Hoy día, excepcionalmente, estoy con el día libre hasta las 18:00, que será cuando tendremos nuestro ensayo general para la presentación de mañana, la última del musical en este año. El fin de semana que viene será la última de la escuela de teatro, con la presentación del grupo infanto-juvenil del cual estoy tomando cuenta -y que está empezando a quedarse muy buena, gracias a Dios- Sólo espero que después de ella podamos tener un descanso hasta que salgamos de vacaciones, allá por el dia 20 de diciembre. Bueno, se supone que a partir del dia 28 voy a empezar a trabalhar en horarios "civilizados" y no tendré más sorpresas del tipo: "Mañana tenemos una presentación!", entonces pretendo empezar a poner al día mis escritos (incluyendo la historia de "Silvestre", que ya está comenzando a parecer una novela mejicana!) y mis diarios, porque el otro día me dí cuenta, espantada, de que estoy empezando a quedarme sin material para postear aquí y enviar al diario... Necesito desesperadamente de vacaciones para recuperar el control de mi vida y mis saludables rutinas de creación!... También espero que con el resultado de mis exámenes en la mano pueda empezar a solucionar el problema de los dolores corporales y así me sienta más dispuesta y relajada y consiga descansar como se debe, porque lo estoy necesitando. El día 28 o 29 ya voy al laboratorio a buscarlos y el día 1 de diciembre ya tengo marcada la consulta con el médico. Ojalá que él tenga las respuestas... Estoy bastante estresada con este asunto, pero mismo así estoy tratando de no preocuparme antes de tiempo, porque con certeza esto sólo vá a contribuir para que me sienta peor. No tengo otra cosa que hacer a no ser esperar, y la mejor manera de mantener la cabeza en su lugar es escribiendo, no es verdad?.
Entonces, vamos a poner en práctica esta idea. Aqui vá la crónica de esta semana, casi al día:
En medio del hall iluminado y ruidoso del teatro, lleno de público, artistas, críticos y reporteros, me véo a mí misma, como un patito feo en medio de los cisnes, medio fuera de lugar entre esta multitud de profesores con mucha experiencia, conocedores de las más modernas y elitizadas técnicas, comprometidos, artistas ellos mismos, con años de práctica y pesquisas, graduados en grandes universidades, que ya leyeron, viajaron, conocieron, experimentaron, administraron aulas para bailarines de alto nivel, desgranando aquel palabreado tan lleno de nombres famosos y términos técnicos que llega a meterme miedo. Personas más viejas, con aquella aura de "monstruos sagrados", versadas en los más diversos y profundos conocimientos sobre danza, biología, cinética, filosofía, política, história, métodos de enseñanza y artes en general... Y aquí estoy yo, la zebra de la competencia, que ni consigo acabar de leér un libro sobre la história de la danza moderna sin tener una jaqueca, y me siento totalmente perdida en medio de sus pomposas conversaciones y disertaciones teóricas tan avanzadas... Miro a mi alrededor, escuchando ese sonido que parece una colmena en frenética actividad, y de repente percibo que nadie está hablando del ser humano, de sus peculiaridades, de su potencial y de cómo él puede ser aprovechado e mejorado para que el alumno no se vuelva solamente un óptimo bailarín, sino también un ser humano mejor, un artista capaz de danzar los movimientos de su alma y del alma de todos los hombres. Todos aquí se llenan la boca para defender sus métodos y proclamar sus éxitos, pero nadie dice una sola palabra sobre el objeto de todas estas discusiones: el alumno, la persona, lo que él tiene que dizer a través de sus movimientos... Entonces, respiro hondo y me voy a sentar en un rincón de la sala, en el único taburete que sobró, con mi coca-cola en una mano y el programa de esta noche en la otra. Lo abro y doy una rápida mirada a las fotos y los nombres de las performances y de los grupos y solistas. En ese instante, me pregunto si estos profesores y coreógrafos que tanto se jactan de sus trabajos conocen realmente a las personas que los ejecutan, o si están puramente interesados en su rendimiento técnico, en los aplausos y los elogios, em el premio... "Bueno", me digo a mí misma, "Supongo que estoy aquí para poner esta cuestión en la mesa, a pesar de toda mi miserable ignorancia". Me muero de miedo de encararlos, encaramados como están en sus pedestales de sapiencia, y despertas su arrogancia y su desprecio delante de lo que vine a decir, que es tan simple y obvio, hasta ingenuo, pero completamente verdadero y necesario: la blasfemia de dejar la técnica em segundo plano para ocuparse de la humanidad los vá a hacer tambalear y ponerse rojos, con certeza!.
Mas he aquí que, cuando el momento llega, de súbito mi corazón despíerta y se entibia, se alegra, crece atrás de mis costillas, y mi boca se llena de dulzura, de sabiduría, de compasión, de una incontrolable felicidad, pues estoy a punto de hablar sobre el bien más precioso que nosotros, como maestros, recibimos: el ser humano y su existencia, su ser, su estar, su decir... Y para mi absoluta sorpresa -y la de ellos, apuesto- consigo conversar, exponer mis puntos de vista, explicar con cristalina claridad mis técnicas, mis ejercicios de aula y sus propósitos y resultados, mis objetivos, mis motivos! Consigo hacerme entender y aún sucito una onda de comentarios y preguntas, una curiosidad totalmente inesperada a respecto de mi trabajo, que les parece absolutamente original y, por lo visto, eficiente!... Ellos escuchan, se abren, perciben, hasta concuerdan y me tratan con respeto y una nueva consideración... Y yo me pregundo, pasmada, casi asustada: "Qué es lo que estoy haciendo? Quién soy realmente? Qué es lo que toda esta gente está viendo\? No es lo suficientemente obvio? Cómo fué que llegué aquí? Yo, disertando para estos genios, respondiendo sus preguntas en un debate?"... Pero de dónde viene todo este conocimiento, todo este desplante, esta certeza, esta claridad que no admite contestación, que parece tener todas las respuestas necesarias para que mi trabajo gane apoyo y continúe? De dónde nacen la lógica y la verdad que mis palabras y mis gestos expresan? De dónde vienen mi serenidad, mi certeza?... Y recuerdo aquel capítulo de a historia de Francisco de Asís en el que envía a sus discípulos a predicar sobre la pobreza, la obediencia y la castidad por los caminos del mundo... "No os aflijais por vuestra ignorancia. En el momento exacto Dios derramará Su sabiduría a través de vuestros labios", les decía a los preocupados hermanos -algunos de los cuales ni sabían escribir- y su confianza nunca fué traicionada.
Entonces, llego a la conclusión de que cuando optamos por entregarnos a los planos divinos para cumplir nuestro destino, Dios actúa en nosotros tomando cuenta de nuestros actos y palabras, de nuestra inspiración y creatividad, transformandonos, guiandonos, tocandonos, despertandonos... Todos tenemos nuestro tiempo de maestros, ciertamente, y no podemos huír de este hecho, pues así como es vital que aprendamos a ser discípulos, también tenemos que aprender a ser maestros, porque tendremos que desempeñar estos dos papeles a lo largo de nuestra vida en las más diversas situaciones. Maestro y discípulo forman un solo cuerpo. Cabe a nosotros saber cuándo es el momento de cada uno de ellos actuar.
segunda-feira, 22 de novembro de 2010
quarta-feira, 17 de novembro de 2010
Momentos de gloria
Bueno, el fin de semana que pasó presentamos nuestro antepenúltimo espectáculo y, gracias a Dios, fué un éxito. Ni siquiera nosotros mismos esperábamos esa cantidad de público! (200 personas, un record!) Inclusive mi jefe vino a vernos!... Créo que la divulgação que los propios alumnos hicieron funcionó; la internet es buena para eso también... Había personas en el hall -cuando dí una miradita por la ventanilla de la cabina de sonido- que nunca había visto en el teatro, todos jóvenes vestidos de gala, bien educados y dispuestos a divertirse. No hubo ningún incidente antipático durante la presentación, como suele acontecer en otros espetáculos cuando la platéa es compuesta por jóvenes, y créo que disfrutaron de verdad la pieza. Al final, aplaudieron de pié!... Puchas, cómo es agradable ver que el público reacciona tan bien a un espectáculo nuestro!... Todavía nos restan otras dos presentaciones para terminar el año de trabajo: una del musical en este fin de semana, y el fin de semana que viene la pieza de los alumnos de la profesora que fué despedida y que yo estoy dirigiendo, y confieso que esta última me tiene medio preocupada pues, a pesar de que incluí a algunos de mis alumnos del grupo adulto en ella, la cosa todavía no está como me gustaría, pero supongo que voy a tener que resignarme, porque hay cosas que no voy a conseguir cambiar o mejorar, ya que está demasiado encima: manías, vicios y dinámicas de la otra profesora que no tienen nada que ver con mi estilo de trabajo y que, desgraciadamente, van a afectar el resultado final... En fin, tengo que recordar que se trata solamente de una presentación de final de año y que nadie se vá a morir si las cosas no salen perfectas. Estamos haciendo todo lo posible para salvar esta pieza y conseguir que los alumnos tengan su presentación final con calidad y placer; y eso es lo que cuenta: dar nuestro mejor para que todos brillen.
