segunda-feira, 20 de dezembro de 2010

Pies y zapatos

Este negocio de fin de año es realmente bien legal, porque acontecen tantas conmemoraciones, confraternizaciones, almuerzos de funcionarios,  fiestas de amigo secreto y despedida de año, que mal se trabaja; así que podemos escoger el horario que más nos convenga para venir a la oficina para no hacer nada. Así estoy yo -y es por eso que estoy teniendo tiempo  de postear esta crónica en día- porque como ahora estoy teniendo como única preocupación y trabajo real las presentaciones de nuestra pequeña pieza de navidad en la plaza, el resto del tiempo me lo paso en la sala haciendo palabras cruzadas, escuchando música -y danzando un poquito, porque nadie es de fierro- o meditando tendida en los colchonetes, o entonces salgo para dar una vuelta y ver las vitrinas o me siento por ahí para conversar sobre cualquier cosa con alguien. Lo que pasa es que todas las otras áreas terminaron sus actividades en noviembre -en parte por causa de aquel rollo político-burocrático con los profesores- entnces yo soy la única que sobró y que tiene algo concreto para hacer hasta el dia 23, cuando finalmente saldré de vacaciones, lo que singifica que tengo que venir aquí sólo para eso, porque mis aulas también terminaron. Sólo nos falta la confraternización con los alumnos, que será el dia 21 en la tarde; después sólo nos encontraremos nuevamente el año que viene y vamos a ver quién  vuelve, porque todos juran que van a continuar con el curso, pero ahí acaban apareciendo emplegos, cursos, viajes o universidades y todos nuestros planes se van al diablo... Por eso -ya aprendí- prefiero no anticiparme y esperar para ver quién va a estar realmente aqui el año que viene... El miércoles y el jueves son mis dos últimos días y pretendo ir a trabajar en la mañana, pues así tendré las tardes libres para descansar, escribir, meditar y disfrutar de unos masajes que están siendo sensacionales para aliviar un poco mis dolores.
Y como estoy con todo este tiempo extra, quiero aprovechar para postear las crónicas en día, actualizar mi diario y ver si termino de una vez la publicación de "SIlvestre", del cual ya publiqué otro pedazo y espero añadir otro hoy o mañana. Pasen por ahí para ver... Es divertido, el otro día me dí cuenta de que yo hablo de esta historia y del blog donde la estoy publicando y todas las veces se me olvida poner la dirección, pero como ni todos los que visitan este blog son lectores asíduos de él, entonces pueden quedarse totalmente colgados al respecto. Entonces, aquí vá la dirección para os lectores de primer viaje: pazaldunate-historias.blogspot.com... Ahora sí, no?
Entonces, vamos a la crónica de esta semana.


