el cambio: está usando una camiseta café!... No consigo contener una sonrisa e inmediatamente me pregunto qué habrá sucedido para ocasionar esta transformación. Será que conoció a alguien especial? O resolvió aquel problema grave y esto la dejó leve y dispuesta a arriesgarse en algún cambio, mismo que pequeño? Será que algo o alguien la hizo tomar coraje para llevar adelante una actitud hace mucho postergada?... Porque el color de la camiseta es solamente el reflejo de que algo sucedió dentro de ella, haciendola revisar su vida y optar por nuevas actitudes. Y en seguida me pregunto: y los demás? Será que ellos notaron la diferencia? Será que le van a decir alguna cosa, será que van a elogiarla, a incentivarla?... Ah, si yo pudiera saltar de esta estera en este segundo, lo haría, para que ella se diera cuenta de que su cambio no pasó en blanco y dejó a alguien contento. Y me dejó, de verdad, pues me gusta ver cambios positivos aconteciendo en la vida de las personas que me rodean, ya séa que las conozca o no! Me gusta alegrarme con ellas y por ellas, porque siento como si fuesen mías también.
La muchacha desaparece del espacio del portón pocos instantes después (será que también estaba andando más despacio o fué impresión mía?) y yo me quedo sonriendo en mi estera, sudando en cascadas y aguantando las confidencias sin gracia de los monitores, pero con el corazón leve y agradecido, sintiendome de alguna forma importante en el día de esta chica por el hecho de haber notado su discreta pero osada hazaña... Y mientras me seco con la toalla cerca del bebedero, pienso en todos os cambios por los cuales pasamos a lo largo de nuestras vidas, esos que son consecuencia de nuestras propias decisiones, nuestro riesgo y nuestro modo de manifestar nuestra libertad de opción, nuestra responsabilidad, nuestras ansias por mejorar y ser felices, y me pregunto cuántos de ellos son realmente notados e incentivados por aquellos que nos rodean, sin importar su tamaño o su obviedad; cuántos son sinceramente conmemorados por quien nos ama e comparte nuestra vida, cuántos son usados como ejemplo, como puerta para transformaciones mayores. Es tan importante recibir esa fuerza en esos momentos! Cambiar es tan sufrido, tan difícil, requiere tanto coraje y perseverancia, tanta fé y fuerza de voluntad, que cada paso rumbo a la transformación tendria que valer un carnaval!... En verdad, es exactamente esto lo que tengo ganas de hacer. Salir corriendo atrás de la chica y abrazarla, felicitarla y alentarla a continuar, pues con certeza, su cambio personal es tambiém parte de un cambio en la historia de la humanidad, no importa cuán diminuto pueda parecer. No podemos olvidar que es de granos minúsculos que un desierto es formado y que es de ellos que depende su belleza, su forma y su duración... Hoy, la camiseta café, mañana, quién sabe, un rouge transparente, una sandalia verde, o blanca, un arito discreto, y la imagen irá transformandose hasta transformarse en un punto de luz en el cuadrado del portón de la academia.