Hoy tengo agendada un delicioso masaje relajante a las 19:00 h para ver si mejoran un poco estos dolores en el cuerpo que están robandome el sueño, literalmente. Hice una batería de exámenes para ver de qué se trata y encontrar una solución que mejore mi calidad de vida, porque la cosa está féa, se los aseguro! Sólo espero que no se trate de ni un tipo de enfermedad degenerativa y sí de artrosis o reumatismo que, a pesar de ser degenerativas también tienen tratamientos, remédios y ejercícios que pueden volverlas más soportables. Porque no tengo la menor intención de quedarme paralítica todavía! Tengo muchas cosas que hacer!... Ya basta haber descubierto que tengo talasemia, caramba! Y qué es la talasemia? Pues una falla genética en los glóbulos rojos -o las hemacias, no pesqué bien esa parte- que hace que uno tenga anemias recurrentes. Bueno, menos mal que en mí la cosa se declaró en su forma más suave, que no casi tiene síntomas y sólo necesita de una reposición de fierro y ácido fólico a cada tres meses... Como pueden ver, mi familia anduvo conspirando genéticamente contra mí. Talasemia, diabetes e artrosis o reumatismo... Mmmmm, debo estar pagando algún pecado muy grande y muy viejo, ustedes no encuentran? Pero la purificación siempre es buena: nos ayuda a ser mejores, a aprender compasión y paciencia, y nos hace avanzar más rápido hacia el sueño de perfección.
Y aprovechando que las manos no están doliéndome mucho, ya voy a postear la crónica de la semana (no me pregunten cuál!)
En el jardín arruinado y seco de la casa abandonada, tomado por las hierbas salvajes y la basura, por el olvido y los vándalos que pintaron palabrotas y dibujos obcenos en las paredes descascaradas y medio desmoronadas, el ipé amarillo florece. Porque este es su momento. Las ventanas de vidrios quebrados, que más parecen los ojos de un ciego, el portón oxidado y sin goznes, la puerta carcomida y ya blanca por las lluvias y el sol y las paredes despintadas y enmohehcidas no tienen poder suficiente para impedir su florecimiento; entonces, él nos brinda -en medio de la miseria y el abandono que lo circundan- con este espectáculo de absoluta belleza allá, al final de la cuadra, coronando la esquina como un guardián del paraiso, firme y recto, desafiante. Pues, quién osaría mirar la decadencia a su alrededor delante de sus colores, de su armonía, de la luz que de él se desprende en este final de tarde y que parece poner fuego en los racimos de amarillo vibrante? Un amarillo de victoria, de perfección, de descubrimiento y milagro... Es su momento de gloria y nada puede impedirlo; esperó pacientemente por él, pasando por todas las etapas, las estaciones y barreras, por lluvias y días fríos, por chiquillos sin consideración, por perros y hormigas, hasta que, finalmente, su hora llegó y él impera, magnífico, en el paisaje. Después volverá a ser un árbol apagado en el patio de una vieja casa abandonada, pero hoy es un milagro para nuestros ojos y yo vuelvo la cabeza para contemplarlo otro poco mientras me alejo por la calle... Entonces, reflexiono: Cuántos de estos momentos nosotros tenemos a lo largo de nuestra existencia? Cuántas veces podemos transformarnos en un glorioso ipé florido que embelleza el escenário y toca el corazón de los hombres a nuestro alrededor? Cuánta perseverancia y fuerza somos capaces de reunir y poner en movimiento para conseguir pasar por todos los procesos y dificultades hasta alcanzar nuestra belleza absoluta?... Pues no importa cuánto ella dure o si después del apogeo tornamos a ser pequeños y banales, lo importante es que acontezca, pues la transformación que ella tráe -para nosotros mismos y para los otros- es algo que permanecerá para siempre.
Mañana, las flores amarillas cubrirán el suelo alrededor del ipé y nuestros zapatos las aplastarán, apagando su brillo y su magia; el árbol se quedará silencioso y obscurecido, desnudo, retorcido... Pero hoy día, en este instante preciso, el ipé amarillo es el rey de la creación.
Hoy tengo agendada un delicioso masaje relajante a las 19:00 h para ver si mejoran un poco estos dolores en el cuerpo que están robandome el sueño, literalmente. Hice una batería de exámenes para ver de qué se trata y encontrar una solución que mejore mi calidad de vida, porque la cosa está féa, se los aseguro! Sólo espero que no se trate de ni un tipo de enfermedad degenerativa y sí de artrosis o reumatismo que, a pesar de ser degenerativas también tienen tratamientos, remédios y ejercícios que pueden volverlas más soportables. Porque no tengo la menor intención de quedarme paralítica todavía! Tengo muchas cosas que hacer!... Ya basta haber descubierto que tengo talasemia, caramba! Y qué es la talasemia? Pues una falla genética en los glóbulos rojos -o las hemacias, no pesqué bien esa parte- que hace que uno tenga anemias recurrentes. Bueno, menos mal que en mí la cosa se declaró en su forma más suave, que no casi tiene síntomas y sólo necesita de una reposición de fierro y ácido fólico a cada tres meses... Como pueden ver, mi familia anduvo conspirando genéticamente contra mí. Talasemia, diabetes e artrosis o reumatismo... Mmmmm, debo estar pagando algún pecado muy grande y muy viejo, ustedes no encuentran? Pero la purificación siempre es buena: nos ayuda a ser mejores, a aprender compasión y paciencia, y nos hace avanzar más rápido hacia el sueño de perfección.
Y aprovechando que las manos no están doliéndome mucho, ya voy a postear la crónica de la semana (no me pregunten cuál!)
En el jardín arruinado y seco de la casa abandonada, tomado por las hierbas salvajes y la basura, por el olvido y los vándalos que pintaron palabrotas y dibujos obcenos en las paredes descascaradas y medio desmoronadas, el ipé amarillo florece. Porque este es su momento. Las ventanas de vidrios quebrados, que más parecen los ojos de un ciego, el portón oxidado y sin goznes, la puerta carcomida y ya blanca por las lluvias y el sol y las paredes despintadas y enmohehcidas no tienen poder suficiente para impedir su florecimiento; entonces, él nos brinda -en medio de la miseria y el abandono que lo circundan- con este espectáculo de absoluta belleza allá, al final de la cuadra, coronando la esquina como un guardián del paraiso, firme y recto, desafiante. Pues, quién osaría mirar la decadencia a su alrededor delante de sus colores, de su armonía, de la luz que de él se desprende en este final de tarde y que parece poner fuego en los racimos de amarillo vibrante? Un amarillo de victoria, de perfección, de descubrimiento y milagro... Es su momento de gloria y nada puede impedirlo; esperó pacientemente por él, pasando por todas las etapas, las estaciones y barreras, por lluvias y días fríos, por chiquillos sin consideración, por perros y hormigas, hasta que, finalmente, su hora llegó y él impera, magnífico, en el paisaje. Después volverá a ser un árbol apagado en el patio de una vieja casa abandonada, pero hoy es un milagro para nuestros ojos y yo vuelvo la cabeza para contemplarlo otro poco mientras me alejo por la calle... Entonces, reflexiono: Cuántos de estos momentos nosotros tenemos a lo largo de nuestra existencia? Cuántas veces podemos transformarnos en un glorioso ipé florido que embelleza el escenário y toca el corazón de los hombres a nuestro alrededor? Cuánta perseverancia y fuerza somos capaces de reunir y poner en movimiento para conseguir pasar por todos los procesos y dificultades hasta alcanzar nuestra belleza absoluta?... Pues no importa cuánto ella dure o si después del apogeo tornamos a ser pequeños y banales, lo importante es que acontezca, pues la transformación que ella tráe -para nosotros mismos y para los otros- es algo que permanecerá para siempre.
Mañana, las flores amarillas cubrirán el suelo alrededor del ipé y nuestros zapatos las aplastarán, apagando su brillo y su magia; el árbol se quedará silencioso y obscurecido, desnudo, retorcido... Pero hoy día, en este instante preciso, el ipé amarillo es el rey de la creación.