    Caminando por la calle cruzo con una infinidad de personas de todos los tipos, edades y clases sociales, unas bien presentadas, empinados en sus ternos o vestidos de marca, superiores dentro de sus coches último modelo, ágiles, bien peinados y con anteojos obscuros que esconden sus miradas. Otras son humildes, opacas, de andar macilento y cabezas bajas, ropas zurradas y carteras anticuadas, colas de caballo, moños mal hechos, facciones cansadas, apagadas, cargando un peso invisible que parece siempre superior a sus menguadas fuerzas de trabajadores mal pagados. Algunas son joviales, deportivas, despreocupadas, se visten con colores alegres y caminan con firmeza en dirección a algún objetivo perfectamente definido. Cuando cruzan con nosotros nos miran directamente, sin recelo, con ojos brillantes y llenos de confianza,  como que proclamando su suerte, su salud, su amor, su futuro. No tienen la intención de despertar nuestra envidia ni nuestra admiración, sino  simplemente de mostrarse, de volverse reales en este mundo tan feroz y calculista, decir que están haciendo su parte y que confían en el futuro que les aguarda.... Ropas, cabellos, carteras y accesórios, coches y casas muestran quiénes son cada uno estos personajes; el tono de voz, la mirada, la manera de andar, gestos y escenarios, todo esto son pistas, vitrinas de sus personalidades, de sus ansias, de sus procesos.  Sin embargo, créo que hay algo que demuestra, mejor que cualquier otra cosa, quiénes somos: nuestros pies y nuestros zapatos.
    Ya pasé por la calle y ví, zurrado, deformado y despegada la zuela, un solitario zapato abandonado en la cuneta. Chueco, sin cordones, la zuela carcomida, ya sin color, castigado por el sol y por la lluvia, despreciado después de haber dado su último paso en el pie de alguien que ya vivió mucha cosa con él. El compañero fiel y sin resentimientos de alegrías y desgracias, de fiestas, estudios, paséos, de cumpleaños y velorios, de años de trabajo ahora yacía allí, olvidado, como si nunca hubiera hecho parte de la vida de alguien, sufriendo el injusto castigo por haberse gastado y perdido la forma y el color, por haber salido de moda,  porque el dueño consiguió juntar plata -o recibió un aumento- y fué a comprar otro par más moderno, más bonito, más de acuerdo con con los cambios en su vida... Pero ni siquiera su otro par estaba alí para consolarlo o acompañarlo! Cuál sería su destino final?... La lata de basura? El terreno baldío? La bolsa de plástico? La alcantarilla?... O entonces, si tuviera suerte, los piés de alguien más necesitado que su dueño anterior, que pensaría que todavía daba para usarlo, le metería unas hojas de periódico en la zuela y saldría andando por ahí, igual al rey de Pérsia. Sería como la sobrevida de un enfermo terminal: un día más es lucro.
    A partir de ese día, no consigo más pasar por alguien sin darle una mirada ni que séa de soslayo a sus zapatos. Y cuánta cosa podemos descubrir en esta simple espiada!... Una mujer vestida con una falda llamativa y un escote todavía más, maquillaje pesada, aros y pulseras en profusión, preparada para un encuentro dudoso, sin embargo con zapatos viejos y medio deformados, uñas de los pies con el esmalte saltado, la sospecha de un juanete despuntando, los talones resecos y agrietados... El hombre de pantalones gastados y manchados, camiseta agujereada y gorra de algún partido político cubriendole los cabellos ralos y sucios,  botinas sin medias, chuecas para dentro, salpicadas de tinta de todos los colores, las puntas despegadas, el taco gastado por la forma arrastrada de andar, tal vez fruto de un cansancio sin fin... Los jóvenes que pasan por la vereda y se sientan en los bancos de la plaza haciendo aquel escándalo para perturbar de propósito a los transeúntes con sus bromas y carcajadas estrepitosas; ropas de la última tendencia y peinados exóticos, piercings y tatuajes, su vocabulário ininteligible, sus mil anillos, pulseras y collares, exhibiendo sus zapatillas de arcoiris, o entonces los tacos altísimos o las plataformas exageradas, las sandalias con brillos,  aquella confusión competitiva e insolente de modelos y colores, de autoafirmación, de identidad tribal, de unicidad; los símbolos en la piel espiando por detrás de las medias y entre as camisetas. Pies desafiantes, ni siempre muy limpios, fuertes y agresivos, de pasos firmes y decididos, bien plantados en el suelo que ellos revindican como suyo... La monja discreta y de expresión siempre afable, con su velo y su hábito oliendo a jabón, a lavanda, a cosa santa y transparente, impecablemente limpio y planchado, de medias y sandalias o mocasines pesados, anticuados -de esos que encontramos en las liquidaciones o en las sobras de mercadorías de tiendas baratas- que la dejan aún más simple y sin gracia, pero que son la prueba de su humildad, el testimonio de su ausencia de vanidad, de su obediencia y de su desinterés en las cosas del mundo... La vendedora, que defiende la salud de sus pobres pies siempre en movimiento con zapatillas y sandalias  suaves y sin taco o con mocasines baratos pero confortables, y sandalias de plástico coloreado, y que tiene que ser amable y mantener su sonrisa acogedora y su paciencia a pesar del dolor y de las ganas de ir a esconderse a un rincón, arrancarse los zapatos y zambullir los piés lastimados e hinchados en un lavatorio de água tibia con vinagre. Ahí sí que su sonrisa sería sincera!... El viejo, con sus piés  sufridos y lentos metidos dentro de alpargatas o zapatillas llenas de protuberancias y agujeros que denuncian sus deformaciones, dedos encaballados, uñas carcomidas por la micosis, callos, juanetes, manchas y venas azuladas y sobresalientes. Y la expresión triste y dolorosa nen su faz arrugada es es el reflejo fiel de lo que sus zapatos cuentan.
    Así como dicen que nuestro cuerpo está estampado en la planta de nuestos pies, así también lo que somos, lo que queremos, la verdad que derriba todas nuestras mentiras sociales está en nuestros zapatos. Ellos denuncian sin piedad nuestra historia, el estado de nuestro espíritu, la vida que llevamos, los sueños que tenemos. El taco alto de cuero legítimo y aplicaciones de metal puede estar debajo de un corazón cansado que se asoma por los ojos perfectamente maquillados; y un condorito simple, barato y confortable puede ser la base de un corazón feliz y realizado en su modestia, que se revela en la voz alegre y la sonrisa brillante. Nuestras máscaras no llegan hasta nuestros pies, pues en general no les concedemos casi ninguna importancia. "Ellos solamente nos llevan de aquí para allá!", solemos decir, sin embrago, una mirada más atenta hará que comencemos a comprender el lenguaje de los pies que, aparentemente protegidos -o escondidos- por los zapatos, nada muestram sobre nosotros mismos. Pero a veces está en ellos el secreto que no le contamos a nadie, el dolor que no revelamos, la felicidade que nos gustaría compartir, el resentimiento que cargamos y la esperanza que nos sostiene junto con esos dos cómplices de los cuales mal nos acordamos cada día.

