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domingo, 13 de agosto de 2017

"Fe, optimismo y creatividad"

    Las lagunas continúan, lo sé, pero parece que el universo conspira -o trata de enseñarme algo, mejor dicho- para que no consiga sentarme a escribir. Ahora resulta que la señora que nos viene a hacer el aseo está hospitalizada, esperando para que la operen de la vesícula -sinceramente no sé por qué esos médicos están tomándose tanto tiempo. Sinceramente, parece que en vez que sanarla están intentando matarla de a poco!- y yo he tenido que encargarme de todo lo que ella hacía, que no es poco, entonces como que no me sobra mucho aliento o inspiración para escribir cualquier cosa. Vamos a ver si la operan mañana de una vez por todas antes de que se le reviente la vesícula y se muera de septicemia y así, una vez recuperada, regresa con nosotros y yo tengo más tiempo y ánimo para escribir sin más lagunas... ¡Ufa, vida de dueña de casa con dos perritas y 61 años recién cumplidos es complicada!
    Pero como hoy mi hija va a hacer el almuerzo y ayer conseguimos una chica para que viniera a limpiar y lavar, hoy estoy aquí, libre y más relajada. Vamos a ver si continúa así...


    A quien me diga que las fuerzas superiores -Dios, Buda, Alá, seres iluminados, ángeles, etc.- no están en contacto con nosotros y no se preocupan -ni ocupan- de lo que nos pasa, ciertamente les responderé que está equivocado. Para cada situación por la que pasamos hay cientos de mensajes a nuestro alrededor, a veces en las cosas o personas más banales o inesperadas, en lugares y situaciones que no imaginamos. ¿Cómo descubrirlos y entenderlos?... Pues simplemente saliendo un poco de nosotros mismos y lo que nos aflige o nos intriga -a veces obsesivamente- y mirando a nuestro alrededor. Los mensajes y respuestas están ahí, si realmente queremos descubrirlos y entenderlos. Y es justamente ahí que está el punto clave, del que depende el resultado: ¿Queremos realmente encontrar respuestas y salidas? ¿Tenemos fe en que están allí para nosotros? ¿O estamos más "cómodos" o acostumbrados, resignados, sumidos en el sufrimiento, el resentimiento, la depresión y el miedo?... Pero si realmente deseamos salir de esa situación negativa, entonces con certeza las hallaremos.
    La fe, el optimismo y la creatividad no están pasados de moda y son ellos los que nos abren los ojos, los oídos y el corazón para percibir estos mensajes que todas las fuerzas superiores nos envían cada día.

domingo, 7 de fevereiro de 2016

"Designios misteriosos"

    Entre una y otra crisis de acidez -eso porque mi cabeza anda muy revolucionada con un montón de cosas- aquí estoy de nuevo, en este fin de semana soleado, sola en el departamento porque a mi hija le tocó trabajar, pero planeando escribir mucho, que es la mejor manera que tengo que aclarar las ideas y hacer descubrimientos muy importantes que me devuelven la tranquilidad de espíritu. Esto, claro, es mejor aún cuando uno es ayudado por un profesional... Pero esto sólo va a volver a pasar cuando reemplacen finalmente a mi psicóloga, que salió anticipadamente de licencia maternidad. Todos los pacientes nos quedamos colgados, pero yo continúo trabajando sola con lo poco y nada que conseguí analizar en nuestras dos sesiones. Y lo mejor de todo es que fueron tan asertivas, que realmente he podido mejorar bastante algunas cosas... "Deber ser" y "ser", gran diferencia, palabras claves...
    Y antes de que se me olvide en medio de todo este informe médico ¡hoy hay más cuentos en pazaldunate-historias.blogspot.com!


    Existen los pequeños milagros, esos que suceden a diario y que, si no estamos atentos, dejamos pasar sin ver ni agradecer. Y existen los otros, los grandes, los que nos maravillan y nos salvan, los que nos hacen creer que hay fuerzas cósmicas, divinas o sobrenaturales por sobre nosotros que están ligadas y preocupadas con nuestro bienestar. Estos últimos siempre ocurren cuando el precipicio es insondable, insalvable, cuando las soluciones humanas se acabaron y sólo la fe nos sostiene. No parecen ser gratuitos, como los pequeños, sino que requieren de una situación extrema, de una confianza extrema, de una aceptación extrema. Es sólo entonces que suceden, admirándonos y dándonos la oportunidad de un cambio, un recomienzo. Es como una revelación, pues no sólo involucra lo pedido o esperado, sino toda nuestra existencia. Algo se transforma, fuera del cuerpo enfermo o de una situación difícil, y nos llena de nuevos bríos, fe y profunda gratitud, nos hace mejores, y creo que ese es el objetivo principal de los milagros, tanto los pequeños cuanto los grandes... 
    ¿Suceden todos los días? ¿Les ocurre a todos? ¿Es siempre la respuesta?... No,  y no sé de qué depende su frecuencia y su concretización, pero sé que, la mayor parte de las veces, es consecuencia de nuestro grado de consciencia, de comprensión, de nuestra lucha y persistencia. Los designios son misteriosos, pero creo que si empezamos por fijarnos en los pequeños milagros de cada día tal vez terminemos construyendo o descubriendo uno de esos otros milagros, uno de los grandes y portentosos.