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terça-feira, 9 de novembro de 2010
El bono
Ya hace unos quince días que estoy tratando de sentarme aqui a escribir alguna cosa y así no interrumpir la publicación de mis blogs, pero me ha resultado absolutamente imposible. Estoy sepultada de trabajo!... Revisando mi agenda ayer descubrí que voy a tener TODOS los fines de semana de este mes ocupados con algún espetáculo: si no es el musical, serán las piezas de fin de año del curso de teatro, el desfile del municipio (durante el cual pagamos todos nuestros pecados por las próximas tres generaciones), el espectáculo de la escuela de ballet, la fiesta nipo-brasilera y cualquier otro evento que mis jefes inventen, sobre todo de última hora. Y, puchas, cómo les gusta hacer esto!... El problema es que, por cuenta de algunos asuntos legales, todos los otros profesores tuvieron sus contratos cancelados, entonces sobramos solamente unos pocos (los concursados) para cubrir todos los eventos que faltan hasta que salgamos de vacaciones (lo que, a esta altura del campeonado, está pareciendome un sueño muuuuuuy lejano). De acuerdo que esto nos vá a valer un montón de horas extra, pero, sinceramente, puedo percibir cómo mis alumnos están exhaustos, a pesar de mostrarse siempre animados y dispuestos a cooperar. Pero a veces a mi jefe se le olvida que ellos no trabajan en la Fundación e que tienen otros compromisos y obligaciones y los sobrecarga con actividades extra aquí. Sé que a ellos les encanta ayudar y producir, pero créo que está llegando la hora de entrar de receso -y yo junto con ellos- para que descansen, se recuperen y reúnan fuerzas para el año que viene, porque estoy convencida de que tendrán mucho más que hacer, lo que vá a requirir mucha dedicación y creatividad de parte de ellos. Espero que todo este sacrificio y participación les valga coisas positivas (mismo que no séa financieramente) porque se lo merecen.
Lo bueno de todo esto es que, cada final de semana nos veremos libres de un espectáculo, entonces la agenda vá a ponerse más tranquila; a partir del dia 28 voy a empezar a trabajar en horarios " normales" (de las 14:00 a las 18:00) hasta salir de vacaciones... Bueno, eso es lo que espero, pero no sé, con esta falta de personal y todos los eventos que tenemos todavía... Putz, será que voy a tener que disfrazarme de Mamá Noel y andar en el trencito de navidad por la ciudad con los niñitos?... Dios me libre! En la primera curva ya voy a arrojar unos cinco o seis por la ventana!... Eso si ellos no me chutéan del tren primero...
Bueno, y antes de que a alguien se le ocurra telefonearme convocandome para alguna reunión tenebrosa sobre la programación de navidad, aprovecho para decirles que ya hace unos diez días posté otra parte de la história de "Silvestre", entonces ya pueden entrar y saber potro poco sobre él. Y enseguida, aqui vá la crónica de la semana pasada... o de la anterior, ya no sé más. Este negocio de trabajar de domingo a domingo me tiene completamente perdida en esa cuestión de fechas. Pero, en todo caso, aquí está:
Danzar, descubrir los movimientos del alma, entrar en el ritmo del universo: estas son cosas que parecemos no saber, mesmo siendo vitales para a nuestra sobrevivencia.... O será entonces que nos olvidamos de ellas a lo largo de nuestra vida porque pensamos que eran fantasías ingenuas de nuestra infancia y adolecencia en las cuales no valía la pena invertir?... Sin embargo, si conseguimos deshacernos de todas las costras y preconceptos que fuimos criando al crecer, seremos capaces de danzar, de reconocer los movimientos de nuestra alma y de expresarlos fielmente para que formen parte de la eterna y perfecta coreografía de la creación. Esta es una posibilidad que nace y muere con nosotros, mismo que nunca lleguemos a tomar conciencia de ella. Es como un bono, un premio anticipado al cual todos tenemos derecho. Es parte indivisible del hecho de ser humanos, está embutido en nuestra escencia y nada de lo que hagamos lo arrancará de nosotros. Pues si no, cómo explicar de dónde viene la sabiduría que a veces ostentamos y que tiene el poder de transformar el mundo? Hacemos cosas sin nunca haber visto o escuchado sobre ellas, creamos del aparente nada -de un sueño, de una visión, de una necesidad- escalamos peldaños y construímos puentes, abrimos caminos impenetrables con la certeza absoluta de que, al final, encontraremos algo que nos tornará mejores. Vivimos tomados por presentimientos, por idéas, por aquella sed de aprender, de descubrir, de crear, de ir adelante y siempre conseguimos superarnos, sobrevivir, continuar... Y cuál es el secreto? Darle salida a toda esa energía, escuchar las voces que susurran en nuestro interior. Escuchar y acatar, pues ellas realmente existen y tienen un objetivo en nuestra vida, son indispensables para nuestro crecimiento. Quién ya no tuvo "aquella sensación"? Quién no sintió -por lo menos una vez en la vida- aquel "llamado"? Y quién, ni que fuese durante algunos minutos, no creyó en él y consideró dejarlo todo para ir atrás de esa voz dulce y poderosa?... Y, sin embargo, quién persistió? Quién tuvo el valor de perseverar en el camino, de creér en la visión?... Hombres de poca fé, eso es lo que somos!... Por qué buscamos en el exterior lo que ya sabemos que poseémos dentro de nosotros? Qué es lo que sucede en nuestro interior que no tenga su reflejo y su respuesta en el universo que nos rodéa? Por qué nos negamos tan obstinadamente a aceptar y vivenciar esta ligación íntima -humana y divina- entre el hombre y la creación?... La certeza espiritual de nuestras opciones siempre tendrá su recompensa, por eso no debemos dejar que ni una duda nos paralice. No somos los primeros ni seremos los últimos a buscar, pues nuestras necesidades eran y continúan siendo las mismas, pero parece que, de vez en cuando, preferimos olvidarnos de ellas y de cómo satisfacerlas para poder continuar nuestra caminada sin tanto sufrimiento, sin tantos tropiezos y desvíos. No sé por qué tenemos estas rabietas, estas crisis de rebeldía contra Dios y las leyes universales -físicas y morales- le damos la espalda a todo lo que sabemos que es cierto y nos zambullimos en abismos de los cuales demoramos tiempos infinitos para resurgir, humillados y heridos, casi destrozados y, una vez más, ser acogidos por los brazos de nuestro Padre que, pacientemente, continúa de corazón abierto, dispuesto a darnos otra oportunidad de recomenzar.
Reaprender. Redescubrir. Retomar. Recrear... He aquí lo que vinimos a aprender y a enseñar en este planeta.
Lo bueno de todo esto es que, cada final de semana nos veremos libres de un espectáculo, entonces la agenda vá a ponerse más tranquila; a partir del dia 28 voy a empezar a trabajar en horarios " normales" (de las 14:00 a las 18:00) hasta salir de vacaciones... Bueno, eso es lo que espero, pero no sé, con esta falta de personal y todos los eventos que tenemos todavía... Putz, será que voy a tener que disfrazarme de Mamá Noel y andar en el trencito de navidad por la ciudad con los niñitos?... Dios me libre! En la primera curva ya voy a arrojar unos cinco o seis por la ventana!... Eso si ellos no me chutéan del tren primero...