terça-feira, 14 de dezembro de 2010

Cuando llueve

La semana pasada no tuve tiempo de postear la crónica por causa del maratón de presentaciones que tuvimos, pero como tuve el fin de semana libre porque dos de mis actores participaron de la presentación de fin de año de la escuela de ballet de la fundación, aproveché para publicar otro pedazo de la historia de Silvestre. Querría haberla publicado hasta el final, pero infelizmente no consigo digitar por mucho tiempo porque los brazos y las manos empiezan a dolerme -si esa reumatóloga no soluciona este problema, no sé qué hago!- entonces voy a tener que conformarme -y ustedes también- con ir publicándola en textos menores. Sólo espero que por causa de esto ustedes no pierdan el interés!... En todo caso, aviso que ya hay una parte nueva de "Silvestre" en el blog Historias (finalmente se encontró con Francisco) entonces puden pasar por allá para ver lo que sucedió. Y hoy, que estoy mejor gracias a un fabuloso relajante muscular, y que conseguí terminar los quehaceres domésticos más temprano y no voy a tener que hacer almuerzo porque dejé todo listo ayer aprovechando que vino la empleada, voy a postear la crónica de la semana pasada... Con la llegada de las vacaciones (salgo el dia 23!!!)  y la disminución del trabajo -ahora stoy solamente con una pierza corta que presentamos todos los días en la plaza- estoy super animada para retomar mi rutina literaria, mis meditaciones y las caminadas matinales, que tan bien le hacen a mi cuerpo y a mi espíritu. Sólo espero que nada me impida continuar con ellas!... Yo créo que buena parte de estos dolores y malestares puede ser debida al stress normal de fin de año y a la tremenda preocupación con mi madre, que está con la salud muy debilitada, inernada en un hospital y respirando por tubos. En realidad, estoy esperando a cualquier momento una llamada de mi hermana que vive en Chile para comunicarme su fallecimento porque, según ella dice, nuestra madre no parece capaz de recuperarse de esta última infección, entonces... No es fácil, créanme. Cada vez que el teléfono toca, el corazón se me sale por la boca!... Sin embargo, mi consuelo es saber que, cuando ella se vaya, irá para un lugar mejor. Nadie merece sufrir lo que ella está sufriendo!... Con certeza, uno no tiene miedo de la muerte en sí, sino del proceso por el que se pasa hasta llegar allá, que a veces puede ser muy cruel  y angustioso. No sé si existe algún medio de transformarlo en algo más fácil, menos asustador y doloroso  espiritual y físicamente, pero si él existe, debería sernos enseñado... O será que cada uno debe encontrar su própia manera de dejar esta vida? Y de qué depende este descubrimiento? De la fé? De la experiencia? Del coraje? Del carma? De la misericordia divina? De la docilidad?... Bueno, créo que estas preguntas serán respondidas solamente cuando lleguemos allá. Sólo espero que todos -o por lo menos la mayor cantidad de nosotros- consiga hacer esta pasaje de una manera serena y optimista.
    Y ahora, dejando de lado estas conversaciones morbosas -mas inevitables cuando se tiene a alguien cercano a las puertas de la muerte- vamos a la crónica de la semana pasada.


    Es curioso como los pájaros cantan cuando llueve. Mientras el mundo corre a esconderse de la lluvia y las calles se quedan silenciosas y quietas, si prestamos atención, entre el gotear rítmico y a veces aturdidor o hasta asustador, podemos oír a las palomas arrullando, a los zorzales y gorriones gorjeando en los árboles, como celebrando el día ceniciento y húmedo.... Siempre me desconcertó su actitud, porque días lluviosos siempre están asociados a tristeza, luto, pérdidas y vacíos... Sin embrago, escuchando los trinos imperturbables de las aves en el árbol de mi jardín, llego a la conclusión de que, tal vez, a través de ellas, Dios esté queriendo decirnos alguna cosa. Es como si nos mostraran que, a pesar del frío y del água escurriendo por las veredas, muros y tejados, aún hay que alegrarse y agradecer; parece que con sus voces nos dicen que todo vale la pena, que en todo existe una bendición, que no debemos dejar de sentirnos felices y agradecidos porque todo, desde el sol recalcitrante a la lluvia torrencial, es milagro, es regalo,  y tiene que ser vivido y aprovechado, pues todo trae su lección, su mensaje. Los pájaros no se esconden ni se entristecen cuando llueve, cuando las nubes cubren el sol o cuando la noche cae. Al contrario, parece que es en estas ocasiones que cantan más alto, con más alegría y virtuosismo, mandando su recado de bienaventuranza y optimismo al mundo y a nosotros, los seres humanos desencantados y cansados, resentidos y escépticos... Entonces, a pesar de debilitados, angustiados e impacientes por todos los disgustos que puedan afligirnos, aún debemos ser capaces de mantener la fé y el coraje. Mismo cuando el cielo está cerrado y parece que un diluvio va a inundar e mundo, tenemos que hacer el esfuerzo y mantenernos capaces de escuchar y comprender el mensaje de Dios a través de sus aves, sabiendo que ella no es dirigida solamente a nosotros, sino a todos los que tienen el corazón abierto y dócil a las lecciones que El nos enseña a través de todo lo que nos rodea. No importa cuán desolados, abandonados, asustados,  heridos o fracasados nos sintamos, si miramos con cuidado a nuestro alrededor, siempre encontraremos un mensaje de aliento, una señal de optimismo, una luz que brillará y disipará las sombras en que nos encontramos. Es solamente no permitir que la oscuridad tome cuenta de nuestra alma, abrir bien los ojos y el espíritu y sacudir con fuerza y perseverancia las sombras de nuestros hombros que éstas, infaliblemente,  terminarán por alejarse.
    Me vá a encantar cuando consiga ser como los pájaros que cantan cuando la lluvia se precipita de los cielos! Sé que entonces nada más va a conseguir afectarme de verdad.

segunda-feira, 6 de dezembro de 2010

Sombras y escenarios iluminados

Y como prometí, aquí vá la segunda crónica, esto antes de que el teléfono toque y escuche la voz de mi jefe pidiendome para ir a la fundación a hacer alguna cosa de última hora relacionada con la presentación de hoy en la noche.