terça-feira, 1 de dezembro de 2009

Nuestra expresión

Bueno, dicen que las desgracias nunca vienen solas, y es justamente por esto que esta semana estoy taaaaan atrasada para postear mi crónica. Resulta que el jueves pasado me robaron la cartera, con todos los documentos, dinero, tarjetas, medidor de glicemia, llaves y agenda y mi precioso celular nuevo, que ni comencé a pagar todavía!... Imagínense cómo me quedé!... Totalmente desesperada, porque para sacar una segunda vía de mi identidad de extranjera residente es un rollo tremendo y cuesta super caro; y furiosa por la impotencia absurda delante de alguien que se encuentra en el derecho de tomar mis cosas, escoger lo que le gusta o le sirve, y botar el resto por ahí... Confieso que aún tengo la esperanza de haberme topado con un ladrón gentil -si es que eles existen- que se compadezca de mí y me devuelva, por lo menos, los documentos para evitarme un poco de transtorno... Vamos a ver si santa Rita de Cassia me dá una mano en este problema...
La segunda desgracia es un vírus que me pesqué, por causa del calor tremendo que anda haciendo, y que me tiene igual a un pollo mojado, mústio y soñoliento. Como tuve que presentar dos espectáculos para cerrar mi año de trabajo en la fundación, no pude cuidarme bien y acabé deshidratándome y debilitandome, entonces estoy de reposo pos dos días completos... que pretendo aprovechar poniendo al día mis blogs (que ya pasaron de las mil visitas, vieron?) y mis otros escritos... Bueno, y aprovechando el poco de frescor que todavía reina antes de que el sol empiece a derretir nuestras cabezas -con sombrilla o no- aquí vá la crónica de la semana pasada... El viernes postéo la de esta semana, así tienen más para leér. Y gracias por las más de mil visitas!...
Cabecitas agachadas, mirada compenetrada, pinceles o lápices en la mano, espaldas curvadas sobre la mesa... A veces paran, se enderezan, mano en el aire, y ladeando la cabeza permanecen durante algunos instantes apreciando su trabajo. Unos sonríen, otros fruncen el entrecejo, no muy contentos con lo que ven; ya otros se quedan pensativos, buscando el próximo trazo, el color perfecto, la forma que revolotéa en sus cabezas. Unos pocos están tan compenetrados que no prestan atención en nada más. Ya otros garrapatéan distraidamente la hoja blanca del block, sin ganas, o le dan una espiada a los trabajos de los otros para ver cuál es más fácil de copiar o aprovechar como idéa básica (Estos, me pregunto yo, una y otra vez, qué es lo que están haciendo aquí, pero tengo certeza de que su presencia en mi sala debe ser culpa de los padres que quieren un poco de descanso de sus travesuras)...
A cada cierto tiempo, se vuelven y me muestran el trabajo, preguntan mi opinión, me piden que corrija algunos trazos o que pase una línea negra alrededor del dibujo, que les haga el margen, o mezcle un color... Nos reímos, conversamos, escuchamos músicas, chismorreamos, creamos, analizamos. La hora y media de aula pasa a veces rápido, a veces con una lentitud desesperante, y me deja invariablemente muy cansada, pero contenta y satisfecha, pues los resultados están siendo excelentes y elogiados por quienes ven los trabajos. Sin embargo, no es solamente por esto por lo que me siento realizada, sino principalmente por la experiencia sobre la expresión del alma, del lenguaje peculiar de cada uno, que estos alumnos están vivenciando. Esto es lo que realmente tiene valor para mí: la libertad y el auto-conocimiento, el despertar de la consciencia del universo interno y externo en el cual existimos y la expresión de las imágenes y conclusiones a que esto nos lleva. La búsqueda de un lenguaje personal, único, la experimentación sin compromiso, el placer del acto creador, el descubrimiento y desarrollo de las propias capacidades de expresión y la aceptación de la diversidad que existe entre las personas son las matérias más importantes en mi clase. Estas experiencias y sus resultados son lo que hacen que todo valga la pena. Imagino lo que estos alumnos sienten cuando contemplan su obra terminada: son sus proprios trazos allí en el papel, los colores que ellos mismos escogieron, las formas y texturas, la interpretación que le dieron al tema o la libre opción del él... Yo las véo colgadas en la pared o encima de los estantes y me parecen maravillosas, a despecho de cualquier "defecto técnico", pues tengo certeza de que son el fiel reflejo de una experiencia única y verdadera. Son brillantes, espontáneas, graciosas, originales, osadas, puras. Poséen una belleza intrínsica que desafía cualquier patrón establecido o crítica, porque fueron creadas con amor, con cuidado, sin miedo, siempre atrás de la expresión más íntima. Así, son tan valiosas cuanto aquellas que están expuestas en las paredes de los grandes museos, protegidas por vidrios, rejas, lazers y alarmas, valoradas por una iluminación especial y con confortables poltronas o bancos en frente para que el público pueda tomar su tiempo en contemplarlas, copiarlas o analizarlas.
Sin embargo, lo más importante en la producción de estas obras es la adquisición de la conciencia de que cada cosa que producimos é una parte vital de nuestra existencia, inclusive la más banal y breve, pues expresa lo que somos y lo que queremos decir, lo que soñamos, lo que deseamos compartir con el mundo. Comida, ropa, decoración, jardines, objetos, textos, cuadros, músicas, poesias, palabras, gestos, todo es parte de lo que somos, todo lo que producimos nos revela delante de los otros, por eso todo acto de expresión es tan valioso y debe ser llevado en cuenta, no interesa si viene de un niño, de una dueña de casa, de un viejo, de un mendigo o de un príncipe... Estos alumnos en mi sala están dando los primeros passos no sólo en el camino del arte, del dibujo, sino también de la expresión personal, y no importa si van a tornarse grandes artistas o simples albañiles, ejecutivos, vendedores o dueñas de casa. Lo importante es que tengan esta experiencia y se vuelvan capaces de llevarla adelante en sus vidas, enriqueciendo la historia de la humanidad de la cual forman parte.