Bueno, y antes de que a alguien se le ocurra telefonearme convocandome para alguna reunión tenebrosa sobre la programación de navidad, aprovecho para decirles que ya hace unos diez días posté otra parte de la história de "Silvestre", entonces ya pueden entrar y saber potro poco sobre él. Y enseguida, aqui vá la crónica de la semana pasada... o de la anterior, ya no sé más. Este negocio de trabajar de domingo a domingo me tiene completamente perdida en esa cuestión de fechas. Pero, en todo caso, aquí está:
Danzar, descubrir los movimientos del alma, entrar en el ritmo del universo: estas son cosas que parecemos no saber, mesmo siendo vitales para a nuestra sobrevivencia.... O será entonces que nos olvidamos de ellas a lo largo de nuestra vida porque pensamos que eran fantasías ingenuas de nuestra infancia y adolecencia en las cuales no valía la pena invertir?... Sin embargo, si conseguimos deshacernos de todas las costras y preconceptos que fuimos criando al crecer, seremos capaces de danzar, de reconocer los movimientos de nuestra alma y de expresarlos fielmente para que formen parte de la eterna y perfecta coreografía de la creación. Esta es una posibilidad que nace y muere con nosotros, mismo que nunca lleguemos a tomar conciencia de ella. Es como un bono, un premio anticipado al cual todos tenemos derecho. Es parte indivisible del hecho de ser humanos, está embutido en nuestra escencia y nada de lo que hagamos lo arrancará de nosotros. Pues si no, cómo explicar de dónde viene la sabiduría que a veces ostentamos y que tiene el poder de transformar el mundo? Hacemos cosas sin nunca haber visto o escuchado sobre ellas, creamos del aparente nada -de un sueño, de una visión, de una necesidad- escalamos peldaños y construímos puentes, abrimos caminos impenetrables con la certeza absoluta de que, al final, encontraremos algo que nos tornará mejores. Vivimos tomados por presentimientos, por idéas, por aquella sed de aprender, de descubrir, de crear, de ir adelante y siempre conseguimos superarnos, sobrevivir, continuar... Y cuál es el secreto? Darle salida a toda esa energía, escuchar las voces que susurran en nuestro interior. Escuchar y acatar, pues ellas realmente existen y tienen un objetivo en nuestra vida, son indispensables para nuestro crecimiento. Quién ya no tuvo "aquella sensación"? Quién no sintió -por lo menos una vez en la vida- aquel "llamado"? Y quién, ni que fuese durante algunos minutos, no creyó en él y consideró dejarlo todo para ir atrás de esa voz dulce y poderosa?... Y, sin embargo, quién persistió? Quién tuvo el valor de perseverar en el camino, de creér en la visión?... Hombres de poca fé, eso es lo que somos!... Por qué buscamos en el exterior lo que ya sabemos que poseémos dentro de nosotros? Qué es lo que sucede en nuestro interior que no tenga su reflejo y su respuesta en el universo que nos rodéa? Por qué nos negamos tan obstinadamente a aceptar y vivenciar esta ligación íntima -humana y divina- entre el hombre y la creación?... La certeza espiritual de nuestras opciones siempre tendrá su recompensa, por eso no debemos dejar que ni una duda nos paralice. No somos los primeros ni seremos los últimos a buscar, pues nuestras necesidades eran y continúan siendo las mismas, pero parece que, de vez en cuando, preferimos olvidarnos de ellas y de cómo satisfacerlas para poder continuar nuestra caminada sin tanto sufrimiento, sin tantos tropiezos y desvíos. No sé por qué tenemos estas rabietas, estas crisis de rebeldía contra Dios y las leyes universales -físicas y morales- le damos la espalda a todo lo que sabemos que es cierto y nos zambullimos en abismos de los cuales demoramos tiempos infinitos para resurgir, humillados y heridos, casi destrozados y, una vez más, ser acogidos por los brazos de nuestro Padre que, pacientemente, continúa de corazón abierto, dispuesto a darnos otra oportunidad de recomenzar.
Reaprender. Redescubrir. Retomar. Recrear... He aquí lo que vinimos a aprender y a enseñar en este planeta.
quarta-feira, 27 de outubro de 2010
La red
Y como siempre últimamente, estoy atrasada con la crónica de la semana, todo debido al Festival de Teatro Estudiantil que está aconteciendo en la ciudad, y del cual soy una de las juradas; pero, también como siempre, aprovecho cualquier tiempito que me sobra -como ahora en la mañana- para cumplir con mis deberes literarios y así no dejarlos esperando. Por suerte, el festival acaba este fin de semana, entonces voy a tener un poco más de tiempo de vuelta, mismo con todo el trabajo de los espectáculos de final de año que todavía me aguarda...
Ayer, mientras sufría en silencio sentada en la primera fila del teatro viendo un espectáculo representado por cincuenta niñitos de siete a doce años (encantadores y espontáneos, como todos los niños de esa edad, pero... Dios me libre!) sobre los cuales tendría que dar alguna opinión más tarde, lo que estaba dejándome aterrorizada, pues no sé casi nada sobre el esquema de teatro infantil, entonces temía juzgarlas demasiado severamente, vino a sentarse a mi lado una muchacha que ya fué mi alumna, mas tuvo que salir del curso por problemas familiares, y de repente, así de la nada, después de tocarme levemente con el codo para llamarme la atención, empezó a hablar sobre teatro, sobre lo que sentía, sobre lo que soñaba, sobre lo que significaba para ella, sobre cómo pretendía seguir la carrera de actriz... En el primer momento, me quedé medio desconcertada y hasta incomodada, porque se suponía que tenía que prestar atención a lo que estaba sucediendo en el escenario, sin embargo, a los pocos, el entusiasmo, la pasión de sus ademanes y la emoción en la voz y los ojos de la muchacha fué conquistándome, así, medio sin querer, y como ya había tomado una decisión con respecto a la pieza y a los pequeños actores, decidí dejar de lado mi hoja de notas y la lapicera y prestar atención a lo que ella decía... Y de repente, era como si estuviera escuchándome a mí misma hacía algunos años, cuando decidí seguir mi vocación de artista. Era el mismo tono, las mismas palabras, el mismo brillo en la mirada; aquel corazón acelerado palpitando en el pecho, iluminado por el descubrimiento de su propio destino; era su sonrisa idéntica a la mía, sus esperanzas, su felicidad. Era como estarme viendo en un espejo y, de súbito, en medio del cansancio, del ruido, de las luces y la correría en el escenario, del calor y la incerteza sobre lo que debería decir para no herir los sentimientos de nadie, me dí cuenta, una vez más, de cuánto me gusta hacer lo que hago, de cuán feliz y realizada me siento hoy por haber escuchado la voz de mi alma y seguido esta vocación. Percibí que no tengo arrepentimientos o frustraciones en el corazón, que a pesar de ser tan difícil a veces, no cambiaría mi opción por nada de este mundo, y con los ojos súbitamente llenos de lágrimas (menos mal que estaba obscuro!) deseé que aquella muchacha perseverase en la suya, que alimentase su sueño para hacerlo crecer y así, un día, se volviera realidad, que no le diera la espalda a su vocación, que parecía tan clara en aquel momento, pues con certeza no iba a arrepentirse... Son tan pocos los que recibem (o se dan cuenta de que reciben) la gracia de saber quiénes son y lo que deséan hacer en esta vida! Y esta chica era uno de ellos!... Cuando terminó su inflamado discurso, le dí un abrazo apretado y murmuré en su oido, mientras Pulgarcito hacía sus travesuras en el escenario: "No dejes que ese deslumbramiento se apague, no calles esa voz. Lánzate al abismo, porque te aseguro que vá a valer la pena, no importa cuán asustador pueda parecer a veces. Lánzate!"
Ella me agradeció y, dando un profundo suspiro, como aliviada por haber encontrado a alguien que la entendía y la apoyaba, se recostó en la poltrona y se quedó contemplando el escenario iluminado y agitado con ojos de encanto y felicidad sobrenaturales. Y yo, de soslayo, la contemplaba y le agradecía a Alguien por haberla colocado en mi camino en aquella tarde, pues así como a veces los jóvenes necesitan apoyo y comprensión para perseguir y realizar sus sueños, nosotros, los más viejos, necesitamos vernos reflejados en ellos para no olvidar nuestros propios sueños y evaluar si fuimos capaces de realizarlos o no.
Bueno, y después de este episodio -que bien podría valer como la crónica de hoy- aquí vá la de la semana pasada. Prometo que este fin de semana me pongo al día!...
Está haciendo un calor inusitado este comienzo de primavera, un clima pegajoso y mojado que nos deja desconcertados y muy irritados (especialmente aquellos que son alérgicos) Sandalias, camisetas, bermudas, puertas y ventanas abiertas de par em par para refrescar el interior de las casas, sillas en el porche, en la terraza, en la vereda, vecinos azorochados abanicandose con revistas y pañuelos... Todo esto está totalmente fuera de época y hace que nos sintamos perdidos y un poco preocupados. El calor está expulsando a las personas para afuera: televisores en la terraza, piscinas de plástico en los patios, chiquillos descalzos y de traje de baño lambiendo helado en los portones, profusión de botellas de cerveza y refrigerante saliendo en bolsas de los bares y panaderías, hamacas perezozas extendidas debajo de los árboles todavía sin follaje... El día parece estirarse en un desperezar sin fin, sin ganas de nada. Hay otro espíritu, otra actitud, algo como estar disfrutando unas vacaciones fuera de época. Los vecinos están más comunicativos, más sonrientes, más relajados; los niños invaden la calle con sus gritos y juegos; los bares ponen mesitas de metal por la vereda; las sombrillas coloreadas pasean por las avenidas como un jardín en movimiento. La música alegre de los automóviles estacionados se extiende por el aire, mezclando los estilos y las tribus, que juegan de seducir...