    Tendida en la confortable cama del cuarto del hotel, mientras mi alumna y un amigo disfrutaban la fiesta que la organización del festival ofrece a los paticipantes, estaba meditando sobre las cosas que enseño, sobre cómo ellas se aplican, en verdad, más a la vida que a la danza en sí... Pero, y la existencia no es, a final de cuentas, una grande coreografía en la cual nosotros danzamos y tenemos nuestro papel?... Entonces, me pregunté, curiosa: "Cuál sería mi papel?" El es ejercido tan solamente en la sala de aula, en el montaje de espectáculos, en los workshops y disertaciones? Sé que hay algunos preguntándose por qué yo misma no subo al escenário y demuestro mi filosofía  a través de alguna performance o en alguna pieza, pero - fuera el miedo desgraciado que tengo del público- estoy convencida de que, a pesar de toda mi vanidad y de cuánto disfrutaba los elogios y aplausos cuando cantaba con mi hermana, el asedio de los fans, la admiración, el respeto y aquel tratamiento preferencial y lleno de consideración que recibía, el escenario no es realmente mi lugar en esta historia. Tal vez fué importante que haya pasado por él y  portodo lo  que los reflectores y la atención implican, pero en la evaluación final, créo que me siento más real y útil, mas confortable en las bambalinas, en el montaje, en la dirección. Prefiero que la luz se refleja en los otros en vez de en mí misma. Prefiero la sombra de la responsabilidad que créa, apoya y encuentra soluciones, de la creación y dirección al brillo e interpretación de una protagonista. En verdad, a cada presentación, en cada aula, percibo que lo que enseño no es para ser mostrado por mí, sino por aquellos a quienes enseño. Lo que sé, lo muestro al enseñar y no necesito un escenário iluminado ni aplausos para ello.

Maestro y discípulo

Ya conocen ese dictado que dice: "No cantes victoria antes de tiempo?"... Bueno, yo debería haberme acordado de él... La verdad es que tendría que haber posteado estas dos crónicas en la semana pasada, porque pensaba que iba a tener tiempo, ya que las presentaciones habían terminado, pero como dije antes, canté victoria antes de tiempo y he aqui que me apareció esta otra presentación que me tomó mucho más tiempo para prepararla de lo que calculaba y así, solamente conseguí postear las crónicas en portugués. Tuve que ir a ensayar hasta el domingo en la mañana! Imagínenme cargando mis bolsas de la feria con cilantro, lechuga, porotitos verdes y queso fresco -junto con los condoritos, en caso de que tuviera que permanecer mucho tiempo em pié- y entrando en la sala de ensayo! Era casi ridículo!... Menos mal que en la fundación hay un refrigerador, entonces pude dejar mis verduras -y los condoritos también- en un lugar seguro y fresco, porque con el calor que estaba haciendo ciertamente iban a quedarse todas mustias y deprimidas hasta el final del ensayo. Entonces, sólo hoy estoy teniendo tiempo de publicar las crónicas (fuera que me quedé sin empleada cuatro dias, entonces, cuando terminaba de hacer el aséo y la comida ya estaba tan cansada y adolorida, que no me quedaban muchas ganas de sentarme aquí a escribir) y tal vez durante la semana consiga terminar de postear el final de "Silvestre", porque voy a ir a trabajar más tarde, ya que las presentaciones son en la noche. El problema son mis siestecitas, de las cuales me levanto sin ganas de hacer nada... Pero si no duermo también, no consigo llegar hasta la hora de la presentación despierta y con ánimo. Bueno, parece que todo tiene sus efectos colaterales, no es verdad?...
Entonces, aquí vá la primera crónica:


    Siento que amar a un dicípulo o un alumno es totalmente diferente de amar a un amigo, a un hermano, a un cónyuge o a un hijo, pues éste no es como ninguno de ellos y, mismo así, talvez séa como la suma de todos ellos. El eslabón divino  y profético que normalmente aproxima  y une al maestro y al discípulo no es del mismo tipo que envuelve padres, hijos, hermanos o esposos. Este  puede volverse, a veces, cunfuso y muy posesivo, porque implica un tipo diferente de convivencia, de partija, un tipo de experiencia íntima que no se tiene con un discípulo,  con el que se vivencia un qué distante  e impersonal que es el gran secreto de la relación y que es la base para la dualidad ensañanza-aprendizaje. Hay un trabajo específico a ser realizado, una búsqueda para alcanzar la luz, la madurez, el conocimiento como ser individual y cósmico que formará parte del crecimiento y de la historia de toda la humanidad. Hay una semilla a ser plantada  y cultivada -como en todo relacionamiento- una personalidad y un cuerpo a ser lapidados de una forma absolutamente distinta de la que acontece cuando existen lazos de sangre o sentimentales. En la relación maestro-discípulo hay un saber específico a ser desenvuelto, una sensibilidad, una abertura y compasión que raramente son vivenciados en otro tipo de relación. Existe un mensaje a ser diseminado y la práctica de disciplinas y experiencias que solamente se dan aquí. Discípulo y maestro comparten en su ligación intereses bien mayores que los meramente humanos y para esto, tiene que ser desenvuelta una "frialdad" y un lado "práctico" que favorezcan la sobrenaturalidad de sus acciones y objetivos. Existe entre ellos un compromisso que no incluye solamente a ellos dos, un amor impersonal que guia su comportamiento mútuo y con los demás, un bien querer, una humildad y respeto que casi nunca son enseñados o cultivados en la sociedade en que vivimos, en las relaciones familiares, profesionales o sentimentales. Ya maestro y discípulo, mientras más se donan a los otros -en vez de el uno para el otro- más unidos están y más fuertes son.
   Fuera de la carne y la banalidad -mas sin perder sus características de humanidad plena- de las vidas comunes que llevan, de las batallas prosáicas y de las decepciones, las pérdidas, caídas, mortes y resurrecciones de cada día, la ligación entre el maestro y su discípulo navega en el mar del espíritu, que es hecho de silencio aceptación, paciencia y compasión