sábado, 8 de outubro de 2011

"El libro de la vida"

Bueno, tengo que aprovechar bien mi último fin de semana libre antes de nuestro festival de teatro estudiantil, que empieza el próximo sábado. Van a ser diez días de correría y stress -a pesar de que todo indica que las cosas está bajo control y que no me olvidé de ninguno de esos detalles antipáticos de logística. Pero de cualquier manera sé que mi jefe vá a encontrar alguna cosa para atormentarme, entonces ya estoy medio conformada con llevar una reprimenda...- y espero que sin incidentes fuera los pequeños contratiempos normales de trabajar con aficionados. Este año el número de escuelas y grupos interesados en participar disminuyó dramáticamente, por eso, en vez te durar dos semanas o más, este año el evento tendrá sólo diez días, incluyendo los espectáculos de abertura, cierre y la noche de entrega de los premios, días en que no hay competición. Por un lado, todos damos gracias a Dios porque estamos extremadamente sobrecargados y exhaustos, pero por otro, es triste percibir la falta de interés de las escuelas y grupos. Créo que el próximo año vamos a tener que sentarnos y discutir seriamente sobre este evento, porque todo indica que la fórmula cansó y dejó de ser atrayente para el público.
Fuera eso, todos los otros eventos hasta el fin de año están civilizadamente programados y parece que vamos a conseguir llevarlos a cabo con una relativa calma, inclusive los 20 días de espectáculo al aire libre en la navidad (de ese yo estoy encargada). Sólo espero que no nos aparezca nadie con alguna sorpresita de aquellas a las cuales no se les puede decir que no porque si no, algunas cabezas pueden caer... Ya saben, cuando la orca manda, las sardinas se ponen en filita y obedecen sin soltar ni una burbuja...
De cualquier forma, voy a ver si consigo algún tiempecito para postear la crónica, pero créo que vá a ser bien difícil porque no puedo hacerlo en los computadores de la fundación porque ellos no tienen acceso a blogs. Entonces, si no consigo cumplir con este compromiso la próxima semana, ustedes van a saber el por qué.
Y pasando a cosas más agradables e importantes que decirle "sí, señor" al jefe, aquí vá la de esta semana.

    Llego a la conclusión, después de tanto tempo y altos y bajos de todo tipo, de que es imprescindible que pasemos por la experiencia, que vivenciemos todo lo que nos toca, no importa lo que séa, pues es el únco medio de aprender y crecer, de conocernos y conocer a los demás y así volvernos seres humanos mejores. No podemos negarnos a vivirla, no podemos detenerla, impedirla o manipularla según nuestras conveniencias, debilidades o planes. Toda y cualquier experiencia forma parte de nuestro crecimiento, de nuestro destino, pues la vida no es más que una sucesión de ellas -pequeñas o grandes, felices o infelices- que a veces ocurren primero en el cuerpo para después alcanzar la mente, o vice versa. Todo acontecimiento, todo encuentro, éxito o pérdida contiene una lección, tiene un objetivo y sirve para que lleguemos a conclusiones que podremos utilizar más adelante. El cuerpo es semejante a un libro en el cual registramos -conciente o inconcientemente- todas las experiencias por las que pasamos, y no tan sólo las nuestras, las actuales, sino también las ancestrais, las históricas. Cada experiencia abre una nueva puerta, desencadena un nuevo ciclo -o lo termina- nos tráe nuevas oportunidades, otras opciones, a veces sorprendentes, nos revela algún camino que nos ayuda a dar el paso siguiente, justamente porque él engloba la pregunta que nos inquieta y su respueta. Entonces, cómo podemos perfeccionarnos en el arte y en la vida si no vivenciamos las experiencias?... Tenemos que preguntar, trabajar para encontrar las respuestas, y para que esto suceda, debemos correr el riesgo de vivir, de ser y estar donde el plan divino nos coloque; debemos tener nuestos encuentros y despedidas, nuestras dudas, nuestras noches oscuras y nuestros instantes de iluminación. Trancados en algún rincón lejano, escondidos y acobardados delante de la vida y sus desafíos, moriremos, seremos inútiles, habremos perdido nuestra oportunidad de participar de la aventura que es la historia de esta humanidad y, peór, nuestra parte -única e intransferible- quedará faltando en la trama de ella y nunca sabremos su importancia. Nos preguntaremos si habríamos hecho alguna diferencia, pero jamás sabremos la respuesta.