Paso por todos estos escenarios lentamente, cargando mi mochila y mi bolsa, frente mojada y blusa pegada en la espalda, y no puedo dejar de sonreir delante de la vida que, con frío o con calor, transcurre inalterable, mostrando sus personajes y acontecimientos, cada uno en su lugar, ejecutando su rutina, ajeno al destino, al tiempo, a la muerte, cumpliendo su papele en este instante, creciendo y aprendiendo... Mientras paso, como una mera espectadora y al mismo tiempo profundamente insertada en lo que sucede, siento mi peso, percibo mi movimiento, analiso mis pensamientos, tomo conciencia de mi cuerpo en medio de todo esto como la pieza de un quebracabezas, única e insubstituible, con todas sus peculiaridades, su energía, sus objetivos, su sabiduría, su sed de continuar aprendiendo y compartiendo; y me doy cuenta de que cada uno de los personajes que invaden la calle a lo largo de mi caminada es exactamente igual a mí, que todos formamos una especie de red íntimamente ligada, que todos dependemos de todos y que tenemos el mismo destino y anhelamos la misma cosa: ser amados. Y que es este deséo innato lo que nos lleva a vivir y demostrar toda la grandeza de que somos capaces cuando es necesario.
Ayer, mientras sufría en silencio sentada en la primera fila del teatro viendo un espectáculo representado por cincuenta niñitos de siete a doce años (encantadores y espontáneos, como todos los niños de esa edad, pero... Dios me libre!) sobre los cuales tendría que dar alguna opinión más tarde, lo que estaba dejándome aterrorizada, pues no sé casi nada sobre el esquema de teatro infantil, entonces temía juzgarlas demasiado severamente, vino a sentarse a mi lado una muchacha que ya fué mi alumna, mas tuvo que salir del curso por problemas familiares, y de repente, así de la nada, después de tocarme levemente con el codo para llamarme la atención, empezó a hablar sobre teatro, sobre lo que sentía, sobre lo que soñaba, sobre lo que significaba para ella, sobre cómo pretendía seguir la carrera de actriz... En el primer momento, me quedé medio desconcertada y hasta incomodada, porque se suponía que tenía que prestar atención a lo que estaba sucediendo en el escenario, sin embargo, a los pocos, el entusiasmo, la pasión de sus ademanes y la emoción en la voz y los ojos de la muchacha fué conquistándome, así, medio sin querer, y como ya había tomado una decisión con respecto a la pieza y a los pequeños actores, decidí dejar de lado mi hoja de notas y la lapicera y prestar atención a lo que ella decía... Y de repente, era como si estuviera escuchándome a mí misma hacía algunos años, cuando decidí seguir mi vocación de artista. Era el mismo tono, las mismas palabras, el mismo brillo en la mirada; aquel corazón acelerado palpitando en el pecho, iluminado por el descubrimiento de su propio destino; era su sonrisa idéntica a la mía, sus esperanzas, su felicidad. Era como estarme viendo en un espejo y, de súbito, en medio del cansancio, del ruido, de las luces y la correría en el escenario, del calor y la incerteza sobre lo que debería decir para no herir los sentimientos de nadie, me dí cuenta, una vez más, de cuánto me gusta hacer lo que hago, de cuán feliz y realizada me siento hoy por haber escuchado la voz de mi alma y seguido esta vocación. Percibí que no tengo arrepentimientos o frustraciones en el corazón, que a pesar de ser tan difícil a veces, no cambiaría mi opción por nada de este mundo, y con los ojos súbitamente llenos de lágrimas (menos mal que estaba obscuro!) deseé que aquella muchacha perseverase en la suya, que alimentase su sueño para hacerlo crecer y así, un día, se volviera realidad, que no le diera la espalda a su vocación, que parecía tan clara en aquel momento, pues con certeza no iba a arrepentirse... Son tan pocos los que recibem (o se dan cuenta de que reciben) la gracia de saber quiénes son y lo que deséan hacer en esta vida! Y esta chica era uno de ellos!... Cuando terminó su inflamado discurso, le dí un abrazo apretado y murmuré en su oido, mientras Pulgarcito hacía sus travesuras en el escenario: "No dejes que ese deslumbramiento se apague, no calles esa voz. Lánzate al abismo, porque te aseguro que vá a valer la pena, no importa cuán asustador pueda parecer a veces. Lánzate!"
Ella me agradeció y, dando un profundo suspiro, como aliviada por haber encontrado a alguien que la entendía y la apoyaba, se recostó en la poltrona y se quedó contemplando el escenario iluminado y agitado con ojos de encanto y felicidad sobrenaturales. Y yo, de soslayo, la contemplaba y le agradecía a Alguien por haberla colocado en mi camino en aquella tarde, pues así como a veces los jóvenes necesitan apoyo y comprensión para perseguir y realizar sus sueños, nosotros, los más viejos, necesitamos vernos reflejados en ellos para no olvidar nuestros propios sueños y evaluar si fuimos capaces de realizarlos o no.
Bueno, y después de este episodio -que bien podría valer como la crónica de hoy- aquí vá la de la semana pasada. Prometo que este fin de semana me pongo al día!...
Está haciendo un calor inusitado este comienzo de primavera, un clima pegajoso y mojado que nos deja desconcertados y muy irritados (especialmente aquellos que son alérgicos) Sandalias, camisetas, bermudas, puertas y ventanas abiertas de par em par para refrescar el interior de las casas, sillas en el porche, en la terraza, en la vereda, vecinos azorochados abanicandose con revistas y pañuelos... Todo esto está totalmente fuera de época y hace que nos sintamos perdidos y un poco preocupados. El calor está expulsando a las personas para afuera: televisores en la terraza, piscinas de plástico en los patios, chiquillos descalzos y de traje de baño lambiendo helado en los portones, profusión de botellas de cerveza y refrigerante saliendo en bolsas de los bares y panaderías, hamacas perezozas extendidas debajo de los árboles todavía sin follaje... El día parece estirarse en un desperezar sin fin, sin ganas de nada. Hay otro espíritu, otra actitud, algo como estar disfrutando unas vacaciones fuera de época. Los vecinos están más comunicativos, más sonrientes, más relajados; los niños invaden la calle con sus gritos y juegos; los bares ponen mesitas de metal por la vereda; las sombrillas coloreadas pasean por las avenidas como un jardín en movimiento. La música alegre de los automóviles estacionados se extiende por el aire, mezclando los estilos y las tribus, que juegan de seducir...
Paso por todos estos escenarios lentamente, cargando mi mochila y mi bolsa, frente mojada y blusa pegada en la espalda, y no puedo dejar de sonreir delante de la vida que, con frío o con calor, transcurre inalterable, mostrando sus personajes y acontecimientos, cada uno en su lugar, ejecutando su rutina, ajeno al destino, al tiempo, a la muerte, cumpliendo su papele en este instante, creciendo y aprendiendo... Mientras paso, como una mera espectadora y al mismo tiempo profundamente insertada en lo que sucede, siento mi peso, percibo mi movimiento, analiso mis pensamientos, tomo conciencia de mi cuerpo en medio de todo esto como la pieza de un quebracabezas, única e insubstituible, con todas sus peculiaridades, su energía, sus objetivos, su sabiduría, su sed de continuar aprendiendo y compartiendo; y me doy cuenta de que cada uno de los personajes que invaden la calle a lo largo de mi caminada es exactamente igual a mí, que todos formamos una especie de red íntimamente ligada, que todos dependemos de todos y que tenemos el mismo destino y anhelamos la misma cosa: ser amados. Y que es este deséo innato lo que nos lleva a vivir y demostrar toda la grandeza de que somos capaces cuando es necesario.
terça-feira, 12 de outubro de 2010
La puerta del claustro
Y como lo prometí, aquí está la segunda crónica. El día continúa espléndido -mismo si un poco frío por causa del viento- ya dormí mi siesta, no comí ninguna porquería en el almuerzo (zapallitos italianos rellenos con carne molida y un platazo de ensalada de hojas) y las perras están estiradas encima de mi cama durmiendo su siesta, entonces... Vamos a aprovechar!
Demoró, fué sufrido; habia días en que pensaba que no existía una salida, un final para la obscuridad y, al mismo tiempo, percibía aquel aliento, aquella chispa casi invisible susurrando, apuntando, colocando las pistas en mi camino. Algunas conseguía ver, pero la mayoría se me escapaba, parecía perfectamente camuflada entre las sombras, volviendose invisible para mí... Cuánta ignorancia, cuántas mentiras, cuantas vueltas y revueltas asolaron mi existencia durante tantos años!... Y yo siempre con esa sensación, esa ansia, esa vaga nostalgia arañandome el pecho! Sabía lo que quería? Sabía de dónde venía todo aquello? Tenía alguna idéa del por qué?... Créo que, en el fondo, mismo sin darnos cuenta o admitirlo, siempre sabemos, sin embargo, la mayoría de las veces nos sentimos desconcertados con estas certezas porque ni siempre son lo que nosotros o los demás esperábamos o planeábamos y, mismo presintiendo que son verdaderas, les damos la espalda y preferimos recorrer un camino más fácil, más "normal", más dentro de los patrones. La verdad es que nos conocemos perfectamemnte, pero ni siempre tenemos conciencia de esto y acabamos actuando de formas que terminan por alejarnos completamente de lo que realmente somos y de nuestro objetivo en esta vida. Siempre estamos pensando que no somos dignos o capaces de realizar nuestros verdaderos deséos, recelosos de ser desaprobados, juzgados y rechazados por la sociedad, aislados, castigados, y así, acabamos por rendirnos a las expectativas ajenas y frustramos nuestra propia realización... Y no existe arrepentimiento suficiente en el mundo que compense el vacío que nos acompañará por el resto de nuestros días.