segunda-feira, 22 de novembro de 2010

El tiempo del maestro

   Hoy día, excepcionalmente, estoy con el día libre hasta las 18:00, que será cuando tendremos nuestro ensayo general para la presentación de mañana, la última del musical en este año. El fin de semana que viene será la última de la escuela de teatro, con la presentación del grupo infanto-juvenil del cual estoy tomando cuenta -y que está empezando a quedarse muy buena, gracias a Dios- Sólo espero que después de ella podamos  tener un descanso hasta que salgamos de vacaciones, allá por el dia 20 de diciembre. Bueno, se supone que a partir del dia 28 voy a empezar a trabalhar en horarios "civilizados" y no tendré más sorpresas del tipo: "Mañana tenemos una presentación!", entonces pretendo empezar a poner al día mis escritos (incluyendo la historia de "Silvestre", que ya está comenzando a parecer una novela mejicana!) y mis diarios, porque el otro día me dí cuenta, espantada, de que estoy empezando a quedarme sin material para postear aquí y enviar al diario... Necesito desesperadamente de vacaciones para recuperar el control de mi vida y mis saludables rutinas de creación!... También espero que con el resultado de mis exámenes en la mano pueda empezar a solucionar el problema de los dolores corporales y así me sienta más dispuesta y relajada y consiga descansar como se debe, porque lo estoy necesitando. El día 28 o 29 ya voy al laboratorio a buscarlos y el día 1  de diciembre ya tengo marcada la consulta con el médico. Ojalá que él tenga las respuestas... Estoy bastante estresada con este asunto, pero mismo así estoy tratando de no preocuparme antes de tiempo, porque con certeza esto sólo vá a contribuir para que me sienta peor. No tengo otra cosa que hacer a no ser esperar, y la mejor manera de mantener la cabeza en su lugar es escribiendo, no es verdad?.
    Entonces, vamos a poner en práctica esta idea. Aqui vá la crónica de esta semana, casi al día:


    En medio del hall iluminado y ruidoso del teatro, lleno de público, artistas, críticos y reporteros, me véo a mí misma, como un patito feo en medio de los cisnes, medio fuera de lugar entre esta multitud de profesores con mucha experiencia, conocedores de las más modernas y elitizadas técnicas, comprometidos, artistas ellos mismos, con años de práctica y pesquisas, graduados en grandes universidades, que ya leyeron, viajaron, conocieron, experimentaron, administraron aulas para bailarines de alto nivel, desgranando aquel palabreado tan lleno de nombres famosos y términos técnicos que llega a meterme miedo. Personas más viejas, con aquella aura de "monstruos sagrados", versadas en los más diversos y profundos conocimientos sobre danza, biología, cinética, filosofía, política, história, métodos de enseñanza y artes en general... Y aquí estoy yo, la zebra de la competencia, que ni consigo acabar de leér un libro sobre la história de la danza moderna sin tener una jaqueca, y me siento totalmente perdida en medio de sus pomposas conversaciones y disertaciones teóricas tan avanzadas... Miro a mi alrededor, escuchando ese sonido que parece una colmena en frenética actividad, y de repente percibo que nadie está hablando del ser humano, de sus peculiaridades, de su potencial y de cómo él puede ser aprovechado e mejorado para que el alumno no se vuelva solamente un óptimo bailarín, sino también un ser humano mejor, un artista capaz de danzar los movimientos de su alma y del alma de todos los hombres. Todos aquí se llenan la boca para defender sus métodos y proclamar sus éxitos, pero nadie dice una sola palabra sobre el objeto de todas estas discusiones: el alumno, la persona, lo que él tiene que dizer a través de sus movimientos... Entonces, respiro   hondo y me voy a sentar en un rincón de la sala, en el único taburete que sobró, con mi coca-cola en una mano y el programa de esta noche en la otra. Lo abro y doy una rápida mirada a las fotos y los nombres de las performances y de los grupos y solistas. En ese instante, me pregunto si estos profesores y coreógrafos que tanto  se jactan de sus trabajos conocen realmente a las personas que los ejecutan, o si están puramente interesados en su rendimiento técnico, en los aplausos y los elogios, em el premio... "Bueno", me digo a mí misma, "Supongo que estoy aquí para poner esta cuestión en la mesa, a pesar  de toda mi miserable ignorancia". Me muero de miedo de encararlos, encaramados como están en sus pedestales de sapiencia, y despertas su arrogancia y su desprecio delante de lo que vine a decir, que es tan simple y obvio, hasta ingenuo, pero completamente verdadero y necesario: la blasfemia de dejar la técnica em segundo plano para ocuparse de la humanidad los vá a hacer tambalear y ponerse rojos, con certeza!.
    Mas he aquí que, cuando el momento llega, de súbito mi  corazón despíerta y se entibia, se alegra, crece atrás de mis costillas, y mi boca se llena de dulzura, de sabiduría, de compasión, de una incontrolable felicidad, pues estoy a punto de hablar sobre el bien más precioso que nosotros, como maestros, recibimos: el ser humano y su existencia, su ser, su estar, su decir... Y para mi absoluta sorpresa -y la de ellos, apuesto- consigo conversar, exponer mis puntos de vista, explicar con cristalina claridad mis técnicas, mis ejercicios de aula y sus propósitos y resultados, mis objetivos, mis motivos! Consigo hacerme entender y aún sucito una onda de comentarios y preguntas, una curiosidad totalmente inesperada a respecto de mi trabajo, que les parece absolutamente original y, por lo visto, eficiente!... Ellos escuchan, se abren, perciben, hasta concuerdan y me tratan con respeto y una nueva consideración... Y yo me pregundo, pasmada, casi asustada: "Qué es lo que estoy haciendo? Quién soy realmente? Qué es lo que toda esta gente está viendo\? No es lo suficientemente obvio? Cómo fué que llegué aquí? Yo, disertando para estos genios, respondiendo sus preguntas en un debate?"... Pero de dónde viene todo este conocimiento, todo este desplante, esta certeza, esta claridad que no admite contestación, que parece tener todas las respuestas necesarias para que mi trabajo gane apoyo y continúe? De dónde nacen la lógica y la verdad que mis palabras y mis gestos expresan? De dónde vienen mi serenidad, mi certeza?... Y recuerdo aquel capítulo de a historia de Francisco de Asís en el que envía a sus discípulos a predicar sobre la pobreza, la obediencia y la castidad por los caminos del  mundo... "No os aflijais por vuestra ignorancia. En el momento exacto Dios derramará Su sabiduría a través de vuestros labios", les decía a los preocupados hermanos -algunos de los cuales ni sabían escribir- y su confianza nunca fué  traicionada.
    Entonces, llego a la conclusión de que cuando optamos por entregarnos a los planos divinos para cumplir nuestro destino, Dios actúa en nosotros tomando cuenta de nuestros actos y palabras, de nuestra inspiración y creatividad, transformandonos, guiandonos, tocandonos, despertandonos... Todos tenemos nuestro tiempo de maestros, ciertamente, y no podemos huír de este hecho, pues así como es vital que aprendamos a ser discípulos, también tenemos que aprender a ser maestros, porque tendremos que desempeñar estos dos papeles a lo largo de nuestra vida en las más diversas situaciones. Maestro y discípulo forman un solo cuerpo. Cabe a nosotros saber cuándo es el momento de cada uno de ellos actuar.

quarta-feira, 17 de novembro de 2010

Momentos de gloria

Bueno, el fin de semana que pasó presentamos nuestro antepenúltimo espectáculo y, gracias a Dios, fué un éxito. Ni siquiera nosotros mismos esperábamos esa cantidad de público! (200 personas, un record!) Inclusive mi jefe vino a vernos!... Créo que la divulgação que los propios alumnos hicieron funcionó; la internet es buena para eso también... Había personas en el hall -cuando dí una miradita por la ventanilla de la cabina de sonido- que nunca había visto en el teatro, todos jóvenes vestidos de gala, bien educados y dispuestos a divertirse. No hubo ningún incidente antipático durante la presentación, como suele acontecer en otros espetáculos cuando la platéa es compuesta por jóvenes, y créo que disfrutaron de verdad la pieza. Al final, aplaudieron de pié!... Puchas, cómo es agradable ver que el público reacciona tan bien a un espectáculo nuestro!... Todavía nos restan otras dos presentaciones para terminar el año de trabajo: una del musical en este fin de semana, y el fin de semana que viene la pieza de los alumnos de la profesora que fué despedida y que yo estoy dirigiendo, y confieso que esta última me tiene medio preocupada pues, a pesar de que incluí a algunos de mis alumnos del grupo adulto en ella, la cosa todavía no está como me gustaría, pero supongo que voy a tener que resignarme, porque hay cosas que no voy a conseguir cambiar o mejorar, ya que está demasiado encima: manías, vicios y dinámicas de la otra profesora que no tienen nada que ver con mi estilo de trabajo y que, desgraciadamente, van a afectar el resultado final... En fin, tengo que recordar que se trata solamente de una presentación de final de año y que nadie se vá a morir si las cosas no salen perfectas. Estamos haciendo todo lo posible para salvar esta pieza y conseguir que los alumnos tengan su presentación  final con calidad y placer; y eso es lo que cuenta: dar nuestro mejor para que todos brillen.
    Hoy tengo agendada un delicioso masaje relajante a las 19:00 h para ver si mejoran un poco estos dolores en el cuerpo que están robandome el sueño, literalmente. Hice una batería de exámenes para ver de qué se trata y encontrar una solución que mejore mi calidad de vida, porque la cosa está féa, se los aseguro! Sólo espero que no se trate de ni un tipo de enfermedad degenerativa y sí de artrosis o reumatismo que, a pesar de ser degenerativas también tienen tratamientos, remédios y ejercícios que pueden volverlas más soportables. Porque no tengo la menor intención de quedarme paralítica todavía! Tengo muchas cosas que hacer!... Ya basta haber descubierto que tengo talasemia, caramba! Y qué es la talasemia? Pues una falla genética en los glóbulos rojos -o las hemacias, no pesqué bien esa parte- que hace que uno tenga anemias recurrentes. Bueno, menos mal que en mí la cosa se declaró en su forma más suave, que no casi tiene síntomas y sólo necesita de una reposición de fierro y ácido fólico a cada tres meses... Como pueden ver, mi familia anduvo conspirando genéticamente contra mí. Talasemia, diabetes e artrosis o reumatismo... Mmmmm, debo estar pagando algún pecado muy grande y muy viejo, ustedes no encuentran? Pero la purificación siempre es buena: nos ayuda a ser mejores, a aprender compasión y paciencia, y nos hace avanzar más rápido hacia el sueño de perfección.
    Y aprovechando que las manos no están doliéndome mucho, ya voy a postear la crónica de la semana (no me pregunten cuál!)