sexta-feira, 20 de novembro de 2009

Personas y animales

Hoy día estoy extraordinariamente contenta, llena de nuevas y positivas resoluciones -por qué ser desagradable y destilar resentimiento cuando se tiene la capacidad de ser amable y sembrar gestos de simpatía y solidariedad, de comprensión y aceptación?- muy animada por la posible vuelta a las actividades de mi grupo de teatro (voy a saberlo este domingo) inspirada, segura respecto a las presentaciones de mis alumnos en los espectáculos de fin de año (el viernes, día 27 y el lunes, día 30) y muy feliz porque mi hija viene este fin de semana, cosa que no esperaba porque está de turno en la televisión... Sin embargo, lo que me dejó más contenta y hasta me emocionó fué ver, al abrir este blog para conferir si había comentarios, que mi hijo había leído mi última crónica y posteado un comentario lindo... Es la primera vez que visita mi blog! Imaginense mi alegría! (A propósito, él escribe muy bien también. Créo que es cosa de familia) Me quedé sonriendo que ni una boba y estoy muerta de ganas de encontrarlo para darle uno de esos abrazos de oso!... Como ven, la opinión y participación de la familia es siempre lo que más importa. Créo que si el propio presidente de la república elogiase mis textos, no me sentiría tan contenta así... Miren mi cara de boba!...
Y después de esta montaña de felicidad, amor, ánimo y optimismo, aquí vá la crónica de esta semana, más inspirada que nunca.

Créo que aquello que le hacemos a los animalels, bueno o malo, puede ser un reflejo de lo que somos capaces de hacerle a los seres humanos, lo admitamos o no. Pegarle a un perro o tirarle unas migajas a los pajaritos demuestra lo que tenemos en el corazón y lo que estamos dispuestos a hacer por los otros... Personalmente, yo le doy galletas a perros que ni conozco, pongo pan encima del muro para los pajaritos y hasta compré un bebedero para que beban y se refresquen en este calor asesino... Meditando sobre esto, llego a la conclusión de que me gustaría hacer lo mismo por las personas, pero no con pan y água, claro, sino con acciones, con palabras, con paciencia y creatividad, con persistencia y humildad, con optimismo. Si no desisto de un perro bravo hasta conseguir su amistad, por qué desistir de acercarme a un ser humano, mismo que éste séa lleno de problemas o completamente fuera de los patrones?... Bueno, en este punto, tengo que confesar que tengo más exito con gorriones y boxers, pues son bien menos complicados de satisfacer que los hombres, y que cuando los véo posar en el muro o bajar hasta el bebedero, o entonces acercarse hasta la reja meneando la cola de alegría, no sé por qué, me siento tomada por nuevos bríos para actuar amorosamente con mis semejantes, por eso pienso que las dos cosas están ligadas. Lo que me conmueve especialmente en los animales es la simpleza de sus necesidades y su ilimitado agradecimiento, entonces, por consecuencia, también busco en las personas la misma necesidad primordial. Pero ésta, para nosotros, es más difícil de satisfacer: el amor. Así como para el animal domesticado, la necesidad más urgente y vital del hombre es el amor, entonces, siempre trato de guiar mis acciones en esa dirección, preocupada de que mis gestos y palabras séan destinados a despertar, a tocar, a compartir el amor que a veces siento transbordar en mí... El pan no cuesta caro -o entonces podemos usar el de ayer, que es gratis- El bebedero tiene que ser lavado una vez por semana y el água cambiada todos los días. El perfume de las galletas para perros en mi cartera no es de los mejores... Pero es el precio para mantener pájaros y perros cerca, para entrar en contacto, para desenvolver una relación. Algunos sacrificios valen la pena... Y para amar a mis hermanos? Cuál es el precio? Será que es necesario mucho sacrificio?...
Bueno, sin duda tenemos que hacer algunos. Es un ejercicio diario que requiere perseverancia y optimismo, cosa que a veces es difícil de mantener, sobre todo tomando en cuenta cuán complicados, desconfiados e ignorantes somos. Pero si yo pico pan todos los días, cambio el água, desparramo las migajas en el muro y silbo; si pongo galletas en mi cartera y tengo siempre una sonrisa y un saludo alegre para los canes, haga frío o calor, no podría hacer el mismo esfuerzo cuando se trata de los hombres? Tal vez la misma beatitud que me invade al tenderme en la hamaca para observar a los pajaritos tome cuenta de mí al contemplar a aquellos por quienes me esforcé hoy día, mismo no viendo el resultado de mis acciones, pero estando casi cierta de que mi pequeño acto de amor puede haber pintado una sonrisa -mismo que medio sin gracia- en la cara de alguien o apartado las nubes sombrías en algún ambiente.
Pan y água: alimentos escenciales. Amor, amar: estado escencial.