Yo pasé casi cuarenta años en una búsqueda incansable atrás de mis verdades personales, de la comprensión, aceptación y realización de mis ambiciones más caras y verdaderas, artísticas, personales, morales y espirituales, y el punto culminante de esta búsqueda aconteció la noche en que vi a Kazuo Ohno en el escenário. Aquello fué una de las revelaciones más importantes de mi vida -junto con mi encuentro con Marilene de Oliveira, mi sicóloga- Fué una verdadera iluminación, un instante de contacto pleno y conciente con mi destino, con mi divinidad, con mi escencia. Aquel fué el momento de la opción definitiva, de la recompensa después de tanto esfuerzo y fidelidad, después de tantos encuentros y desencuentros, de dudas, batallas, muchos fracasos y tan pocas victorias... No pude dar la espalda y continuar con mi vida de antes. El mensaje era demasiado claro y directo como para dejarlo pasar: mi búsqueda había terminado... Me encontraba nuevamente ante la puerta del claustro, tomando aquella actitud radical, absurda a los ojos del mundo, preparada para atravesar el umbral, cerrarla definitivamente y entrar en un monasterio sin muros y obedecer las reglas de la Orden de la Humanidad... Qué pánico! Qué felicidad!.. Sin embargo -y como ya lo sospechaba- optar no me trajo la paz, la alegría ni sabiduría instantáneamente. Al contrario, pues optar es solamente el primer paso de muchos en un camino lleno de emboscadas, de viejos y perjudiciales hábitos, de inseguridades y desafíos. Pero hay que caminar, hay que enfrentar, hay que creér, hay que sembrar y cultivar la fuerza que nos hace perseverar y alcanzar nuestro objetivo. Y cuando se está allí, mismo que todavía falten todos los otros desafíos para encarar, veremos que ciertamente habrá valido la pena.
Demoró, fué sufrido; habia días en que pensaba que no existía una salida, un final para la obscuridad y, al mismo tiempo, percibía aquel aliento, aquella chispa casi invisible susurrando, apuntando, colocando las pistas en mi camino. Algunas conseguía ver, pero la mayoría se me escapaba, parecía perfectamente camuflada entre las sombras, volviendose invisible para mí... Cuánta ignorancia, cuántas mentiras, cuantas vueltas y revueltas asolaron mi existencia durante tantos años!... Y yo siempre con esa sensación, esa ansia, esa vaga nostalgia arañandome el pecho! Sabía lo que quería? Sabía de dónde venía todo aquello? Tenía alguna idéa del por qué?... Créo que, en el fondo, mismo sin darnos cuenta o admitirlo, siempre sabemos, sin embargo, la mayoría de las veces nos sentimos desconcertados con estas certezas porque ni siempre son lo que nosotros o los demás esperábamos o planeábamos y, mismo presintiendo que son verdaderas, les damos la espalda y preferimos recorrer un camino más fácil, más "normal", más dentro de los patrones. La verdad es que nos conocemos perfectamemnte, pero ni siempre tenemos conciencia de esto y acabamos actuando de formas que terminan por alejarnos completamente de lo que realmente somos y de nuestro objetivo en esta vida. Siempre estamos pensando que no somos dignos o capaces de realizar nuestros verdaderos deséos, recelosos de ser desaprobados, juzgados y rechazados por la sociedad, aislados, castigados, y así, acabamos por rendirnos a las expectativas ajenas y frustramos nuestra propia realización... Y no existe arrepentimiento suficiente en el mundo que compense el vacío que nos acompañará por el resto de nuestros días.
Yo pasé casi cuarenta años en una búsqueda incansable atrás de mis verdades personales, de la comprensión, aceptación y realización de mis ambiciones más caras y verdaderas, artísticas, personales, morales y espirituales, y el punto culminante de esta búsqueda aconteció la noche en que vi a Kazuo Ohno en el escenário. Aquello fué una de las revelaciones más importantes de mi vida -junto con mi encuentro con Marilene de Oliveira, mi sicóloga- Fué una verdadera iluminación, un instante de contacto pleno y conciente con mi destino, con mi divinidad, con mi escencia. Aquel fué el momento de la opción definitiva, de la recompensa después de tanto esfuerzo y fidelidad, después de tantos encuentros y desencuentros, de dudas, batallas, muchos fracasos y tan pocas victorias... No pude dar la espalda y continuar con mi vida de antes. El mensaje era demasiado claro y directo como para dejarlo pasar: mi búsqueda había terminado... Me encontraba nuevamente ante la puerta del claustro, tomando aquella actitud radical, absurda a los ojos del mundo, preparada para atravesar el umbral, cerrarla definitivamente y entrar en un monasterio sin muros y obedecer las reglas de la Orden de la Humanidad... Qué pánico! Qué felicidad!.. Sin embargo -y como ya lo sospechaba- optar no me trajo la paz, la alegría ni sabiduría instantáneamente. Al contrario, pues optar es solamente el primer paso de muchos en un camino lleno de emboscadas, de viejos y perjudiciales hábitos, de inseguridades y desafíos. Pero hay que caminar, hay que enfrentar, hay que creér, hay que sembrar y cultivar la fuerza que nos hace perseverar y alcanzar nuestro objetivo. Y cuando se está allí, mismo que todavía falten todos los otros desafíos para encarar, veremos que ciertamente habrá valido la pena.
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Soledad
Bueno, con dos días enteritos de descanso es imposible que no consiga poner mis escritos al día!... Después de dos presentaciones del musical y varios ensayos y trabajos de montaje en una única semana, está explicado por qué los dejé sin crónicas, pero pretendo redimirme en estos dos días, créanme, entonces voy a postear no solamente la crónica que está faltando, sino también la de esta semana, porque de nuevo voy a tener una presentación del musical el sábado, ensayo general el viernes y ensayo de nuestra pieza de fin de año el domingo... Como pueden ver, no voy a estar con mucho coraje para sentarme aquí y escribir algo interesante, entonces, voy a aprovechar esta radiante mañana de sol para escribir. Ayer -otro día espectacular, con viento y sol, como me encanta- conseguí, finalmente, postear la tercera parte del cuento "Silvestre", entonces van a tener otra cosita para entretenerse en este feriado. Si me alcanza el tiempo -porque mi hija viene hoy en la tarde- postéo la parte IV, pero si no, queda para la semana que viene, en algún improbable momento de descanso...
Entonces, aquí vá la crónica de la semana pasada y, en seguida, la de ésta. Espero que las disfruten!
Me pregunto cómo será viajar siempre solo, sentarse en la mesa de un restaurante sin compañía, acostarse en una cama vacía en un cuarto de hotel, ver televisión sin tener a alguien para hacer comentarios, andar por las calles, salir y entrar de estaciones, aeropuertos, estaciones de tren sin nadie para conversar o compartir las experiencias del viaje. Créo que yo hice esto un par de vecess en mi vida, y tengo que decir que no fué tan deprimente o asustador, tal vez porque tengo este espírito observador y contemplativo que hace que cualquier soledad no séa ningún drama, sino una oportunidad de aprender. Recuerdo que había una cierta e inesperada sensación de libertad, de independencia, de levedad y falta de compromisso (mismo que tuviera encuentros, ensayos o presentaciones agendados u horários de buses que no podía perder) que me dejaban bien relajada. Me sentía casi como un niño en un parque de diversiones; todo era novedad, lleno de sorpresas y deslumbramiento... Había un qué de ansiedad, de recelo delante de lo desconocido, es verdad, pero nada que empañase aquel genuino contentamiento que llenaba mi pecho mientras me movía de aquí para allá por mi propia cuenta.