    En el jardín arruinado y seco de la casa abandonada, tomado por las hierbas salvajes y la basura, por el olvido y los vándalos que pintaron palabrotas y dibujos obcenos en las paredes descascaradas y medio desmoronadas, el ipé amarillo florece. Porque este es su momento. Las ventanas de vidrios quebrados, que más parecen los ojos de un ciego, el portón oxidado y sin goznes, la puerta carcomida y ya blanca por las lluvias y el sol y las paredes despintadas y enmohehcidas no tienen poder suficiente para impedir su florecimiento; entonces, él nos brinda -en medio de la miseria y el abandono que lo circundan- con este espectáculo de absoluta belleza allá, al final de la cuadra, coronando la esquina como un guardián del paraiso, firme y recto, desafiante. Pues, quién osaría mirar la decadencia a su alrededor delante de sus colores, de su armonía, de la luz  que de él se desprende en este final de tarde y que parece poner fuego en los racimos de amarillo vibrante? Un amarillo de victoria, de perfección, de descubrimiento y milagro... Es su momento de gloria y nada puede impedirlo; esperó pacientemente por él, pasando por todas las etapas, las estaciones y barreras, por lluvias y días fríos, por chiquillos sin consideración, por perros y hormigas, hasta que, finalmente, su hora llegó y él impera, magnífico, en el paisaje. Después volverá a ser un árbol apagado en el patio de una vieja casa  abandonada, pero hoy es un milagro para nuestros ojos y yo vuelvo la cabeza para contemplarlo otro poco mientras me alejo por la calle... Entonces, reflexiono: Cuántos de estos momentos nosotros tenemos a lo largo de nuestra existencia? Cuántas veces podemos transformarnos en un glorioso ipé florido que embelleza el escenário y toca el corazón de los hombres a nuestro alrededor? Cuánta perseverancia y fuerza somos capaces de reunir y poner en movimiento para conseguir pasar por todos los procesos y dificultades hasta alcanzar nuestra belleza absoluta?... Pues no importa cuánto ella dure o si después del apogeo tornamos a ser pequeños y banales, lo importante es que acontezca, pues la transformación que ella tráe -para nosotros mismos y para los otros- es algo que permanecerá para siempre.
    Mañana, las flores amarillas cubrirán el suelo alrededor del ipé y nuestros zapatos las aplastarán, apagando su brillo y su magia; el árbol se quedará silencioso y obscurecido, desnudo, retorcido... Pero hoy día, en este instante preciso, el ipé amarillo es el rey de la creación.