sábado, 14 de novembro de 2009

Semillas

Como hoy es el día mundial de la biabetes y yo formo parte de este contingente devorador de dulces y refrigerantes diet, agujereadores de dedos y horarios rígidos para cada refección -incluyendo porciones bien específicas de cada alimento- y, más encima, estoy de un humor estupendo porque finalmente mi glicemia está donde quería y mi hija viene a visitarme este fin de semana, decidí postear otra crónica en honor a los posibles diabéticos que léen estos textos... Hermanos, la lucha continúa! Vamos a ser fieles y honestos, perseverantes y optimistas porque, al final de cuentas, existen los productos diet! El mundo no se olvidó de nosotros! Entonces, vamos a hacer nuestra parte y vivr más y mejor porque, realmente, vale la pena!.
Y después de esta manifestación cívica, aquí vá la otra crónica, que es la misma que envié para el diario la semana pasada.

Semillas caídas en el suelo, centenas de ellas desparramadas alrededor del árbol formando una crujiente alfombra de galletitas café con manchitas rojas... Las noté porque empezaron a estallar debajo de mis zapatos como pequeños fuegos artificiales cuando pasé bajo aquel árbol. Entonces, curiosa y sorprendida, me detuve y observé a mi alrededor: las bolitas achatadas cubrían casi completamente el cemento de la vereda alrededor del tronco, haciendo que pareciese que yo estaba en el medio de una isla perfumada... Permanecí algunos instantes contemplándolas, mientras un pensamiento me venía a la cabeza: "Qué desperdicio estas semillas cayendo en la vereda! Ciertamente van a ser pisoteadas y trituradas o se van a quemar bajo este sol inclemente. Qué destino diferente tendrían si cayesen en la tierra y fueran regadas y adubadas! Cuántos nuevos árboles perfumarían el aire! Probablemente un bosque entero! Sin embargo, tiradas en esta calzada, no fructificarán, qué pena! Todo el trabajo de la naturaleza perdido!"...
Continué mi camino, siempre con la imagen de las semillas en la cabeza, y de repente se me ocurrió que sucede lo mismo con nuestras acciones, palabras y pensamientos. Si son sembrados en suelo fértil, regados y cuidados, prosperan, florecen y dan frutos. Mas, si lanzados al asfalto, de cualquier manera, sin água ni adubo, acaban por morir y desaparecer, transformandose en una pérdida de tiempo y energía. Entonces, con cuánto cuidado tendremos que escojer el terreno en el cual sembraremos nuestra existencia para que, de esta forma, ella séa valiosa y deje un legado a los que vendrán después de nosotros! Caso contrario, seremos como aquellas semillas que fueron aplastadas en la vereda alrededor del árbol. Hicieron mucho ruido, pero nada produjeron.