Hubo un tiempo -cuando aún tenía la Gorrión Cia. de Butoh- en que viajaba siempre con la Solange, mi única (y mejor) alumna y performer del grupo, y créo que acabé acostumbrandome con esta sensación de seguridad y tranquilidad que la presencia de otra persona nos provoca, pero esto también podía deberse a las últimas secuelas de aquel período en que desarrollé el síndrome de pánico (mucho después de haber hecho viajes sola) lo que me dejó muy frági y ansiosa con respecto a ir a lugares distantes sin compañía. Sinceramente, no sé si ahora aceptaría hacer un work-shop o montar un espectáculo en otra ciudad o estado -como ya lo hice- si alguien no me acompañara para darme este "soporte" amigo. Recuerdo que la mitad de lo que recibía por las oficinas iba para la Solange -cosa que muchos encontraban absurdo, ya que era yo quien desenvolvía el trabajo- pero no sólo por su compañía o su ayuda en algunos de los ejercicios, mas porque era ella la que conversaba con los alumnos que, a veces, inexplicablemente intimidados por mi imagen de "maestra", tenían recelo de acercarse para contar sus experiencias o hacer preguntas, entonces, su contribución en este punto era extremadamente valiosa para mí... Pero también su presencia fuerte y meridiana me ofrecía un apoyo y una seguridad muy agradables, ya que ella poseía una extremada practicidad y claridad de pensamiento, fuera el extraordinario carisma con los alumnos, lo que parecía quitarme un peso de los hombros.
No tengo miedo de la soledad en sí -hasta me gusta para meditar y escribir- sino del desamparo que ella podría traer en algún momento. La presencia de la Solange -o de cualquier otra persona en la cual yo confíe- me confortaba de una manera casi física, pues sabía que podía contar con ella en caso de que cualquier cosa sucediera. Créo que pasé por muchos apuros (inclusive imamginarios!) estando sola y no estoy más dispuesta a correr el riesgo de que esta situación se repita, mismo curada del síndrome de pánico y con personalidade bastante como para arreglármelas sola. Esto, ciertamente, no es más que uno de los tristes recuerdos que sobraron de mi época de pánico, porque ahora sé positivamente que poséo voz y poder de decisión, que el mundo a mi alrededor no conspira contra mí ni está lleno de trampas y amenazas de las cuales no conseguiré defenderme... Pero de cualquier forma, si puedo evitarlo... "Y si?", como dice la propaganda.
Sin embargo, pensando más profundamente en esta cuestión, me doy cuenta de que existe una diferencia enorme entre la soledad espiritual, el desapego voluntario, aquella intimidad solamente nuestra, imprecindible para el crecimiento, la comprensión y la comunicación con Dios y la soledad física, la falta de amparo material y sicológico en momentos importantes. Es de esta soledad que tengo recelo, pues puede terminar resultando muy perjudicial y hasta traumática. A pesar de ello, estoy conciente de que todas las personas están interligadas de alguna forma y son capaces de auxiliar unas a las otras en momentos de crisis, hasta por una cuestión instintiva; sé que sus acciones forman una red de eventos y consecuencias físicas e inmediatas y a largo plazo que interactúa todo el tiempo en cada acontecimiento. Por eso, en realidad, nunca estamos tan desamparados así. Médicos, choferes, profesores, mecánicos, carpinteros, empresarios, artistas, todos tenemos una función física en la vida de los otros, nuestra presencia material es fundamental en la dinámica de los procesos del funcionamiento de la existencia colectiva. Tal vez seamos un solo espíritu y tengamos el mismo origen, pero es nuestra presencia física lo que nos diferencia y nos dá el papel que iremos a representar en la historia.. Sin embargo, a despecho de esta peculiaridad de cada uno, todos dependemos de todos, en mayor o menor grado, no podemos olvidarnos de esta realidad. Es con esto que debemos contar en las épocas de probación, ya que si uno de nosotros sobrevive y escala otro peldaño, todos nosotros sobrevivemos y escalamos este peldaño junto con él.
Entonces, aquí vá la crónica de la semana pasada y, en seguida, la de ésta. Espero que las disfruten!
Me pregunto cómo será viajar siempre solo, sentarse en la mesa de un restaurante sin compañía, acostarse en una cama vacía en un cuarto de hotel, ver televisión sin tener a alguien para hacer comentarios, andar por las calles, salir y entrar de estaciones, aeropuertos, estaciones de tren sin nadie para conversar o compartir las experiencias del viaje. Créo que yo hice esto un par de vecess en mi vida, y tengo que decir que no fué tan deprimente o asustador, tal vez porque tengo este espírito observador y contemplativo que hace que cualquier soledad no séa ningún drama, sino una oportunidad de aprender. Recuerdo que había una cierta e inesperada sensación de libertad, de independencia, de levedad y falta de compromisso (mismo que tuviera encuentros, ensayos o presentaciones agendados u horários de buses que no podía perder) que me dejaban bien relajada. Me sentía casi como un niño en un parque de diversiones; todo era novedad, lleno de sorpresas y deslumbramiento... Había un qué de ansiedad, de recelo delante de lo desconocido, es verdad, pero nada que empañase aquel genuino contentamiento que llenaba mi pecho mientras me movía de aquí para allá por mi propia cuenta.
Hubo un tiempo -cuando aún tenía la Gorrión Cia. de Butoh- en que viajaba siempre con la Solange, mi única (y mejor) alumna y performer del grupo, y créo que acabé acostumbrandome con esta sensación de seguridad y tranquilidad que la presencia de otra persona nos provoca, pero esto también podía deberse a las últimas secuelas de aquel período en que desarrollé el síndrome de pánico (mucho después de haber hecho viajes sola) lo que me dejó muy frági y ansiosa con respecto a ir a lugares distantes sin compañía. Sinceramente, no sé si ahora aceptaría hacer un work-shop o montar un espectáculo en otra ciudad o estado -como ya lo hice- si alguien no me acompañara para darme este "soporte" amigo. Recuerdo que la mitad de lo que recibía por las oficinas iba para la Solange -cosa que muchos encontraban absurdo, ya que era yo quien desenvolvía el trabajo- pero no sólo por su compañía o su ayuda en algunos de los ejercicios, mas porque era ella la que conversaba con los alumnos que, a veces, inexplicablemente intimidados por mi imagen de "maestra", tenían recelo de acercarse para contar sus experiencias o hacer preguntas, entonces, su contribución en este punto era extremadamente valiosa para mí... Pero también su presencia fuerte y meridiana me ofrecía un apoyo y una seguridad muy agradables, ya que ella poseía una extremada practicidad y claridad de pensamiento, fuera el extraordinario carisma con los alumnos, lo que parecía quitarme un peso de los hombros.
No tengo miedo de la soledad en sí -hasta me gusta para meditar y escribir- sino del desamparo que ella podría traer en algún momento. La presencia de la Solange -o de cualquier otra persona en la cual yo confíe- me confortaba de una manera casi física, pues sabía que podía contar con ella en caso de que cualquier cosa sucediera. Créo que pasé por muchos apuros (inclusive imamginarios!) estando sola y no estoy más dispuesta a correr el riesgo de que esta situación se repita, mismo curada del síndrome de pánico y con personalidade bastante como para arreglármelas sola. Esto, ciertamente, no es más que uno de los tristes recuerdos que sobraron de mi época de pánico, porque ahora sé positivamente que poséo voz y poder de decisión, que el mundo a mi alrededor no conspira contra mí ni está lleno de trampas y amenazas de las cuales no conseguiré defenderme... Pero de cualquier forma, si puedo evitarlo... "Y si?", como dice la propaganda.
Sin embargo, pensando más profundamente en esta cuestión, me doy cuenta de que existe una diferencia enorme entre la soledad espiritual, el desapego voluntario, aquella intimidad solamente nuestra, imprecindible para el crecimiento, la comprensión y la comunicación con Dios y la soledad física, la falta de amparo material y sicológico en momentos importantes. Es de esta soledad que tengo recelo, pues puede terminar resultando muy perjudicial y hasta traumática. A pesar de ello, estoy conciente de que todas las personas están interligadas de alguna forma y son capaces de auxiliar unas a las otras en momentos de crisis, hasta por una cuestión instintiva; sé que sus acciones forman una red de eventos y consecuencias físicas e inmediatas y a largo plazo que interactúa todo el tiempo en cada acontecimiento. Por eso, en realidad, nunca estamos tan desamparados así. Médicos, choferes, profesores, mecánicos, carpinteros, empresarios, artistas, todos tenemos una función física en la vida de los otros, nuestra presencia material es fundamental en la dinámica de los procesos del funcionamiento de la existencia colectiva. Tal vez seamos un solo espíritu y tengamos el mismo origen, pero es nuestra presencia física lo que nos diferencia y nos dá el papel que iremos a representar en la historia.. Sin embargo, a despecho de esta peculiaridad de cada uno, todos dependemos de todos, en mayor o menor grado, no podemos olvidarnos de esta realidad. Es con esto que debemos contar en las épocas de probación, ya que si uno de nosotros sobrevive y escala otro peldaño, todos nosotros sobrevivemos y escalamos este peldaño junto con él.