terça-feira, 9 de novembro de 2010

El bono

Ya hace unos quince días que estoy tratando de sentarme aqui a escribir alguna cosa y así no interrumpir la publicación de mis blogs, pero me ha resultado absolutamente imposible. Estoy sepultada de trabajo!... Revisando mi agenda ayer descubrí que voy a tener TODOS los fines de semana de este mes ocupados con algún espetáculo: si no es el musical, serán las piezas de fin de año del curso de teatro, el desfile del municipio (durante el cual pagamos todos nuestros pecados por las próximas tres generaciones), el espectáculo de la escuela de ballet, la fiesta nipo-brasilera y cualquier otro evento que mis jefes inventen, sobre todo de última hora. Y, puchas, cómo les gusta hacer esto!... El problema es que, por cuenta de algunos asuntos legales, todos los otros profesores tuvieron sus contratos cancelados, entonces sobramos solamente unos pocos (los concursados) para cubrir todos los eventos que faltan hasta que salgamos de vacaciones (lo que, a esta altura del campeonado, está pareciendome un sueño muuuuuuy lejano). De acuerdo que esto nos vá a valer un montón de horas extra, pero, sinceramente, puedo percibir cómo mis alumnos están exhaustos, a pesar de mostrarse siempre animados y dispuestos a cooperar. Pero a veces a mi jefe se le olvida que ellos no trabajan en la Fundación e que tienen otros compromisos y obligaciones y los sobrecarga con actividades extra aquí. Sé que a ellos les encanta ayudar y producir, pero créo que está llegando la hora de entrar de receso -y yo junto con ellos- para que descansen, se recuperen y reúnan fuerzas para el año que viene, porque estoy convencida de que tendrán mucho más que hacer, lo que vá a requirir mucha dedicación y creatividad de parte de ellos. Espero que todo este  sacrificio y participación les valga coisas positivas (mismo que no séa financieramente) porque se lo merecen.
    Lo bueno de todo esto es que, cada final de semana nos veremos libres de un espectáculo, entonces la agenda vá a ponerse más tranquila; a partir del dia 28 voy a empezar a trabajar en horarios " normales"  (de las 14:00 a las 18:00) hasta salir de vacaciones... Bueno, eso es lo que espero, pero no sé, con esta falta de personal y todos los eventos que tenemos todavía... Putz, será que voy a tener que disfrazarme de Mamá Noel y andar en el trencito de navidad por la ciudad con los niñitos?... Dios me libre! En la primera curva ya voy a arrojar unos cinco o seis por la ventana!... Eso si ellos no me chutéan del tren primero...
    Bueno, y antes de que a alguien se le ocurra telefonearme convocandome para alguna reunión tenebrosa sobre la programación de navidad, aprovecho para decirles que ya hace unos diez días posté otra parte de la história de "Silvestre", entonces ya pueden entrar y saber potro poco sobre él. Y enseguida, aqui vá la crónica de la semana pasada... o de la anterior, ya no sé más. Este negocio de trabajar de domingo a domingo me tiene completamente perdida en esa cuestión de fechas. Pero, en todo caso, aquí está:


     Danzar, descubrir los movimientos del alma, entrar en el ritmo del universo: estas son cosas  que parecemos no saber, mesmo siendo vitales para a nuestra sobrevivencia.... O será entonces que nos olvidamos de ellas a lo largo de nuestra vida porque pensamos que eran fantasías ingenuas de nuestra infancia y adolecencia en las cuales no valía la pena invertir?... Sin embargo, si conseguimos deshacernos de todas las costras y preconceptos que fuimos criando al crecer, seremos capaces de danzar, de reconocer los movimientos de nuestra alma y de expresarlos fielmente para que formen parte de la eterna y perfecta coreografía de la creación. Esta es una posibilidad que nace y muere con nosotros, mismo que nunca lleguemos a tomar conciencia de ella. Es como un bono, un premio anticipado al cual todos tenemos derecho. Es parte indivisible del hecho de ser humanos, está embutido en nuestra escencia y nada de lo que hagamos lo arrancará de nosotros. Pues si no, cómo explicar de dónde viene la sabiduría que a veces ostentamos y que tiene el poder de transformar el mundo? Hacemos cosas sin nunca haber visto o escuchado sobre ellas, creamos del aparente nada -de un sueño, de una visión, de una necesidad- escalamos peldaños y construímos puentes, abrimos caminos impenetrables con la certeza absoluta de que, al final, encontraremos algo que nos  tornará mejores. Vivimos tomados por presentimientos, por idéas, por aquella sed de aprender, de descubrir, de crear, de ir adelante y siempre conseguimos superarnos, sobrevivir, continuar... Y cuál es el secreto? Darle salida a toda esa energía, escuchar las voces que susurran en nuestro interior. Escuchar y acatar, pues ellas realmente existen y tienen un objetivo en nuestra vida, son indispensables para nuestro crecimiento. Quién ya no tuvo "aquella sensación"? Quién no sintió -por lo menos una vez en la vida- aquel "llamado"? Y quién, ni que fuese durante algunos minutos, no creyó en él y consideró dejarlo todo para ir atrás de esa voz dulce y poderosa?... Y, sin embargo, quién persistió? Quién tuvo el valor de perseverar en el camino, de creér en la visión?... Hombres de poca fé, eso es lo que somos!... Por qué buscamos en el exterior lo que ya sabemos que poseémos dentro de nosotros? Qué es lo que sucede en nuestro interior que no tenga su reflejo y su respuesta en el universo que nos rodéa? Por qué nos negamos tan obstinadamente a aceptar y vivenciar esta ligación íntima -humana y divina- entre el hombre y la creación?... La certeza espiritual de nuestras opciones siempre tendrá su recompensa, por eso no debemos dejar que ni una duda nos paralice. No somos los primeros ni seremos los últimos a buscar, pues nuestras necesidades eran y continúan siendo las mismas, pero parece que, de vez en cuando, preferimos olvidarnos de ellas y de cómo satisfacerlas para poder continuar nuestra caminada sin tanto sufrimiento, sin tantos tropiezos y desvíos. No sé por qué tenemos estas rabietas, estas crisis de rebeldía contra Dios y las leyes universales -físicas y morales-  le damos la espalda a todo lo que sabemos que es cierto y nos zambullimos en abismos de los cuales demoramos tiempos infinitos para resurgir, humillados y heridos, casi destrozados y, una vez más, ser acogidos por los brazos de nuestro Padre que, pacientemente, continúa de corazón abierto, dispuesto a darnos otra oportunidad de recomenzar.
    Reaprender. Redescubrir. Retomar. Recrear... He aquí lo que vinimos a aprender y a enseñar en este planeta.