sexta-feira, 13 de novembro de 2009

El corazón de los hombres

Bueno, a no ser por algunas mañanas brevemente frescas y nubladas, por aquí continuamos cocinando sin piedad, mismo bajo guardasoles, con los ventiladores y el aire condicionado prendidos, muchos duchazos, litros de água, jugo, té helado y refrigerante, toneladas de helado y ropas leves y casi escandalosas... Estoy realmente preocupada con lo que va a ser de nosotros cuando llegue el verano. Créo que me vá a dar miedo salir a la calle y transformarme en una mancha en el asfalto hirviente, incapaz de resistir el calor calcinante de los rayos solares... A no ser, claro, que ocurra algún tipo de desarreglo climático (otro!) y el verano se convierta en un otoño o un seudo-invierno de temperaturas más agradables. Eso sería extraño, pero también un punto favorable en este apocalipsis climático que estamos viviendo.
Y aprovechando antes de que las cosas se pongan más calientes aquí -porque el computador prendido emite un calor desgraciado- vou a postear la crónica de esta semana. Después puedo derretirme tranquilamente en algún rincón de la casa junto com mi perra y mis plantas...

El corazón de los hombres puede, a veces, parecer seco, endurecido y obscuro y llenarnos de desánimo y pesimismo, tentandonos a desistir de amarlo y luchar por él y su redención... Sin embargo, todas las veces que esto suceda, lo que tenemos que hacer es dar una ojeada a nuestro alrededor y percibir las infinitas manifestaciones de amor, de renacimiento, de perdón y fé que Dios coloca delante de nosotros, demostrándonos de esta forma que El mismo todavía crée y espera de nosotros una señal, una palabra, un pensamiento, la mera intención del bien. Es como si El supiera que somos capaces de esto y por ello estuviese a todo instante ofreciéndonos esta oportunidad... Yo créo que nos envía estas muestras de su fé en nosotros imaginando que, ciertamente, en algún momento de nuestras vidas, encontraremos en ellas las respuestas y el coraje para continuar creyendo en el hombre y su corazón potencialmente perfecto, a pesar de tantas pruebas en contra... Pero yo pienso: si hasta en el medio de las rocas crece musgo y de las grietas del asfalto se yerguen pequeñas flores, si el desierto de Atacama guarda en sus entrañas resecadas el milagro del florecimiento, por qué no puede ocurrir lo mismo en el corazón del hombre? No es para esto que él existe, para transformarse y florecer, para dar frutos que pueden alimentar a todos?... Observando la historia de la humanidad podemos comprobar que el corazón del hombre es la raíz de todos los milagros, de todas las mudanzas, de todas las conquistas, de toda la felicidad, mismo que a veces esté recubierto por la amargura y la codícia, por la ignorancia y el miedo, por la vanidad, por el ódio... Entonces, por qué él es un tesoro tan grande, un bien tan inestimable, un don tan precioso? Pues, simplemente, porque es en él que está plantada la semilla de Dios. Y si la raíz sobrevive, de cualquier tronco mutilado nacerán, con el tiempo, nuevos brotes, ramas y hojas que tal vez crezcan en otras direcciones, con otras formas y tamaños, pero que serán siempre más fuertes, más resistentes y bellos, pues fueron generados contra todas las expectativas. Así también, de la aparente maldad que domina el corazón de tantos, puede surgir el milagro de la transformación, de la redención, de un amor aún más fuerte y fiel porque emergido del dolor y de la obscuridad. Nuestra raíz es el amor y ella es eterna, nunca nos abandona, ni permite que la olvidemos, por más relegada que esté. Es a ella a quien tenemos que acudir cuando nos sintamos secos y exhaustos, vacíos, abandonados bajo el sol de tantas probaciones. Ella nos ayudará a producir el perenne milagro de la renovación, del recomienzo.
En la naturaleza y en la vida del hombre es la manifestación del amor divino lo que vuelve posible la existencia.