sábado, 25 de setembro de 2010
Nuestro destino
Bueno, esta semana puedo anunciar con challa y serpentina, banda y fuegos artificiales que, finalmente, posté la segunda parte del cuento "Silvestre", entonces ya pueden visitar el blog y saber cómo sigue la historia de este monje y su encuentro con Francisco. Como ya hace bastante tiempo que publiqué la primera parte, les aconsejaría que la releyeran para que no se pierdan... Las cosas están más calmadas ahora -menos mal, porque les juro que no hay ni una parte del cuerpo que no me duela- entonces dispongo de un poco de tiempo para dedicarme a las otras cosas que me gustan, como escribir, tenderme en la hamaca para meditar, ver televisión y jugar con mi dos perritas loquitas. Todavía tengo mucho trabajo, pero como todo el stress del estreno del musical ya pasó, parece que las cosas caminan más sosegadamente. Sé que voy a tener algunas dificultades para conciliar mis horarios, pero créo que voy a conseguir continuar posteando los textos en los dos blogs porque, como ya dije, si no le doy continuación al trabajo, ustedes van a terminar cansandose y no van a visitarlos más, cosa que no tengo la menor intención de que suceda. Entonces, aquí vá la crónica de esta semana, y no se olviden de visitar el otro blog para que sepan cómo sigue la historia. Hasta estoy pensando que voy a poder postear otra parte hoy en la tarde!...
Es el espíritu lo que nos sostiene? Es alguna fuerza divina lo que mantiene nuestro corazón palpitando -ya que no está ligado a ningún enchufe- y nuestro cuerpo funcionando? Es un soplo mágico lo que nos enseña a percibir, a escuchar, a hablar, lo que pone nuestro cerebro en acción y nos ayuda a madurar y a escoger nuestros caminos? Qué factores influyen en nuestras opciones profesionales, sentimentales, morales? De dónde vienen nuestras intenciones, nuestras decisiones, nuestros ideales, nuestra fé y la garra para luchar por ellos? Quién nos dice lo que es cierto y lo que es errado, lo que hiere y lo que cura, lo que aniquila y lo que revive?... Es tan sólo una cuestión de educación, es consecuencia del ejemplo de la familia, es una submisión a patrones socialmente aceptables?...
No suelo parar mucho tiempo para cuestionarme sobre estas cosas y tratar de encontrar alguna respuesta, pero a veces ellas permanecen rondando mi mente como polillas atraídas por la luz del poste, y no puedo evitar sentirme desconcertada y maravillada delante de ellas, de su alcance y profundidad. Pues, de dónde viene lo que somos? Cómo escogemos volvernos quienes somos? Y será que siempre conseguimos esta hazaña? Será que todos llegamos a ser quien deseábamos? Será que no estamos más que viviendo la continuación de una historia sin fin a través de reencarnaciones en busca de la perfección, del perdón, de la transformación e del equilíbrio?... Cuando me miro al espejo, me oigo hablar, o percibo mi cuerpo moviendose, las manos gesticulando, el tronco inclinandose, tengo la nítida sensación de que, en realidad, hay dos personas actuando al mismo tiempo: aquella que observa y aquella que se mueve. Ambas son una sola, sin embargo, se dividen para que yo pueda tener una visión más amplia y profunda de mí misma e pueda comprender lo que me motiva y las consecuencias de mis acciones. Es fascinante y un poco asustador a veces y, usualmente, me lleva a las próximas interrogaciones: Será que todos pueden tener esta experiencia? O será que es una característica únicamente mía y así, cada uno tendría también la suya?... Pero por que poseeríamos esta peculiaridad? Forma parte de lo que es necesario para que nos volvamos lo que escogimos ser? Qué o quién está guiando nuestros pasos? Qué fuerza misteriosa dirige nuestras opciones, abre nuestras puertas y construye nuestros puentes y navíos? Es el destino? Es NUESTRO destino, aquel que escogimos antes de nacer?... Entonces es así que la fidelidad divina funciona? Es de esta forma que ella trata de mantenernos leales a nuestros propósitos primeros, esos todavía sin mancha ni desvíos, sim errores ni dudas? Es esta la manera más perfecta de respeto, poder y al mismo tiempo submisión de Dios con sus criaturas? Las cría, las libera, les permite escoger y, después, hace todo lo posible para guiarlas hasta la realización de esta opción, de esta vocación que ellas mismas asumieron? Sostiene cuerpo, mente, espíritu, fé, valor, persistencia. Dá la voz, los medios, los caminos, los encuentros. Desvenda secretos, procesos, leyes; ilumina, acoge, consuela, empuja, desbrava para nosotros la selva de la existencia y os protege de sus trampas a traves de todas sus manifestaciones... Somos, por esto, en verdad, unos con El en todo instante y, tal vez, séa esta la respuesta para todas las preguntas que revolotéan a mi alrededor. Estamos vivos y actuamos simplemente porque nuestro Padre está vivo y actuando en nosotros.
Es el espíritu lo que nos sostiene? Es alguna fuerza divina lo que mantiene nuestro corazón palpitando -ya que no está ligado a ningún enchufe- y nuestro cuerpo funcionando? Es un soplo mágico lo que nos enseña a percibir, a escuchar, a hablar, lo que pone nuestro cerebro en acción y nos ayuda a madurar y a escoger nuestros caminos? Qué factores influyen en nuestras opciones profesionales, sentimentales, morales? De dónde vienen nuestras intenciones, nuestras decisiones, nuestros ideales, nuestra fé y la garra para luchar por ellos? Quién nos dice lo que es cierto y lo que es errado, lo que hiere y lo que cura, lo que aniquila y lo que revive?... Es tan sólo una cuestión de educación, es consecuencia del ejemplo de la familia, es una submisión a patrones socialmente aceptables?...
No suelo parar mucho tiempo para cuestionarme sobre estas cosas y tratar de encontrar alguna respuesta, pero a veces ellas permanecen rondando mi mente como polillas atraídas por la luz del poste, y no puedo evitar sentirme desconcertada y maravillada delante de ellas, de su alcance y profundidad. Pues, de dónde viene lo que somos? Cómo escogemos volvernos quienes somos? Y será que siempre conseguimos esta hazaña? Será que todos llegamos a ser quien deseábamos? Será que no estamos más que viviendo la continuación de una historia sin fin a través de reencarnaciones en busca de la perfección, del perdón, de la transformación e del equilíbrio?... Cuando me miro al espejo, me oigo hablar, o percibo mi cuerpo moviendose, las manos gesticulando, el tronco inclinandose, tengo la nítida sensación de que, en realidad, hay dos personas actuando al mismo tiempo: aquella que observa y aquella que se mueve. Ambas son una sola, sin embargo, se dividen para que yo pueda tener una visión más amplia y profunda de mí misma e pueda comprender lo que me motiva y las consecuencias de mis acciones. Es fascinante y un poco asustador a veces y, usualmente, me lleva a las próximas interrogaciones: Será que todos pueden tener esta experiencia? O será que es una característica únicamente mía y así, cada uno tendría también la suya?... Pero por que poseeríamos esta peculiaridad? Forma parte de lo que es necesario para que nos volvamos lo que escogimos ser? Qué o quién está guiando nuestros pasos? Qué fuerza misteriosa dirige nuestras opciones, abre nuestras puertas y construye nuestros puentes y navíos? Es el destino? Es NUESTRO destino, aquel que escogimos antes de nacer?... Entonces es así que la fidelidad divina funciona? Es de esta forma que ella trata de mantenernos leales a nuestros propósitos primeros, esos todavía sin mancha ni desvíos, sim errores ni dudas? Es esta la manera más perfecta de respeto, poder y al mismo tiempo submisión de Dios con sus criaturas? Las cría, las libera, les permite escoger y, después, hace todo lo posible para guiarlas hasta la realización de esta opción, de esta vocación que ellas mismas asumieron? Sostiene cuerpo, mente, espíritu, fé, valor, persistencia. Dá la voz, los medios, los caminos, los encuentros. Desvenda secretos, procesos, leyes; ilumina, acoge, consuela, empuja, desbrava para nosotros la selva de la existencia y os protege de sus trampas a traves de todas sus manifestaciones... Somos, por esto, en verdad, unos con El en todo instante y, tal vez, séa esta la respuesta para todas las preguntas que revolotéan a mi alrededor. Estamos vivos y actuamos simplemente porque nuestro Padre está vivo y actuando en nosotros.
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