sexta-feira, 6 de novembro de 2009

Perlas

Bueno, al contrario de la última vez en que me senté a escribir, hoy día no está cayendo el segundo dilúvio; en vez de eso estamos, simplemente, friendo, derritiendo, cocinando. El calor de 38 grados nos deja a todos afligidos, desanimados, irritados, casi enfermos, cobre todo si empezamos a imaginar cómo será el verano llevando en cuenta estas temperaturas absurdas para la primavera. Definitivamente, este es un país de extremos. O será que el planeta entero está transformandose en un lugar de extremos?... Estamos pagando el pato por nuestro descuido y abuso con él?... Con certeza, y ahora vamos a tener que aguantar las consecuencias de boca cerrada o salir por ahí inventando aire acondicionado portátil, ventiladores portátiles o ropa con refrigeración incluida en las fibras del género, zapatos con zuelas aislantes y ventilación extra y guardasoles que críen un agradable clima templado debajo de ellas cuando séan abiertas, mismo en medio del más calcinante día de verano... Parece absurdo, no es verdad? Pura ficción científica, exageración, fatalismo, pero, sinceramente, créo que es lo único que nos vá quedando por hacer, ya que echamos a perder todo lo demás.
Como pueden ver, hoy estoy medio fúnebre, pero créo que ya se me pasa. Es que la situación en mi trabajo continúa saboteando todos mis intentos de coraje y optimismo... Pero a lo mejor escribir esta crónica me devuelve un poco la fé y la alegría que necesito para seguir adelante y hasta dejar de insultar a mi pobre ángel de la guarda. Menos mal que es muy paciente y comprensivo, mismo que yo esté dejándole las alas chamuscadas de tanto disgusto... Hasta el propio Dios anduvo llevando unas miradas mías rencorosas este último tiempo!... Pero luego, luego hacemos las paces, no se preocupen.
Y aquí vá la crónica de esta semana. No estoy muy segura de si ya la publiqué, porque mis textos están en total desorden y y no consigo terminar de corregir los diarios antiguos para poder arreglarlos en orden cronológica, entonces pesco de aquí y de allá y, como no anoto cuáles textos ya mandé al diario o posteé en los blogs, puedo acabar publicando el mismo dos veces... En fin, a quien no lo leyó, le vá a gustar. Y a quien lo leyó, puede gustarle de nuevo.

Sentada sola en la sala pequeña y calurosa donde doy mis clases de dibujo, me inclinaba sobre un plato de cerámica pintado por uno de los alumnos en aquella misma tarde, pasando cuidadosamente una fina línea negra alrededor del dibujo -cosa que solamente yo consigo hacer porque la mayoría de ellos no posée todavía la coordenación motora suficiente como para ejecutar esta taréa- ventilador prendido, ruidoso y casi inútil, luz prendida, olor a tinta y greda en el aire... Estaba totalmente concentrada y muy satisfecha al percibir cómo algunos detalles o pequeñas correcciones que había hecho en los trabajos los habían mejorado bastante, dándoles más definición y calidad. Había varias piezas encima de la mesa, de diferentes formas y tamaños, con los más diversos dibujos y colores, que todavía necesitaban algunos retoques. La cosa iba a prolongarse, ciertamente, pero los propios alumnos me habían pedido que hiciera aquellos retoques usando mi creatividad y habilidad motora, para que así quedaran más bonitos en vista de la exposición que montaríamos brevemente... Algunos casi no necesitaban mejoras, ya otros, eran un verdadero desafío. En éstos, mi empeño y mi cariño eran mayores, mismo si mi creatividad era duramente puesta a prueba, pues debía buscar formas y colores que dieran la harmonia que faltaba a los trazos originales, pero sin desvirtuarlos, de lo contrario, dejarían de ser obra del alumno... Ambiente sofocante, dolor de espalda, banquillo incómodo, dedos sucios, ojos comenzando a lagrimear, nadie más en el edificio... Y yo ahí, sin que nada de esto me importara, fascinada, tomada por aquella emoción que me hacía olvidar todo lo demás, feliz.
Entonces, de repente me detuve, con el pincel en el aire, y me quedé mirando fijo el trazo incompleto, negro y brillante, en el fondo del plato que sostenía. Por qué estaba sintiendome así, tan contenta? Muchos estarían irritados por tener que quedarse después del horario de trabajo para corregir trabajos -a veces francamente catastróficos- en vez de irse a sua casas, tomar una buena y refrescante ducha, ver la novela y sentarse a la mesa con la familia para disfrutar una deliciosa comida. A pesar de eso, allí estaba yo, sola y con un tremendo dolor de espalda anunciándose, tomada completamente por esa sensación de paz y alegría, de realización, hasta de triunfo, a pesar de saber que, al llegar a mi casa, tendría que lidiar con los pavores, inseguridades, el desánimo y la autocompasión que, día tras dia, minaban el cuerpo y el espíritu de mi esposo y que me dolían tanto... Entonces, cuál era el motivo de esta alegría, de esta tranquilidad, de esta sonrisa que se estampaba en mi rostro como un vientecito juguetón?... Deposité lentamente el pincel sobre la mesa cubierta con el mantel plástico, mientras sentía alguna cosa formandose em mi mente, abriendo una puerta, balbuceando palabras todavía inconexas, y contemplé por un instante el plato en que estaba trabajando, percibiendo de una forma totalmente conciente los cambios que estaba provocando en él solamente con algunas pinceladas... Entonces, me dí cuenta de que todo mi sentimiento, toda la revelación que se abría delante de mí en ese instante, estaba ligada al término "transformación" y a mi capacidad instintiva e incontenible de mejorar las cosas, de buscar y encontrar la belleza que en ellas se esconde para hacerla transparecer, manifestarse hasta en los trabajos más comprometidos. Y esta sensación se transformó, poco a poco, en una espécie de confirmación, en la certeza incontestable de que siempre existe un medio de encontrarla y ponerla en evidencia, de que séa percibida y apreciada por todos. Y como consecuencia de esta conclusión, me quedó todavía más claro que aquella era mi taréa: la búsqueda, la enseñanza, la revelación y la partija de la belleza, la demostración de que ella siempre existe, no importa cuán contrarias puedan ser las apariencias, y que posée una diversidad infinita de expresiones, sin reglas o patrones establecidos. Entendí en ese momento que el alumno, al verla surgir en su trabajo -que antes podía parecer féo, y sin gracia, indefinido, mal acabado o sucio- al constatar que estaba efectivamente allí y que era necesario tan sólo un poco más de trabajo y buena voluntad para hacerla aparecer, se sentiría incentivado a practicar este ejercicio -que tiene un gratificante e inspirador retorno espiritual- esta búsqueda de la belleza en todo lo que existe, a desenvolver la habilidad de revelarla y disfrutarla no sólo en sus obras, sino también en su vida personal.
Nunca me voy a olvidar de una historieta que leí un día en alguna revista y que trataba justamente sobre esto: Iban Jesús y sus discípulos por un camino, riendose y comentando los acontecimientos del día cuando, al doblar una curva, se encontraron con un perro muerto, ya en avanzado estado de descomposición, tirado entre unas piedras. Inmediatamente, todos se apartaron, cubriendose la nariz y maldiciendo al can y su hedor. Jesús, sin embargo, en vez de reaccionar como ellos, permaneció parado delante del cadáver, contemplandolo con una sonrisa en el rostro. Escandalizados, los discípulos se acercaron, exclamando: "Maestro, cómo te quedas parado ahí, delante de ese animal muerto, ya hinchado y apestando, sin sentir náuseas?" Y otro agregó: "Los cuervos ya le arrancaron los ojos y las fieras le devoraron casi todas las tripas, cómo te quedas ahí mirando esa carniza?"... Entonces, Jesús se volvió hacia ellos, sonriendo todavía, y apuntando los restos del perro dijo: "Ustedes ya le observaron los dientes? Juro que nunca ví perlas tan blancas!".
Encontrar la belleza es un don, una vocación, una cualidad que todos poseémos y necesitamos cultivar y practicar. Tenemos la misión de desenterrarla, no importa cuán escondida se encuentre, de despertarla no importa por cuántos haya estado adormecida, de colocarla delante de los ojos del mundo, no importa si tan solamente unos pocos consiguen percibirla o comprenderla. Hacer que las personas créan que está siempre allí, y que es real y poderosa es algo que puede conseguir que la humanidad séa capaz de dar un paso un poco mayor, escalar un peldaño más alto, acercarse más de prisa a la felicidad... Entonces pensé, respirando hondo mientras extendía los ojos sobre los trabajos de mis alumnos diseminados encima de la mesa: "Pues mientras yo séa capaz de encontrar la belleza hasta en las menores cosas, seré también capaz de encarar todos los desafíos de la vida, pues la belleza tráe felicidad cuando es descubierta y manifestada en nosotros mismos, en nuestros pensamientos y acciones (porque ella no es solamente física, sino también espiritual) y la felicidad es una de las mayores fuerzas de la vida.
Mal sabía yo que en las sencillas obras de mis alumnos se escondía semejante revelación!.